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Geopolítica

China acepta dialogar de IA con EE. UU., pero responderá si usa la destilación contra sus empresas

Comercio acepta dialogar de IA con Washington, pero advierte contramedidas si EE. UU. usa la destilación como pretexto contra sus empresas. Su respuesta al aviso de la NSA, CISA y el FBI no nombra a las seis compañías señaladas y apunta a las restricciones geográficas de la IA estadounidense.

por Patricia Rodriguez
Strategic close-up of chess pieces on a board, highlighting the queen in black and white.
Foto de Theia Sight en Pexels

China respondió al aviso en el que la NSA, CISA y el FBI acusaron a seis de sus empresas de inteligencia artificial de destilar modelos estadounidenses a escala industrial, y lo hizo con una advertencia atada al diálogo sobre IA que Donald Trump y Xi Jinping acordaron abrir. Su Ministerio de Comercio dijo el 9 de septiembre que está dispuesto a discutir con Washington de forma «constructiva y profesional», pero que tomará contramedidas «con firmeza» si Estados Unidos usa el combate a la destilación como pretexto para contener y reprimir a sus empresas de IA. La advertencia choca con la agenda estadounidense: según Reuters, Washington quiere plantear la destilación en esas conversaciones, que sus fuentes ubicaban antes de la reunión de Trump y Xi del 24 de septiembre en Washington.

La respuesta china apunta a los bloqueos geográficos, no a los métodos del aviso

Para Comercio, las acusaciones no tienen fundamento «en los hechos ni en la ley» y politizan un asunto técnico y comercial que considera normal en la industria. El ministerio describe la destilación, la técnica con la que un modelo aprende de las respuestas de otro, como un método neutral que usan empresas de todo el mundo, incluidas las estadounidenses. También afirma que informes de desarrollo de modelos de empresas de EE. UU. revelan que ellas mismas destilan en gran medida modelos chinos, aunque el comunicado no nombra a ninguna ni identifica esos documentos.

El argumento más específico del comunicado se dirige a las condiciones de uso de la IA estadounidense. Comercio acusa a algunas empresas de EE. UU., sin identificarlas, de abusar de su posición competitiva con «cláusulas abusivas» en sus acuerdos de usuario, como restricciones geográficas amplias, y sostiene que las acusaciones de Washington parecen avalarlas. También reprocha que el aviso lo firmen agencias de seguridad, porque a su juicio así se atan los intereses de empresas concretas a la seguridad nacional.

Esas restricciones son las que, según las tres agencias, se esquivaron. El aviso del 8 de septiembre sostiene que DeepSeek, Moonshot AI, Alibaba, MiniMax, StepFun y Z.AI extrajeron miles de millones de tokens, en millones de intercambios, de variantes de Claude, GPT, Gemini y Grok desde al menos finales de 2024, «probablemente» con conocimiento del Gobierno chino. Según el documento, recurrieron a un mercado gris de intermediarios llamados «estaciones de transferencia» para sortear las restricciones regionales, a cuentas fraudulentas y a suscripciones premium compradas en bloque y compartidas entre equipos. El comunicado de Comercio no menciona a las seis empresas ni esos métodos. En nuestra cobertura del aviso detallamos qué modelos y capacidades atribuye a cada una.

EE. UU. acusa a seis firmas chinas de copiar su IA
La NSA, el FBI y CISA acusan a seis empresas chinas de IA de extraer capacidades de Claude, GPT, Gemini y Grok desde 2024.

Esta tabla compara lo que sostiene el aviso y lo que responde Comercio en cinco puntos.

Aviso de la NSA, CISA y el FBI (8 de septiembre de 2026) frente a la respuesta del Ministerio de Comercio de China (9 de septiembre de 2026)
Punto Aviso de EE. UU. Respuesta de Comercio
La destilación La reconoce como técnica legítima y acusa un uso «agresivo, malicioso y dirigido» a escala industrial La describe como práctica común y neutral, también de empresas de EE. UU.
Empresas señaladas DeepSeek, Moonshot AI, Alibaba, MiniMax, StepFun y Z.AI No las nombra
Restricciones geográficas Dice que se sortearon con «estaciones de transferencia» Las llama «cláusulas abusivas» de empresas estadounidenses
Gobierno chino Dice que «probablemente» sabía de las campañas No aborda ese señalamiento; llama infundadas las acusaciones
Lo que plantea Detectar, compartir indicadores y alterar respuestas sin avisar a los sospechosos Dialogar, con contramedidas si EE. UU. actúa contra sus empresas

Reuters informó el 4 de septiembre que ambos gobiernos preparaban para mediados de mes su primer diálogo oficial dedicado solo a la IA desde que Trump volvió a la Casa Blanca, con el secretario del Tesoro, Scott Bessent, al frente de la parte estadounidense. Según una de sus fuentes, Washington quiere tratar la vigilancia de ciberataques dirigidos por IA, ha propuesto que los laboratorios de ambos países «se vigilen a sí mismos» y compartan información para prevenirlos, y también quiere plantear la presunta destilación china.

