Amazon bloqueó el acceso de Muse, el nuevo agente personal de inteligencia artificial de Meta, después de detectar que el sistema navegaba por Amazon.com para buscar y comprar productos en nombre de los usuarios. Durante el fin de semana, algunas personas comenzaron a ver un aviso que calificaba la actividad como acceso no autorizado y citaba las Condiciones de Uso de la tienda. Amazon dijo que Meta no le notificó ni obtuvo autorización para integrar su tienda, y también planteó dudas sobre la identificación del agente, el manejo de credenciales y la posible elusión de la personalización de sus recomendaciones. El conflicto expone una disputa que apenas comienza: los agentes necesitan entrar a sitios y cuentas para actuar, pero los comercios quieren decidir quién puede automatizar compras dentro de sus servicios.
Amazon dice que Muse entró sin autorización
El bloqueo apareció como un mensaje para usuarios de Muse que intentaban utilizar el agente en Amazon. La advertencia indicaba que el acceso continuo de un agente de IA no autorizado incumplía las condiciones aceptadas por los clientes. Amazon comunicó que no había autorizado la actividad de Muse en su tienda.
Un portavoz de Amazon sostuvo que las aplicaciones de terceros que compran en nombre de los clientes deben operar abiertamente y respetar la decisión de cada proveedor sobre si quiere participar. La empresa considera que Muse está sujeto a esas mismas obligaciones, aunque el comprador humano sea quien le haya dado la instrucción inicial.
La compañía también afirmó que no recibió aviso previo de que Muse accedería a su tienda y que nunca autorizó esa actividad. Entre sus objeciones, señaló que el agente no se identifica mientras navega, que aparentemente puede capturar y almacenar credenciales, y que extrae datos de las cuentas. Amazon agregó que este tipo de herramientas podría saltarse la personalización de su experiencia de compra y mostrar productos que no reflejen el historial o las recomendaciones de cada cliente.
Las Condiciones de Uso de Amazon no mencionan expresamente a los asistentes de compras con IA. Sin embargo, la licencia de acceso sí prohíbe utilizar minería de datos, robots u otras herramientas similares de recopilación y extracción sin autorización. Esa redacción no resuelve por sí sola si el acceso de Muse encaja jurídicamente en la prohibición, pero explica el fundamento contractual que Amazon está invocando.

Meta promete credenciales aisladas y aprobación humana
La versión de Meta es distinta. En el anuncio de Muse del 8 de septiembre, la compañía explicó que el agente funciona dentro de una máquina virtual dedicada, con su propio navegador, y que ahí se almacenan los datos y credenciales de los servicios conectados. Meta afirma que los usuarios eligen qué aplicaciones conectar, pueden revocar el acceso y reciben una solicitud de aprobación antes de acciones como enviar un correo o realizar una compra.
Meta también dice que el proceso principal de Muse no ve las credenciales reales. Para pagar, el agente utiliza Link, de Stripe, que genera una tarjeta de un solo uso para ocultar los datos de la tarjeta bancaria del usuario frente al comercio. La investigación técnica de la empresa describe, además, un sistema separado llamado Sentinel, encargado de autorizar las conexiones con servicios externos.
Eso contradice directamente la preocupación de Amazon sobre la captura y el almacenamiento de credenciales. El contraste queda abierto: Amazon acusa un acceso no autorizado, mientras Meta describe controles destinados a ocultar las credenciales y pedir aprobación para las compras. Ninguna de esas descripciones, por sí sola, resuelve cómo operó Muse en Amazon.com.
El choque llega poco después de que Muse ganara visibilidad en Estados Unidos. FomoEra ya había reportado que el agente de Meta alcanzó el primer lugar entre las aplicaciones gratuitas del App Store estadounidense, impulsado por su capacidad para gestionar tareas y actuar en nombre del usuario.
El bloqueo plantea quién controla el comercio agéntico
Muse no funciona como un chatbot que solo recomienda productos. Meta lo diseñó para abrir un navegador, llenar formularios, negociar y avanzar con tareas mientras el usuario no está mirando la aplicación. Esa autonomía es precisamente la que vuelve más delicada su relación con las tiendas: el agente puede representar al comprador, pero también interactuar con sistemas de inicio de sesión, precios, recomendaciones, inventario y pago que pertenecen al comercio.
Amazon está pidiendo que los agentes se identifiquen de forma transparente y respeten la decisión de cada proveedor sobre si permite o no ese acceso. La postura también implica que la automatización no debería utilizar una plataforma comercial sin un acuerdo previo con la tienda.
La decisión también muestra que la autorización del usuario no necesariamente basta para que un agente opere en cualquier sitio. Para completar una compra, Muse necesita el permiso de la persona, pero Amazon sostiene que ese permiso no sustituye el consentimiento del servicio que recibe las solicitudes automatizadas.
Por ahora, el acceso documentado de Muse a Amazon.com quedó bloqueado. La disputa deja una condición concreta para el comercio agéntico: que una IA pueda comprar por el usuario dependerá tanto de sus controles de seguridad como de que las tiendas acepten esa intermediación.