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Hallan en La Brea un sapo extinto de la Edad de Hielo y rastros del sapo excavador mexicano

Spea labreae es el primer anfibio extinto descrito en La Brea. Lo identificó un paleontólogo mexicano.

por Patricia Rodriguez
Detailed photo of a brown toad on rocks, showcasing natural wildlife habitat.
Foto de Fandy Much en Pexels

TL;DR:

  • El Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles describió Spea labreae, el primer anfibio extinto identificado en los pozos de alquitrán de La Brea.
  • Es apenas el segundo anfibio extinto del Pleistoceno hallado en Norteamérica: el otro es una rana arborícola de Florida.
  • El mismo estudio registra por primera vez al sapo excavador mexicano en el suroeste de Estados Unidos, a unos 2,500 kilómetros de donde vive hoy.

Un paleontólogo mexicano abrió una gaveta de huesos diminutos que llevaba casi 30 años sin revisarse a fondo y salió de ahí con una especie nueva. El Museo de Historia Natural del Condado de Los Ángeles anunció el 5 de agosto de 2026 la descripción de Spea labreae, un sapo de espuelas extinto que vivió en la cuenca de Los Ángeles durante la última Edad de Hielo. Es el primer anfibio extinto identificado en los pozos de alquitrán de La Brea y apenas el segundo del Pleistoceno en toda Norteamérica. Firman el trabajo J. Alberto Cruz, investigador del INAH y del centro SECIHTI-CIPAQ, y Emily Lindsey, curadora y directora de excavación del yacimiento. El estudio se publicó en el Journal of Vertebrate Paleontology.

Cruz no andaba buscando una especie nueva. Llegó a La Brea como investigador posdoctoral con un encargo poco vistoso: ordenar la colección de anfibios y reptiles del sitio, un conjunto que, según el propio museo, nadie había evaluado con cuidado en casi tres décadas. Ahí apareció un sacro-urostilo incompleto (la pieza que une la columna con la cadera). Mide milímetros.

Su primera hipótesis fue la aburrida: paleopatología, o sea un animal enfermo o lastimado en vida. Comparó el material contra 80 ejemplares de las colecciones de herpetología del museo angelino y del Museum of Vertebrate Zoology de la Universidad de California en Berkeley antes de aceptar que tenía otra cosa entre manos. El hueso resultó algo mayor que el de los sapos de espuelas que siguen brincando por California. Así lo resumió Cruz en el comunicado del museo:

"Cuando lo vuelves a estudiar, puedes encontrar oro en estos ejemplares."

El material que le dio la especie salió de excavaciones de los años cincuenta. Llevaba siete décadas catalogado y guardado, esperando a alguien que lo mirara con la pregunta correcta, algo parecido a lo que ocurrió con la planta carnívora que terminó dándole la razón a Darwin.

Por qué un sapo dice más del clima que un lobo huargo

Los pozos de La Brea cargan fama de mamuts, tigres dientes de sable y lobos huargos. Para reconstruir un ambiente antiguo, esos animales sirven de poco. Lindsey se lo explicó a IFLScience con el ejemplo de la casa: el lobo huargo es el fósil más abundante del yacimiento, pero también aparece en Perú, en el norte de Estados Unidos, en Canadá y en Bolivia, así que encontrarlo "no te dice mucho sobre cómo era el ambiente".

Los anfibios juegan en la cancha contraria. Casi no se desplazan en toda su vida y toleran márgenes estrechos de temperatura y humedad. Donde aparece un sapo fósil, ahí vivió el sapo, y ahí estaban las condiciones exactas que necesitaba. Cruz lo puso en términos de patio ante LAist:

"Los pájaros pueden volar. Si las condiciones son muy malas, se mueven."

El problema es que estos animales casi nunca llegan al registro fósil, porque sus esqueletos son demasiado frágiles y se deshacen antes de fosilizar. Los depósitos de asfalto son una de las pocas excepciones del planeta, y Rancho La Brea es el mayor conjunto de fósiles asfálticos del Pleistoceno tardío que existe. De ahí que un hueso de rana pese, en términos científicos, más que un cráneo de mamut.

Cruz y Lindsey ya llevan la misma búsqueda a otro yacimiento asfáltico: Talara, en Piura, Perú, donde rastrean anfibios, reptiles y otros microvertebrados sensibles al clima. Es el mismo método aplicado a la costa sudamericana, y la razón por la que este tipo de trabajo interesa mucho más allá de California.

