TL;DR:
- La NASA volvió a encender el 26 de agosto de 2026 dos de los tres instrumentos del Neil Gehrels Swift Observatory, apagados desde febrero para frenar su descenso.
- El equipo espera ahora que Swift baje de los 300 kilómetros de altitud en uno o dos meses; el plan de bajo rozamiento lo sostenía hasta octubre.
- Brad Cenko, investigador principal de la misión, situó la reentrada a finales de noviembre o diciembre y advirtió que reanudar la ciencia la adelantaría.
La NASA volvió a encender el miércoles 26 de agosto de 2026 dos de los tres instrumentos del Neil Gehrels Swift Observatory, apagados desde febrero para reducir el rozamiento atmosférico mientras una nave privada intentaba elevarlo. Ese intento ya no existe: el 19 de agosto la agencia y Katalyst Space descartaron la captura por una avería en la nave LINK. Sin un rescate que proteger, el telescopio de rayos X y el ultravioleta volvieron al trabajo, y la primera imagen fue el remanente de supernova de Tycho. El costo es la altitud. El equipo calcula ahora que el observatorio bajará de los 300 kilómetros en uno o dos meses, cuando la configuración de bajo rozamiento lo sostenía hasta octubre, y su investigador principal ya había advertido que reanudar la ciencia adelantaría la reentrada.
Dos telescopios encendidos y un tercero que vuelve en unas semanas
El equipo de Swift activó el telescopio Ultravioleta/Óptico y el de rayos X, según informó la NASA el 28 de agosto. Los dos habían quedado fuera de servicio en febrero con un objetivo declarado: minimizar el rozamiento y estirar el tiempo en órbita para que el empujón fuera posible.
El tercer instrumento, el Telescopio de Alerta de Estallidos, lleva parado desde abril. Se apagó para recortar el consumo eléctrico y poder orientar los paneles solares de forma que ofrecieran todavía menos superficie a la atmósfera. La agencia dice que trabaja para devolverlo a la recolección de datos en las próximas semanas.
Ese matiz cambia la lectura del último medio año. Desde abril, Swift ni giraba hacia sus objetivos ni estaba detectando los estallidos de rayos gamma que justifican su existencia. La imagen del 26 de agosto, el remanente de Tycho a unos 13,000 años luz en la constelación de Casiopea, es la primera señal pública de que el observatorio volvió a mirar.

El plan de bajo rozamiento aguantaba hasta octubre; ahora son uno o dos meses
Las predicciones de la NASA mostraban que el cambio a operaciones de bajo rozamiento mantendría a Swift por encima de las 185 millas, unos 300 kilómetros, hasta octubre. Por debajo de esa altura operar el telescopio se vuelve difícil y el ritmo de descenso se dispara. Con la ciencia reanudada, el equipo anticipa que ese umbral llegará en uno o dos meses.
Brad Cenko, investigador principal de Swift en la NASA, había dado a Science News dos datos que ordenan el resto. El observatorio perdió unos 10 kilómetros de altitud en el último mes, y el punto de no retorno, aquel en el que los controladores ya no pueden gobernar sus movimientos, está en algún lugar por debajo de los 300 kilómetros. Sobre la posibilidad de volver a observar, que entonces seguía en discusión, fue directo: «la reentrada ocurriría aún antes».
Estas son las tres fechas públicas que hoy enmarcan el final del observatorio, cada una con su medición y su origen.
| Hito | Fecha estimada | Origen de la estimación |
|---|---|---|
| Cruce de los 300 km de altitud | Uno o dos meses desde el 28 de agosto de 2026 | Equipo de Swift, NASA, 28 de agosto de 2026 |
| Fecha más temprana de reentrada | No antes de octubre de 2026 | Alise Fisher, NASA, a Space.com el 27 de agosto de 2026 |
| Reentrada según el último modelo | Finales de noviembre o diciembre de 2026 | Brad Cenko, NASA, a Science News el 27 de agosto de 2026 |
La tercera fila pide una advertencia. Cenko dio esa ventana antes de que se confirmara el reencendido y, en la misma respuesta, avisó de que reanudar las observaciones la acortaría. La NASA no ha publicado una fecha nueva de reentrada después del 26 de agosto.
No antes de octubre, y en una franja de 21 grados a cada lado del ecuador
Alise Fisher, especialista de comunicación en astrofísica de la sede de la NASA en Washington, confirmó a Space.com el carácter de la caída: «Sí, Swift tendrá una reentrada no controlada». Añadió que no es probable que ocurra antes de octubre y que la agencia irá compartiendo información conforme se acerque, siguiendo los procedimientos interinstitucionales establecidos.
La agencia espera que la mayor parte del observatorio se desintegre, aunque algunos componentes sobrevivan, y considera improbable que alguien resulte herido. Swift tiene una masa seca de 613 kilogramos. Darren McKnight, investigador técnico sénior de LeoLabs, coincide en que esa masa y esos instrumentos deberían fragmentarse lo suficiente como para no representar un peligro en tierra, pero señala dos excepciones plausibles: las lentes ópticas y los tanques de titanio. Dijo además que da por hecho que el análisis de supervivencia existe, aunque no ha visto reportes públicos de él.
Dónde caería lo que quede es la parte abierta. Ewan Wright, doctorando de la Universidad de Columbia Británica e investigador junior del Outer Space Institute, explicó a Space.com que la inclinación orbital de 21 grados deja un corredor posible entre los 21 grados de latitud norte y los 21 de latitud sur. Esa franja cruza el sur de México, Centroamérica, el Caribe y el norte de Sudamérica; deja fuera al norte de México, a España y al Cono Sur. Lo más probable, dijo, es que los restos caigan al mar, aunque existe la posibilidad de que alcancen una zona urbanizada. Su preocupación de fondo va más allá de este observatorio: cada año hay más reentradas no controladas de satélites y cohetes, y con ellas crece la probabilidad de que alguien resulte alcanzado.
LINK gastó frenando su propio giro el combustible que necesitaba
La nave de Katalyst despegó el 3 de julio de 2026 a bordo de un Pegasus XL de Northrop Grumman. Semanas después empezaron los problemas con el sistema que controla su orientación. El equipo logró estabilizar el giro recurriendo a los motores de propulsión principal, y ese rescate interno tuvo un precio: según Science News, la operación dejó a ambos sistemas sin combustible suficiente para levantar a Swift.
Ghonhee Lee, director ejecutivo de Katalyst, apuntó al calendario en una entrevista con CNN News Central el 24 de agosto. Dijo que tres meses más, doce en lugar de nueve, habrían hecho una diferencia enorme. El contrato de 30 millones de dólares se firmó en septiembre de 2025.
Lo que queda de la misión es una demostración. Katalyst planea ejecutar operaciones de acercamiento y proximidad, acortando la distancia entre LINK y Swift hasta pocos kilómetros en las próximas semanas, según Esther Jeohn, directora de marketing de la empresa. Cenko precisó que LINK está obligada a reentrar en la atmósfera terrestre en un plazo de cinco años. Como contamos cuando se anunció la cancelación, ese acercamiento fue lo único que se salvó del plan original.

Swift observará mientras la altura se lo permita. El reencendido convierte las semanas que le quedan en datos aprovechables, con la contrapartida de que serán menos semanas: cada observación fuera de la posición de mínimo rozamiento le cuesta órbita. El umbral de los 300 kilómetros es la referencia que manda, y el equipo espera cruzarlo antes de que termine octubre.