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Marte está partido por dentro: su manto sur es hasta 400 °C más caliente que el del norte

Tres orbitadores de la NASA que nunca fueron diseñados para eso funcionaron como un escáner del interior de Marte y detectaron un manto entre 200 y 400 °C más caliente bajo las tierras altas del sur. El estudio no exige roca fundida y deja abierta una paradoja volcánica.

por Patricia Rodriguez
Detailed image of Mars highlighting surface features against a black space background.
Foto de Zelch Csaba en Pexels

TL;DR:

  • El manto bajo las tierras altas del sur de Marte está entre 200 y 400 °C más caliente que el del norte, según un estudio publicado en Nature el 26 de agosto de 2026.
  • La señal salió de 16 años de rastreo Doppler de tres orbitadores de la NASA: algunos coeficientes del campo gravitatorio marciano se apartan hasta 300 % de lo previsto para un planeta de interior esféricamente simétrico.
  • El artículo aclara que sus resultados no exigen roca fundida y deja abierta una paradoja: el vulcanismo reciente de Marte está en el norte frío, no en el sur caliente.

El manto bajo el hemisferio sur de Marte está entre 200 y 400 °C más caliente que el del norte, según un estudio publicado el 26 de agosto de 2026 en Nature y encabezado por Alexander Berne, doctor por Caltech y hoy investigador posdoctoral en la Universidad de Arizona. El equipo no perforó nada ni posó una sonda en el suelo: midió durante 16 años los tirones gravitatorios que el Sol ejerce sobre Marte a partir de los datos de rastreo de tres orbitadores de la NASA, Mars Global Surveyor, Mars Odyssey y Mars Reconnaissance Orbiter. La asimetría térmica coincide con la dicotomía cortical, la división que parte el planeta en llanuras bajas al norte y tierras altas al sur, y agrega una pista sobre los procesos que moldearon la hidrología marciana y los periodos en que pudo haber condiciones aptas para la vida.

Tres orbitadores que no fueron diseñados para esto

La técnica se llama tomografía de mareas y parte de una idea simple. Marte se deforma un poco bajo la atracción del Sol, y la magnitud de esa deformación depende de qué tan rígido esté el material de su interior. Como la órbita marciana es elíptica y su eje de rotación está inclinado, el tirón cambia a lo largo del año marciano, que dura 687 días terrestres. Medir cómo cambia la gravedad del planeta en ese ciclo permite deducir su estructura interna.

Lo que hizo el equipo fue reprocesar el rastreo Doppler en banda X que la Deep Space Network de la NASA acumuló durante unos 16 años siguiendo a las tres naves. Ninguna llevaba un experimento de gravedad dedicado. Con la trayectoria de las tres reconstruida al detalle, aparecieron desviaciones que no encajaban: algunos coeficientes de grado 3 del campo gravitatorio marciano se apartan hasta 300 % de lo que predice un planeta esféricamente simétrico, con una confianza superior al 99.99 % en el caso más marcado.

A high-resolution image capturing Mars with its surface details visible in space.
Imagen ilustrativa de la superficie marciana; el estudio no midió el terreno visible sino la estructura interna del planeta · Foto de Zelch Csaba en Pexels

Esa desviación se explica si la rigidez efectiva del manto marciano, modelado entre 50 y 1,560 kilómetros de profundidad, varía más de 20 % siguiendo un patrón norte-sur. Y el mapa de esa variación calca la frontera de la dicotomía cortical: manto más rígido bajo las llanuras del norte, con el máximo hacia los 45° N y 138° O sobre Vastitas Borealis, y manto menos rígido bajo las tierras altas del sur, con el mínimo hacia los 45° S y 42° E, cerca de la cuenca Hellas. La correspondencia se debilita en la franja que ocupa Tharsis, la gran provincia volcánica que pudo haber borrado ahí el rastro de la frontera.

Caliente no es lo mismo que fundido

Aquí conviene precisar algo que la cobertura ha tendido a comprimir. El comunicado de Caltech describe el interior sur como parcialmente fundido. El artículo de Nature es más cauto: sostiene que sus resultados no requieren fusión para explicar la señal, y recuerda que los factores de calidad sísmica que midió la misión InSight en el sur siguen muy por encima de los que correspondería a olivino parcialmente fundido. El hallazgo firme es un contraste de temperatura, y es un rango, no la cifra redonda de 400 °C que han usado varios titulares.

