Más de 75 petroleros corren hacia Ormuz antes de la firma EE. UU.-Irán; la AIE prevé un exceso de crudo en 2027
Operadores reposicionan petroleros hacia el Golfo; la AIE prevé un superávit de crudo en 2027.
TL;DR:
- Más de 75 petroleros y varios gaseros de Qatar navegan ya hacia el golfo Pérsico, anticipando la reapertura del estrecho de Ormuz tras el acuerdo entre Estados Unidos e Irán.
- La AIE proyecta que en 2027 la oferta mundial de crudo suba 8 millones de barriles diarios frente a apenas 2 millones de aumento de la demanda, abriendo un superávit superior a 5 millones.
- El Brent y el WTI cayeron a mínimos de tres meses y Goldman Sachs recortó su pronóstico del Brent a 80 dólares, mientras el mercado da por hecho el fin de la mayor disrupción petrolera registrada.
La carrera por la reapertura del estrecho de Ormuz ya arrancó, y se ve en los mapas de navegación. Más de 75 petroleros ponen rumbo a Oriente Medio —con gigantes como Sinokor y Maran Tankers Management entre los primeros— a pocos días de que Estados Unidos e Irán firmen el viernes 19 de junio, en Ginebra, el acuerdo que pondría fin a tres meses de guerra y devolvería el tráfico comercial a la vía marítima más estratégica del mundo. El pacto contempla el paso sin peajes por Ormuz y el levantamiento del bloqueo naval estadounidense a los puertos iraníes. Pero mientras los barcos se acomodan, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) soltó una advertencia que mueve el foco: el problema de 2027 no será que falte petróleo, sino que sobre.
Los barcos ya se mueven y el crudo iraní vuelve a salir
Los datos de rastreo satelital cuentan la historia mejor que cualquier comunicado. Operadores de primer nivel reposicionan flotas hacia el golfo, y no solo de crudo: el gas natural licuado hace lo propio. Qatar empezó a devolver gaseros a la región tras semanas de inactividad —al menos cuatro buques vacíos dieron media vuelta y un quinto, fletado, también regresa.
La señal más clara de que el bloqueo cede llega desde el propio Irán. La firma TankerTrackers.com reportó que dos superpetroleros de la National Iranian Tanker Company, el Diona y el Hero 2, cruzaron el perímetro del bloqueo de la Marina estadounidense con 3,8 millones de barriles de crudo a bordo; un tercer buque, un suezmax con cerca de un millón de barriles, también habría zarpado. Con datos AIS cotejados contra imágenes satelitales, la firma lo describió como las primeras exportaciones iraníes desde que se impuso el bloqueo.
El reacomodo no nació ayer. Bloomberg ya había contado a comienzos de junio que armadores griegos movían barcos hacia el golfo apostando por fletes por las nubes, y que un gasero atrapado más de tres meses arrancó motores apenas se anunció el acuerdo. TradeWinds sumó esta semana a grandes nombres del segmento VLCC —incluido el grupo Angelicoussis— mandando buques al golfo de Omán.
¿Volverá todo a la normalidad de golpe? Difícil. El director ejecutivo de Frontline, Lars Barstad, dijo a CNBC que el tráfico se reanudaría rápido en cuanto haya un acuerdo estable, aunque matizó que los volúmenes quizá no regresen de inmediato a los 130 a 140 cruces diarios previos a la guerra. Analistas de Kpler proyectan que los tránsitos podrían llegar a casi la mitad del nivel prebélico en los primeros 30 días tras la implementación.
Para el negocio naviero, lo que está en juego es enorme. Un informe del banco escandinavo SEB advierte que reabrir Ormuz es indispensable para evitar un colapso del mercado de petroleros: la apertura, dice, desataría una fiebre de contratación y abriría un ciclo de reposición de inventarios de varios años.
Qué dice el acuerdo —y qué sigue sin saberse
El anuncio llegó el domingo 14 de junio. El presidente Donald Trump confirmó en Truth Social que el acuerdo con Irán estaba "completo" y autorizó la apertura del estrecho y el retiro del bloqueo naval:
"Autorizo plenamente la apertura libre de peajes del estrecho de Ormuz y, de forma simultánea, la retirada inmediata del bloqueo naval de Estados Unidos. Barcos del mundo, enciendan sus motores. ¡Que fluya el petróleo!"
