TL;DR:
- Los países del Golfo aceleran la construcción de oleoductos para reducir su dependencia del Estrecho de Ormuz tras el conflicto de este año.
- Goldman Sachs calcula un aumento de capacidad de 3.8 millones de barriles diarios para finales de 2027, permitiendo desviar el 60% de las exportaciones.
- La tregua del mercado petrolero peligra con el regreso de China como gran comprador en agosto y las presiones de Estados Unidos.
El conflicto armado entre Estados Unidos e Irán, que mantiene bloqueado el Estrecho de Ormuz, está forzando una reconfiguración histórica del mapa energético global. Los países productores de petróleo del Golfo Pérsico han dejado atrás los planes de contingencia para pasar a la construcción acelerada de infraestructura. Según un informe de Goldman Sachs, la capacidad de los oleoductos que esquivan este paso marítimo clave aumentará en 3.8 millones de barriles diarios para finales de 2027. Este incremento permitirá que más del 60% de las exportaciones de la región eviten el punto de control más vigilado y vulnerable del planeta, restándole un peso geopolítico que parecía inamovible.


Los gigantes árabes aceleran el despliegue de infraestructura
La respuesta de las monarquías petroleras ha sido rápida e integral. Los Emiratos Árabes Unidos lideran esta carrera de infraestructura. Sultan Ahmed Al Jaber, director ejecutivo de la petrolera estatal ADNOC, confirmó que las obras del oleoducto West-East 1 ya superaron la mitad de su ejecución. Este proyecto duplicará la capacidad de exportación emiratí libre de Ormuz hasta alcanzar los 3.6 millones de barriles diarios en 2027.
Por su parte, Arabia Saudita ya opera a su máxima capacidad el oleoducto East-West, que transporta crudo desde el yacimiento de Abqaiq hasta el puerto de Yanbu en el Mar Rojo, movilizando cerca de 7 millones de barriles al día. Incluso Kuwait, tradicionalmente dependiente de las rutas del estrecho, busca alternativas. Según informes de Financial Times, el gobierno kuwaití mantiene conversaciones con Riad y Abu Dabi para trazar nuevas rutas de conexión terrestre que lleven su producción hacia terminales ubicadas fuera del golfo.
La presión aumentó tras las advertencias del presidente Donald Trump, quien amenazó en junio con imponer aranceles estadounidenses al tránsito por el Estrecho de Ormuz si no se alcanza un acuerdo definitivo con Irán en un plazo de 60 días. Esta advertencia aceleró la consigna regional de diversificar las rutas de exportación a cualquier precio.
El factor China contiene la crisis de precios en el mercado global
A pesar de la gravedad del conflicto en Ormuz, el mercado petrolero global ha esquivado una crisis de desabastecimiento severa. El factor determinante no ha sido la oferta, sino una drástica reducción del consumo por parte de China.
Datos de Kpler publicados por Bloomberg indican que las importaciones chinas de crudo por vía marítima se desplomaron de 11.6 millones de barriles diarios en 2025 a solo 6.4 millones en junio de 2026. Los analistas de J.P. Morgan detallaron que este repliegue del gigante asiático representa el 74% de la caída total en el comercio global de petróleo crudo durante este periodo de tensiones.
A la par de la menor demanda china, productores ajenos al bloque OPEP+ han contenido el impacto:
- Estados Unidos, Canadá y Brasil elevaron sus niveles de producción.
- La liberación coordinada de reservas estratégicas evitó un escenario de desabastecimiento similar a la crisis energética de 1973, según estimaciones de Société Générale.
- El flujo actual por el estrecho de Ormuz se ha recuperado hasta un 70% de sus niveles habituales, según estimaciones recientes de Goldman Sachs, aunque la firma advierte que cualquier repunte de hostilidades revertirá esta mejoría.
La tregua del petróleo enfrenta un límite en agosto
Este alivio temporal tiene fecha de caducidad. Los analistas de JPMorgan proyectan que China regresará con fuerza al mercado de compra de crudo a partir de agosto de 2026, impulsada por la reactivación de su sector petroquímico y la necesidad del gobierno de Pekín de reconstruir sus mermadas reservas estratégicas.
La reactivación de la demanda china plantea un escenario de alta incertidumbre para la segunda mitad del año. Si los flujos de crudo a través de Ormuz no se normalizan por completo antes de que Pekín acelere sus compras, la presión al alza sobre los precios internacionales del petróleo podría reactivarse con fuerza. La carrera de los productores del Golfo por terminar sus nuevos oleoductos ya no es solo una estrategia de largo plazo, sino un escudo indispensable frente a la volatilidad inmediata de los mercados.