TL;DR:
- El diferencial del crudo Brent entró en su nivel más pronunciado de backwardation tras los ataques a buques comerciales en el Golfo Pérsico.
- El contrato de Brent a corto plazo cotizó a 8.92 dólares por barril sobre el contrato a seis meses, reflejando un mercado muy ajustado.
- La parálisis en el Estrecho de Ormuz mantiene varados a unos 6,000 marinos mientras Estados Unidos lanza ataques contra objetivos iraníes.
El mercado global de petróleo reaccionó con fuerza este martes 14 de julio de 2026 ante la reactivación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán. Los futuros del crudo Brent registraron su mayor nivel de backwardation (un fenómeno técnico donde los contratos a corto plazo cotizan con prima sobre los de largo plazo) en más de un mes. La escalada militar en Oriente Medio amenaza directamente el paso por el Estrecho de Ormuz, el punto de tránsito de energía más crítico de la Tierra y la vía por la que circula aproximadamente una quinta parte del petróleo del planeta.


Una brecha de casi nueve dólares entre contratos de crudo
La estructura de la curva de futuros del petróleo sufrió una sacudida profunda. El contrato de Brent para entrega inmediata se negoció a 8.92 dólares por barril por encima del contrato de referencia a seis meses. Según datos recopilados por Reuters, esta diferencia representa la prima más alta registrada desde el pasado 10 de junio.
En los mercados de materias primas, una estructura de backwardation tan marcada es una señal inequívoca de que los operadores físicos tienen prisa por asegurar cargamentos de manera inmediata. Los compradores prefieren pagar un sobreprecio hoy antes que arriesgarse a quedar desabastecidos en el corto plazo debido al bloqueo de rutas comerciales indispensables.
La velocidad del cambio sorprendió a los analistas de Wall Street. Apenas el 7 de julio, el diferencial del Brent se encontraba en un contango de 40 centavos (donde el petróleo futuro es más caro que el actual). Sin embargo, a medida que la tregua entre Washington y Teherán comenzó a desmoronarse, la curva dio un giro radical de 180 grados. En cuestión de horas, el indicador pasó a registrar una backwardation de 60 centavos, una brecha que continuó expandiéndose hasta rozar los 9 dólares este martes.
Bloqueo naval y ataques en el Golfo Pérsico
El origen de este choque financiero se sitúa en las aguas del Golfo Pérsico. El pasado 7 de julio, fuerzas iraníes atacaron tres buques comerciales cerca del Estrecho de Ormuz, una acción que funcionarios estadounidenses describieron como una violación directa del acuerdo de entendimiento que existía entre ambos países, de acuerdo con un reporte de CNN.
El impacto de los ataques sobre el transporte marítimo fue devastador y casi inmediato. De acuerdo con la Organización Marítima Internacional (OMI), para el 8 de julio la navegación en el estrecho había quedado en un virtual estado de parálisis. Esta interrupción dejó a cerca de 6,000 marinos mercantes varados a bordo de cientos de cargueros y petroleros que no se atreven a cruzar la zona por miedo a nuevos ataques o confiscaciones.
La respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar. El 12 de julio, el Comando Central de Estados Unidos (CENTCOM) anunció una serie de ataques aéreos contra objetivos iraníes con la meta declarada de frenar las hostilidades contra la marina mercante. Casi al mismo tiempo, el presidente estadounidense declaró que su administración asumirá el control directo del Estrecho de Ormuz y aplicará una tarifa arancelaria del 20% a toda mercancía que transite por esta vía de agua, una medida de presión sin precedentes que ha inyectado todavía más volatilidad a las mesas de dinero en Nueva York y Londres.
La escasez real no está en el crudo, sino en los combustibles
La inestabilidad geopolítica de Oriente Medio ya se nota en otras mezclas de la región. Los crudos de referencia en Asia, como el de Omán, Dubái y Murban, pasaron de cotizar con descuentos a registrar sólidas primas, un reflejo de que las refinerías asiáticas están buscando desesperadamente alternativas de suministro fuera de las zonas de conflicto inmediato.
Sin embargo, la verdadera tormenta para los consumidores podría estar gestándose lejos del Golfo Pérsico. Ole Hansen, estratega de materias primas de Saxo Bank, advirtió que el principal punto de presión en el mercado energético no es la falta de petróleo crudo en sí, sino la histórica falta de capacidad para refinarlo en combustibles listos para usar.
"Las reservas de combustibles refinados, y no de crudo, representan la verdadera limitación", señaló Hansen, al explicar que la escasez de diésel es el verdadero punto de tensión en los mercados globales.
Esta advertencia coincide con las proyecciones más recientes de la Administración de Información de Energía de Estados Unidos (EIA). El organismo prevé que las reservas de destilados del país norteamericano cerrarán el periodo de 2025 y 2026 en mínimos históricos de varios años, arrastradas por una ola de cierres de refinerías en Occidente y un repunte constante en la demanda de exportaciones.
Con la temporada alta de consumo de combustible de verano en pleno apogeo, la combinación de inventarios históricamente bajos de productos refinados, el bloqueo militar en Ormuz y una curva financiera al borde de la alarma extrema deja al mercado global del petróleo en una de sus posiciones más frágiles de la última década.