TL;DR:
- Los bancos multilaterales de desarrollo movilizaron 163.000 millones de dólares para acción climática en 2025, un incremento del 19% respecto al año anterior.
- Las economías de ingresos bajos y medios recibieron 103.000 millones de dólares, superando por primera vez la marca de los 100.000 millones.
- El hito llega apenas dos semanas después de que el Banco Mundial retirara sus metas cuantitativas de préstamo ambiental por presiones de Estados Unidos.
Los bancos multilaterales de desarrollo (BMD) comprometieron una cifra récord de 163.000 millones de dólares en financiamiento climático durante 2025, lo que representa un salto del 19% en comparación con los 137.000 millones del año previo. De acuerdo con el reporte anual conjunto publicado este lunes, los recursos destinados a países de ingresos bajos y medios escalaron un 21%, alcanzando los 103.000 millones de dólares. Sin embargo, este avance histórico queda ensombrecido por la reciente decisión del Banco Mundial, el mayor prestamista del grupo, de retirar formalmente sus metas de financiamiento climático bajo la presión de la administración estadounidense de Donald Trump.


Un salto histórico hacia las metas de la década
El informe conjunto, coordinado este año por el Banco Europeo de Inversiones (BEI) con la asistencia del Banco Europeo para la Reconstrucción y el Desarrollo (BERD), detalla que las instituciones financieras están en camino de cumplir sus proyecciones colectivas para 2030, que apuntan a alcanzar los 185.000 millones de dólares anuales comprometidos durante la cumbre climática COP29 de Bakú en 2024.
En las economías en desarrollo, el dinero desembolsado se dividió en dos grandes frentes de acción: * Mitigación del cambio climático: Recibió 68.000 millones de dólares (un aumento del 16% anual) para acelerar la transición energética y proyectos de reducción de emisiones. * Adaptación al cambio climático: Sumó 35.000 millones de dólares (un alza del 31%) enfocados en proteger infraestructuras críticas, agricultura resiliente y prevención de desastres naturales.
Adicionalmente, estos organismos lograron movilizar otros 35.000 millones de dólares provenientes del sector privado para los países en desarrollo. En el caso de las naciones de ingresos altos, el financiamiento de los BMD ascendió a 60.000 millones de dólares (53.000 millones para mitigación y 7.000 millones para adaptación), superando las proyecciones de 2030 de forma anticipada.
"En un momento de incertidumbre geopolítica, la colaboración de los bancos multilaterales es vital para ayudar a los países a construir economías más resilientes, con seguridad energética y competitivas", señaló Gianpiero Nacci, director de Estrategia y Entrega Climática del BERD.
Para responder a las demandas de claridad de analistas y gobiernos, las entidades también han puesto en marcha la fase piloto del Tablero de Financiamiento Climático de los BMD. Lanzado originalmente en abril de 2026, este recurso interactivo busca mejorar la transparencia y accesibilidad de los datos de inversión mediante metodologías homologadas.
La paradoja del Banco Mundial y la presión de Washington
A pesar del optimismo que reflejan las cifras consolidadas de las diez instituciones participantes, el tablero financiero internacional sufrió una fuerte sacudida el pasado 29 de junio de 2026. Ese día, el Banco Mundial anunció de manera oficial que "retiraría" su histórica meta de canalizar el 45% de sus préstamos anuales a proyectos con co-beneficios climáticos, así como su referencia previa del 35%.
El organismo justificó la decisión bajo la premisa de cambiar el enfoque "de los insumos a los resultados para maximizar el impacto del desarrollo", extendiendo de forma indefinida su Plan de Acción sobre el Cambio Climático, pero eliminando las metas vinculantes de asignación.
De acuerdo con informes de Reuters, la maniobra se concretó tras meses de críticas directas de Estados Unidos, el mayor accionista de la institución. La administración estadounidense exigió que el banco regresara a su enfoque central de desarrollo económico tradicional, dejando de lado los objetivos climáticos que consideraban restrictivos para el crecimiento. La decisión se tomó a pesar de los esfuerzos de última hora de países como Francia, que urgieron al Banco Mundial a mantener sus promesas ambientales intactas.
Una brecha de incertidumbre para el futuro sostenible
La salida de estas metas numéricas deja una gran interrogante sobre cómo evolucionarán los desembolsos en los próximos años. En 2024, el Banco Mundial había destinado 43.000 millones de dólares (el 44% de su cartera total de préstamos) a proyectos climáticos, quedando a un paso de cumplir su propio objetivo.
Aunque la institución asegura que continuará financiando proyectos de energías renovables, agricultura climáticamente inteligente y adaptación ante desastres, la falta de indicadores vinculantes preocupa a la comunidad internacional. El World Resources Institute (WRI) calificó la decisión de "preocupante", señalando que debilita la rendición de cuentas de la principal fuente de financiamiento multilateral para el desarrollo en el planeta.
El contraste no puede ser mayor. Mientras el bloque de bancos multilaterales demuestra su capacidad para acelerar la inversión, su líder principal decide operar sin un faro cuantitativo para el clima. El pulso entre la urgencia ambiental global y las prioridades geopolíticas de las grandes potencias queda así en su punto más álgido, dejando en el aire si la tendencia récord de financiamiento lograda en 2025 podrá sostenerse durante el resto de la década.