TL;DR:
- El New Mexico Museum of Natural History & Science anunció el 4 de agosto de 2026 a Dinevenator robustus, un troodóntido que vivió hace unos 73 millones de años en el noroeste del estado.
- Todo el género se sostiene en un solo hueso: un frontal izquierdo de 6.2 centímetros recogido en 2005.
- El estudio le retira al ejemplar el género mexicano Xenovenator, que paleontólogos del Museo del Desierto de Coahuila le habían asignado en enero de este año.
El New Mexico Museum of Natural History & Science, el museo de historia natural del estado, anunció el 4 de agosto de 2026 que dos de sus paleontólogos identificaron un género de dinosaurio nuevo para la ciencia a partir de un solo hueso del cráneo. Se llama Dinevenator robustus, vivió hace unos 73 millones de años en lo que hoy es el noroeste de Nuevo México y pertenece a los troodóntidos, la familia de terópodos bípedos más cercana al origen evolutivo de las aves. El hueso no es nuevo: Robert M. Sullivan lo recogió en el verano de 2005 al sur de Kirtland, en el condado de San Juan. Lo nuevo es el nombre. Steven E. Jasinski y Sullivan publicaron el estudio el 3 de agosto en la revista Fossil Studies, y con él cierran una discusión de dos décadas sobre a qué animal pertenecía ese pedazo de cráneo.
Un hueso de 6.2 centímetros alcanza para nombrar un género
El ejemplar es un frontal izquierdo casi completo, catalogado como SMP VP-1955. Mide 62 milímetros de largo y 30.7 de ancho máximo conservado. Suena a poco para fundar un género, y el propio paper se adelanta a la objeción: cita a Philip Currie, que en 1987 defendió el frontal como uno de los huesos aislados más útiles en terópodos, porque solo hay un par por individuo, aparece con relativa frecuencia y permite distinguir especies.
Lo que separa a este frontal del resto es su grosor. La sutura sagital mide 10 milímetros atrás y 5 adelante, el doble en la parte posterior. La superficie de arriba es casi plana, sin el surco parasagital ni la cresta que sí tienen los troodóntidos más gráciles de Norteamérica. Y la proyección de los nasales que se mete entre los frontales es ancha, de 21 milímetros, contra los 13 de largo.
Jasinski lo resumió sin tecnicismos ante Source New Mexico:
"Es un dinosaurio muy robusto, muy grueso, como fornido para este grupo"
Del tamaño del animal completo no hay evidencia directa. Los autores lo calculan por comparación con especies emparentadas: entre 2.4 y 3 metros de largo y entre 68 y 136 kilos, lo que lo pondría entre los troodóntidos más grandes que se conocen.
Tres nombres en veinte años para el mismo pedazo de cráneo
La ficha de sinonimia del estudio se lee como un expediente. En 2006, Sullivan describió el hueso y lo bautizó Saurornitholestes robustus, convencido de que era un dromeosáurido, la familia del velociraptor. En 2012, Turner, Makovicky y Norell revisaron el grupo, no le encontraron los rasgos que definen a los dromeosáuridos y lo declararon nomen dubium, es decir, un nombre sin ejemplar diagnóstico que lo sostenga. En 2014, el equipo de David Evans lo reasignó a los troodóntidos, pero lo dejó igual de dudoso.
El giro llegó en enero de 2026. Un equipo mexicano lo revisó, concluyó que sí era una especie válida y lo movió, con un signo de interrogación, a un género recién creado: Xenovenator(?) robustus. Siete meses después, Jasinski y Sullivan le dan género propio.
Para Anthony Fiorillo, director ejecutivo del museo, el episodio dice algo sobre el lugar del estado en la discusión científica internacional:
"Nuevo México tiene claramente un lugar prominente en esas conversaciones globales"
El pariente de Coahuila que le prestó el apellido por siete meses
Aquí está la parte que la cobertura en inglés pasó de largo. El género que perdió al ejemplar de Nuevo México es mexicano: Xenovenator espinosai, descrito en enero de 2026 en la revista Diversity por Héctor Rivera-Sylva, jefe de Paleontología del Museo del Desierto de Saltillo, y sus colegas. Salió de la Formación Cerro del Pueblo, en Coahuila, y es el primer troodóntido reportado en México. El epíteto honra a Luis Espinosa Arrubarrena, jefe del Museo de Geología de la UNAM, según confirmó el propio Instituto de Geología. El Museo del Desierto lo estima en poco más de tres metros y unos 160 kilos.
