Flock Safety, la empresa detrás de la mayor red privada de lectores de matrículas en Estados Unidos, abrió el viernes 18 de septiembre un programa voluntario de salidas para los empleados que quieran dejar la compañía, con un paquete de indemnización que su correo interno describe como generoso. Las solicitudes cierran el 2 de octubre y la empresa prevé aprobar la mayoría, según el correo citado por WIRED. Personas familiarizadas con el programa, no autorizadas a hablar en público, creen que un número significativo de sus cerca de 1,500 empleados podría intentar salir, de acuerdo con el mismo medio. El movimiento ocurre mientras decenas de ciudades cancelan contratos por preocupaciones de privacidad y casos de mal uso policial, una presión que ahora alcanza a la plantilla de una startup valuada en más de 8,000 millones de dólares.
Las salidas coinciden con una ola de cancelaciones municipales
La oferta de salidas no aparece en el vacío. Flock afronta una seguidilla de cancelaciones que se aceleró en 2026: un recuento del San Francisco Standard citado por Fortune registró 82 contratos terminados en 28 estados entre agosto de 2021 y mayo de 2026, 39 de ellos solo en los primeros cinco meses de este año. En marzo, Boston, Flagstaff y Santa Clara suspendieron o terminaron sus acuerdos después de que Amazon retirara la integración de su marca Ring con Flock, tras la reacción a un anuncio en el Super Bowl, según el mismo medio. La presión también llegó al nivel estatal: en septiembre, el Departamento de Transporte de Florida ordenó retirar las cámaras de las carreteras del estado y revocó los permisos existentes, luego de que el gobernador Ron DeSantis dijera que la tecnología se estaba saliendo de control, de acuerdo con Univision.
Una startup de 8,000 millones de dólares que fue más allá de las matrículas
El repliegue de personal contrasta con las finanzas que Flock presume. La compañía, fundada en Atlanta hacia 2017 y dirigida por Garrett Langley, dijo a Fortune en abril que había levantado 500 millones de dólares a una valuación de 8,300 millones, con más de 1,200 millones captados en total y respaldo de fondos como Andreessen Horowitz y Tiger Global. Fortune informó que Flock superó los 500 millones de dólares en ingresos recurrentes anuales en el primer semestre de 2026 y que su red de cámaras opera en más de 5,000 comunidades de 49 estados. La empresa también se expandió más allá de los lectores de matrículas hacia video, detección de disparos, drones y software de búsqueda con inteligencia artificial, un giro que, según reconoció a Fortune, ya aporta más de la mitad de sus ingresos nuevos.

Las cancelaciones nacen de la preocupación por la privacidad y el mal uso
Las ciudades que se retiran suelen citar los mismos temores: vigilancia masiva, retención prolongada de datos y acceso sin orden judicial. Fortune reportó que la política estándar de Flock conserva los registros 30 días, que la empresa recomendó después reducir ese lapso a siete y que una auditoría del inspector general de la policía de Los Ángeles halló un contrato que le permitía guardar datos durante cinco años. Ese mismo reporte recogió una investigación del Washington Post con casi 50 agentes acusados de mal uso de las cámaras, varios para rastrear a parejas o exparejas, y una base del Institute for Justice con más de 150 casos documentados. Flock rechaza que su red constituya vigilancia masiva: Langley sostuvo ante Fortune que las bajas no golpean el negocio, que la empresa suma clientes a un ritmo diez veces mayor que las cancelaciones y que son las comunidades locales, no Flock, las que fijan sus plazos de retención.
Por ahora, lo concreto es el plazo: los empleados de Flock tienen hasta el 2 de octubre para decidir. Cuántos acepten y qué tanto encoja la plantilla marcará si el programa es un ajuste de costos puntual o el inicio de un repliegue en la mayor red privada de lectores de matrículas de Estados Unidos.