Pekín le da peso a esa mesa. Funcionarios chinos han insistido en reuniones preparatorias en la importancia de esas conversaciones y las ven como un resultado mayor de la cumbre, según tres fuentes de la agencia. El comunicado de Comercio confirma que los dos mandatarios acordaron abrir un diálogo intergubernamental sobre IA.

La fecha, en cambio, no está cerrada. Un funcionario de la Casa Blanca dijo a Reuters que «por ahora no hay ninguna reunión relacionada con la IA planeada para mediados de septiembre». El 15 de septiembre, Julian Gewirtz, exdirector sénior para China y Taiwán del Consejo de Seguridad Nacional durante el gobierno de Joe Biden, escribió en Transformer que se espera que Bessent encabece esas conversaciones este mes, pese a la aclaración de la Casa Blanca. La reunión que sí tiene fecha es la de Trump y Xi en Washington, el 24 de septiembre.

No es la primera advertencia de ese tipo. En agosto contamos que Comercio ya había prometido responder con todas las medidas necesarias y que Pekín estudiaba, como plan de contingencia, sanciones y listas de entidades restringidas contra desarrolladores estadounidenses si Washington castigaba a los chinos.

Close-up of a computer screen displaying programming code in a dark environment.
Imagen ilustrativa: la destilación entrena un modelo con las respuestas de otro; la foto no documenta ninguno de los casos del aviso · Foto de luis gomes en Pexels

Pekín quiere que las reglas también obliguen a los laboratorios de EE. UU.

La otra exigencia china apunta a quién tendría que cumplir lo que se acuerde. Según Reuters, un blog afiliado a medios estatales criticó a Anthropic y subrayó que cualquier límite a la IA de frontera debería aplicarse por igual a los modelos chinos y a los estadounidenses. Scott Singer, codirector de la Iniciativa sobre IA en China del Carnegie Endowment for International Peace, dijo a esa agencia que «la parte china ha expresado su preocupación sobre si EE. UU. tiene suficiente regulación para los modelos de IA más avanzados».

CNN reportó que Yuyuantantian, una cuenta vinculada a la televisora estatal CCTV, fijó en agosto sus condiciones para el diálogo: antes de negociar, Washington tendría que garantizar que sus empresas de IA cumplirán las reglas que se pacten. La cuenta planteó que la pregunta de fondo no es si gobernar la IA, sino quién define los límites de seguridad de los modelos de frontera. El domingo 13 de septiembre, según la misma cadena, el ministro de Seguridad del Estado, Chen Yixin, advirtió sobre los riesgos de cuatro prácticas que llamó hegemónicas: establecer listas de entidades, imponer controles tecnológicos, monopolizar estándares industriales y crear ecosistemas cerrados en nombre de la seguridad nacional. CNN lo leyó como una crítica velada a EE. UU.

Gewirtz lee ahí la postura negociadora de Pekín: hablar de riesgos, pero no en términos que, a juicio de China, preserven la ventaja tecnológica de EE. UU. China teme, escribe, que Washington concluya que la forma más eficaz de frenar su IA es endurecer los controles de exportación de chips y equipos y perseguir la destilación no autorizada, como propone Dario Amodei, director ejecutivo de Anthropic. También sostiene que sus interlocutores chinos citan incidentes de seguridad de la IA en EE. UU. para preguntar por qué Pekín debería aceptar límites que Washington no impone a sus propias empresas.

En Washington, la discusión corre en sentido inverso. El episodio de The Ezra Klein Show que The New York Times publicó el 15 de septiembre con Matt Sheehan, investigador sénior del Carnegie Endowment for International Peace, parte, según su descripción, de la objeción con la que suele toparse cualquier conversación sobre regular la IA en EE. UU.: si el país ralentiza su desarrollo para hacerlo más seguro, el temor es que China se adelante. Gewirtz le da la vuelta a esa objeción: China difícilmente tomará en serio los llamados estadounidenses a contenerse si EE. UU. no está dispuesto a contenerse primero, y «quizá la posición negociadora más importante de Estados Unidos sean las reglas de IA que adopte en casa».

Comercio no precisó qué medidas tomaría ni qué acción de Washington las activaría. Aun así, la advertencia fija un límite antes de sentarse a la mesa: si el aviso contra las seis empresas se convierte en sanciones, Pekín ya se comprometió a responder.

Fuentes: 1, 2, 3, 4, 5

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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