Ese equipo notó que el hueso de Nuevo México compartía con su fósil el contacto en forma de L entre el frontal y el lagrimal, y el engrosamiento del techo craneal, así que lo metió en su género con reservas. Jasinski y Sullivan corrieron de nuevo el análisis filogenético con la misma matriz de 118 caracteres, corrigieron la puntuación de cinco de ellos y obtuvieron otro árbol: Dinevenator queda como el miembro más basal del grupo de troodóntidos robustos y como taxón hermano del par que forman Albertavenator curriei, de Alberta, y Xenovenator espinosai. Si no son hermanos directos, argumentan, no tienen por qué compartir género.
No es una descalificación del trabajo mexicano. Los autores escriben que coinciden en buena medida con ese análisis y lo usan como base. El desacuerdo es de dos casillas en una matriz, y así funciona la taxonomía.

El fósil está en Pensilvania y el museo quiere traerlo de vuelta
El hueso lleva las siglas SMP porque está resguardado en el State Museum of Pennsylvania, en Harrisburg, a más de 3,000 kilómetros del barranco donde salió. Jasinski, además de curador en Albuquerque, da clases en Harrisburg University. El comunicado del museo neomexicano incluye un dato que ningún medio del ciclo destacó: ya se preparan los trámites para trasladar el ejemplar a Nuevo México.

La zona importa por lo poco excavada que está. Jasinski explicó a Source New Mexico que la recolección en el noroeste del estado se frenó después de los hallazgos de finales del siglo XIX, mientras Montana, Wyoming y Alberta se llevaban la atención y los presupuestos. El resultado es que, hasta este trabajo, todos los troodóntidos de la cuenca de San Juan se conocían únicamente por dientes sueltos.
El contraste con el mercado es difícil de ignorar: mientras un T. rex completo alcanza cifras de récord en subasta, lo que redibuja el mapa de los depredadores del sur de Norteamérica es un fragmento de seis centímetros que pasó veinte años en un cajón con la etiqueta equivocada.
Sobre cómo vivía, el estudio y el museo coinciden en un animal omnívoro. El Albuquerque Journal detalla que su dieta pudo incluir mamíferos pequeños, aves, insectos, lagartijas, fruta y plantas, en una llanura de inundación húmeda y subtropical poblada de coníferas, muy lejos del desierto actual. La ilustración oficial de Sergey Krasovskiy que acompaña al paper lo muestra cazando a Mesodma, un mamífero multituberculado del mismo yacimiento.
Preguntas rápidas sobre Dinevenator robustus
¿Qué es un troodóntido?
Una familia de dinosaurios terópodos bípedos y omnívoros, con cerebros grandes en proporción a su cuerpo y sentidos muy desarrollados. Están entre los grupos más cercanos al origen evolutivo de las aves. Según el New Mexico Museum of Natural History & Science, vivieron entre hace 160 y 66 millones de años.
¿Qué significa el nombre Dinevenator robustus?
Diné es como se nombra a sí mismo el pueblo navajo, y los autores lo eligieron en agradecimiento por haber podido buscar fósiles en territorio históricamente navajo. Venator es cazador en latín. Robustus viene del nombre de 2006 y alude al grosor del hueso.
¿Dónde está el fósil de Dinevenator?
En el State Museum of Pennsylvania, en Harrisburg, catalogado como SMP VP-1955. El New Mexico Museum of Natural History & Science informó el 4 de agosto de 2026 que prepara el traslado del ejemplar a Albuquerque, aunque no dio fecha.
El ejemplar seguirá en Harrisburg hasta que el museo de Albuquerque concrete ese traslado. Cuando llegue, Nuevo México tendrá en casa el hueso que sostiene a su dinosaurio más reciente, el mismo que durante veinte años estuvo archivado con el nombre de otro.