¿No quieres usar IA? Puedes alegar que tu religión te lo prohíbe, con apoyo del Papa
Empresas que integran herramientas de IA obligan a sus trabajadores a usarlas, y ahora podrían negarse a hacerlo alegando estar en contra de sus creencias religiosas, apoyándose en el argumento dictado por el Papa León XIV.
La postura del Papa León XIV sobre la Inteligencia Artificial ha sido muy clara desde hace meses. Incluso recientemente hizo pública su postura en contra, advirtiendo que es un peligro y que tiende a deshumanizarnos.
Estas declaraciones, viniendo del líder de la Iglesia Católica, pueden servir como argumento para que cualquier persona que no desee usar IA en su trabajo, evite hacerlo sin tener consecuencias. Al menos es algo que una ingeniera de software en Estados Unidos ya ha conseguido.
Creencias religiosas
Las creencias religiosas han tenido suma importancia en el ámbito legal desde hace décadas, puesto que las celebraciones religiosas son en muchos casos fechas de asueto para los creyentes e incluso para los que no lo son, formando parte de una generalidad.
Algo similar pasa cuando se encuentran limitantes religiosas para realizar alguna tarea, haciendo que se modifique el accionar en el trabajo o escuela, sin consecuencias.
El argumento de “mi religión me lo prohíbe”, es el que ha utilizado Erin Maus, una ingeniera de software de Carolina del Norte en Estados Unidos, quien consiguió exención religiosa que le permite negarse a usar IA en su trabajo.
Ella solicitó la exención en abril pasado en la administración de la empresa de tecnología y entretenimiento en la que trabaja, a la que califica como progresista. Ella indicó que el uso de herramientas de IA no formaban parte de su esquema de creencias religiosas debido a preocupaciones éticas y ambientales.
Tal petición fructificó, puesto que en mayo se le concedió la exención religiosa. Esto justo antes de la más reciente declaración del Papa sobre el peligro que cree representa la IA para la humanidad.
“Escribo y reviso mi código a mano, lo cual parece una locura”, declaró Maus a un medio local. “Hace solo dos años, ¿Cómo lo iba a hacer de otra manera?”, agregó.
Y tiene razón, las herramientas de IA son realmente nuevas. No se trata de simplemente aceptarlas y listo. La forma de trabajar de cada quien es parte del resultado que ofrecen en sus trabajos.
Es muy poco probable que Mus sea la única persona que piensa así, y tras las recientes declaraciones del Papa sobre la IA, es fácil pensar que más trabajadores muestren una actitud similar.

La integración de la IA en las empresas
En la actualidad la IA tiene cabida en cada vez más sectores empresariales, no solo los tecnológicos, como se podría pensar. Esto se decide de forma unilateral, es decir, la administración toma la decisión sin consultarle a su base de trabajo.
Adaptarse a tal cambio no siempre es fácil ni bienvenido. En muchas ocasiones los empleados aceptan la integración como parte de una innovación y evolución natural, motivados principalmente por no perder su trabajo, no por comulgar con el uso de la IA.
Cifras recientes indican que en Estados Unidos el porcentaje de empleados que usan IA, por lo menos algunas veces al mes, se ha duplicado, pasando de un 21% al 40% en 2025. Tal número fácilmente alcanzará el 70% u 80% al cierre de 2026.
Pero tal vez no, puesto que si los trabajadores que, por convicción personal, recargada en la religión, no quieran usar IA, podrían conseguirlo, y frenar la tendencia actual.
De nuevo, los argumentos son potenciados por parte de las declaraciones del Papa, que se fortalecen con documentos teológicos.
“En la era de la inteligencia artificial, cuando la dignidad humana se ve amenazada por nuevas formas de deshumanización, tenemos el deber imperioso de permanecer profundamente humanos», escribió el Papa en su primera encíclica, que cuenta con más de 43 mil palabras, titulada Magnifica Humanitas, apenas publicada el mes pasado.
En ella argumenta que la IA está deshumanizando a la sociedad, al reducir “el misterio de la persona a datos y rendimiento”, y a la vez hizo un llamado a la industria tecnológica a evitar “la idolatría del lucro que sacrifica a los débiles”.

Pero la petición de no usar la IA en el trabajo, no es la única consecuencia que pueden tenerlas empresas que fuercen a sus trabajadores a hacerlo, sino que puede ir mucho más allá. Hace apenas unos meses, Rex Healthcare llegó a un acuerdo, comprometiéndose a pagar 150 mil dólares a un empleado que por sus creencias religiosas decidió no vacunarse contra el Covid, negándosele trabajar a distancia.
La demanda se realizó por medio de la Comisión para la Igualdad de Oportunidades en el Empleo de Estados Unidos. La empresa negaba la opción de trabajar a distancia por no cumplir con la política de vacunación.