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El sapo excavador mexicano alguna vez vivió en Los Ángeles

El estudio trae un segundo hallazgo, y es el que más le toca a México: el primer registro del género Rhinophrynus en el suroeste de Estados Unidos. A diferencia de Spea labreae, esta especie sigue viva.

En México se le conoce como sapo excavador mexicano, sapo borracho, sapo cavador, sapo de madriguera, rana boquita o uo en maya yucateco, según la ficha de la Comisión Nacional para el Conocimiento y Uso de la Biodiversidad (Conabio). Es el único miembro vivo de la familia Rhinophrynidae, come casi puras hormigas, carece de dientes, pasa la mayor parte del año bajo tierra y sale a reproducirse cuando arrancan las lluvias. La NOM-059 de la Semarnat lo clasifica como especie sujeta a protección especial.

Sus poblaciones más cercanas a Los Ángeles están hoy a unos 2,500 kilómetros, en el sur de México, de acuerdo con el museo. Durante la Edad de Hielo esa distancia era cero. La lectura del equipo es directa: la cuenca angelina fue bastante más húmeda que la actual, y un anfibio de tierras bajas tropicales encontraba ahí lo que hoy solo halla mil quinientas millas más al sur.

⚠️
El estudio confirma que el sapo excavador mexicano vivió en Los Ángeles durante la Edad de Hielo, pero no establece por qué desapareció de la región. Emily Lindsey, coautora del trabajo, planteó a LAist dos causas posibles sin inclinarse por ninguna: el cambio climático del final del Pleistoceno o la llegada de los seres humanos.

Un cajón de museo convertido en herramienta climática

La utilidad de todo esto no se queda en el Pleistoceno. Los anfibios son hoy el grupo de vertebrados más amenazado por el cambio climático de origen humano, como recuerda Popular Science, así que reconstruir cómo respondieron a un trastorno anterior del clima da una base empírica para anticipar cómo van a responder al actual. La extinción de Spea labreae y el retroceso del sapo excavador ocurrieron con el final de la última Edad de Hielo, hace unos 10,000 años.

Cruz sospecha que quedan más anfibios y reptiles extintos sin describir, cuyos restos simplemente no aguantaron el paso del tiempo. El siguiente paso del equipo apunta a serpientes y tortugas, con la misma lógica de usar animales pequeños y sedentarios como termómetros del pasado.

El público tendrá que esperar para verlos. El museo de La Brea Tar Pits está cerrado por una renovación de dos años, aunque las áreas al aire libre de Hancock Park y las excavaciones activas siguen abiertas. El recinto reimaginado tiene previsto abrir en 2028, y el museo adelantó que los sapos formarán parte del nuevo montaje junto con insectos, aves canoras y ratas de campo.

Preguntas rápidas sobre el hallazgo en La Brea

¿Qué es Spea labreae?

Es una especie extinta de sapo de espuelas que vivió en la zona de Los Ángeles durante el Pleistoceno. La describieron J. Alberto Cruz y Emily Lindsey en el Journal of Vertebrate Paleontology, a partir de huesos excavados en Rancho La Brea en los años cincuenta. Era algo mayor que los sapos de espuelas actuales de California.

¿El sapo excavador mexicano está protegido en México?

Sí. La NOM-059 de la Semarnat clasifica a Rhinophrynus dorsalis como especie sujeta a protección especial, según la ficha de la Conabio. Es el único miembro vivo de la familia Rhinophrynidae y se le conoce también como sapo borracho, sapo cavador, rana boquita o uo en maya yucateco.

¿Se puede visitar La Brea Tar Pits en 2026?

El museo está cerrado por una renovación de dos años, según el propio sitio de La Brea Tar Pits. Las áreas al aire libre de Hancock Park y los sitios de excavación activos siguen abiertos al público. El museo renovado tiene previsto abrir en 2028.

Un detalle que suele confundir: los sapos de espuelas no son sapos verdaderos, como apunta LAist apoyándose en el Servicio de Parques Nacionales de Estados Unidos. Cargan el nombre por costumbre, igual que el sapo excavador mexicano. La taxonomía se corrige cada tanto, y este par de hallazgos son un recordatorio de que a veces la corrección lleva setenta años esperando en una gaveta, a tres metros de la sala donde el público mira los colmillos.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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