— Donald Trump, presidente de EE. UU.
La confirmación oficial llegó por varias vías. El viceministro de Exteriores iraní, Kazem Gharibabadi, ratificó el pacto el domingo; el primer ministro de Pakistán, Shehbaz Sharif, anunció en X el fin de las hostilidades "en todos los frentes, incluido el Líbano" y fijó la ceremonia de firma para el viernes en Suiza. Qatar, Arabia Saudita y Turquía figuran como mediadores. El vicepresidente estadounidense, JD Vance, habló de una "nueva era" en Oriente Medio y adelantó que asistirá a la firma.
Aquí viene la letra pequeña: ni Washington ni Teherán han hecho público el texto del acuerdo. Y el flanco más frágil no está entre esas dos capitales, sino en Israel. Funcionarios iraníes han condicionado el pacto al cese de la actividad militar israelí y acusan a Israel de haberlo violado decenas de veces, con advertencias de "graves consecuencias". El propio anuncio del domingo estuvo a punto de descarrilar tras un ataque israelí contra los suburbios del sur de Beirut. Una sola escalada podría dinamitar el avance diplomático.
Tampoco es cuestión de abrir una llave. Funcionarios estadounidenses advierten que la reapertura plena tomará semanas por las tareas de desminado, y las primas de seguro marítimo siguen disparadas —según estimaciones del sector, hasta veinte veces por encima de los niveles previos a la guerra. Los grupos navieros pidieron prudencia: aún es pronto para reanudar tránsitos con normalidad. El Centro Conjunto de Información Marítima (JMIC) rebajó su evaluación de amenaza para Ormuz de "crítica" a "sustancial", el nivel más bajo desde que empezó el conflicto, pero subrayó que el riesgo sigue alto y que un ataque continúa siendo una posibilidad real.
La AIE ya ve un superávit de crudo para 2027
Mientras los barcos maniobran, la AIE cambió la conversación. En su informe mensual del mercado petrolero, publicado este miércoles 17 de junio, la agencia ofreció su primera proyección para 2027: tras una recuperación gradual del cierre de Ormuz, el mercado entraría en un superávit considerable. El acuerdo, recuerda la AIE, pone fin a lo que califica como la mayor disrupción de suministro petrolero de la historia, que llegó a dejar fuera del mercado más de 14 millones de barriles diarios de producción de Oriente Medio.
"Si el acuerdo se sostiene, las exportaciones y la producción del Golfo deberían recuperarse de forma gradual, sobre todo porque las exportaciones de petróleo iraní podrán reanudarse por completo una vez que se levante el bloqueo de Estados Unidos."
— Agencia Internacional de la Energía
Los números del desbalance son contundentes. La AIE calcula que en 2027 la oferta mundial crecerá en 8 millones de barriles diarios, mientras la demanda apenas sumará 2 millones: un excedente de más de cinco millones de barriles al día. La propia agencia le ve un lado bueno —un respiro para reponer inventarios agotados o armar nuevas reservas estratégicas mientras los países repiensan su política energética tras la crisis.
El mercado no esperó a 2027 para reaccionar. El Brent y el WTI cayeron alrededor de 5% en cada una de las dos sesiones previas al informe, hasta tocar mínimos de tres meses. Goldman Sachs recortó su pronóstico del Brent para el cuarto trimestre de 2026 a 80 dólares por barril, desde los 90 anteriores, al ver menos riesgo al alza con el acuerdo sobre la mesa.
Aun así, conviene no leer los titulares en línea recta. Charu Chanana, estratega jefe de inversión de Saxo Markets, lo resumió así:
"Aunque el mercado reacciona a los titulares de la reapertura de Ormuz de forma limpia, la realidad operativa probablemente sea más desordenada."
— Charu Chanana, Saxo Markets
El desminado, los costos de seguro, la congestión portuaria y el riesgo de saboteadores geopolíticos podrían hacer que el crudo se mueva más despacio de lo que sugiere el titular.
Para el bolsillo, la dirección pesa más que la fecha exacta. Un crudo más barato tiende a abaratar los combustibles y a quitar presión a la inflación, un efecto que se notaría desde España hasta América Latina. El péndulo que durante meses marcó escasez empieza a girar hacia el exceso. Solo falta que los barcos crucen de verdad.