La comparación entre hemisferios queda así, combinando el nuevo resultado gravitatorio con las mediciones sísmicas previas de InSight. Un factor Q más bajo indica que las ondas sísmicas se disipan más rápido, algo compatible con roca más caliente.

Los dos hemisferios de Marte según el estudio de Nature y las mediciones previas de InSight
Rasgo Norte (tierras bajas) Sur (tierras altas)
Relieve Llanuras bajas y planas Terreno elevado, rugoso y muy cratereado
Rigidez del manto Mayor; máximo hacia 45° N, 138° O Menor; mínimo hacia 45° S, 42° E
Temperatura del manto Referencia de comparación Entre 200 y 400 °C por encima del norte
Factor Q medido por InSight Entre 800 y 2,000 en Cerberus Fossae Cercano a 500 en Terra Cimmeria
Vulcanismo de las últimas decenas de millones de años Confinado a Cerberus Fossae Sin actividad reciente registrada

El manto caliente está en el sur, los volcanes recientes están en el norte

Esa última fila es el problema. Si el manto del sur está cientos de grados más caliente, debería producir más magma, y ese magma tendría que haber salido a la superficie en escalas de unos pocos millones de años. Pero la actividad volcánica marciana de las últimas decenas de millones de años se concentra en Cerberus Fossae, en el norte.

Los autores ofrecen dos salidas posibles. Una es mecánica: la corteza del sur es más gruesa y podría estar funcionando como tapón, de modo que el fundido se detiene a media corteza y forma intrusiones que no se ven desde la órbita, aunque podrían detectarse con mediciones de gravedad estática de resolución mucho más alta. La otra es tectónica: para que el magma ascienda y erupcione hace falta un campo de esfuerzos de extensión, y las estructuras del sur marciano son dominantemente compresivas, mientras que Cerberus Fossae es justamente una zona en extensión.

La anomalía también encaja con otro rompecabezas viejo. Las rocas de la corteza sur están más magnetizadas que las del norte, y un manto caliente debajo pudo haber calentado esa corteza por encima de su temperatura de Curie mientras la dinamo marciana seguía activa, hace entre 4,500 y 4,100 millones de años, para después enfriarse y fijar la magnetización que se mide hoy.

Lo que el estudio no resuelve

El origen de la dicotomía sigue en disputa, y este trabajo no lo cierra. Nick Wagner, científico planetario de la Universidad Brown y coautor del estudio, lo planteó así en entrevista con 404 Media: el trabajo no responde de dónde salió la división, pero suma otra línea de evidencia sobre lo que ocurre bajo la superficie. "El interior de Marte sigue siendo muy desconocido", dijo.

Las tres hipótesis principales chocan entre sí. Un impacto gigante, por sí solo, no produce un contraste térmico de cientos de grados que sobreviva miles de millones de años. Y tanto la convección ascendente como el aislamiento por corteza gruesa deberían haber empobrecido en hierro al manto del sur, lo contrario de lo que permiten los datos, que admiten hasta 5 % de enriquecimiento de hierro en esa región. La combinación que los autores consideran más consistente es mixta: el impacto que formó las llanuras del norte habría empobrecido en hierro al manto septentrional, dejando el del sur relativamente enriquecido, y la corteza gruesa resultante habría atrapado el calor o disparado el ascenso de material.

De paso, el hallazgo refuerza el argumento del propio Berne sobre por qué importa medir esto. Los científicos suelen asumir que el interior de los cuerpos planetarios es esféricamente simétrico, y ese supuesto acaba de fallar en un planeta bien estudiado. Amirhossein Bagheri, investigador posdoctoral en Caltech, coautor del artículo y exintegrante del equipo de InSight, apunta al beneficio concreto: entender la dicotomía informa sobre los procesos que influyeron en la hidrología marciana, "incluida la formación de cuencas que pudieron haber contenido agua".

Berne y sus coautores señalan que una misión dedicada a medir la gravedad marciana, al estilo de GRACE en la Tierra o GRAIL en la Luna, resolvería en una fracción del tiempo lo que a estos tres orbitadores les tomó dieciséis años. Mientras tanto, la técnica ya tiene candidatos en fila: el artículo menciona a Ganímedes, Mercurio, Ío y Encélado como los siguientes mundos que podrían escanearse por dentro sin poner un solo aterrizador en su superficie.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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