TL;DR:
- Alibaba, Baidu y Tencent compran los modelos a través de filiales registradas en Singapur, un país que no está en la lista de restricciones de EE. UU.
- OpenAI cortó el mes pasado el acceso a su API a usuarios ligados a Alibaba por sospechas de "destilación"; Anthropic acusó a la misma empresa de generar 28.8 millones de interacciones con Claude vía 25,000 cuentas falsas.
- Aunque todo es legal, crece la presión en Washington para regular los modelos de IA y no solo los chips.
OpenAI y Google confirmaron al Financial Times que venden servicios avanzados de inteligencia artificial a filiales con sede en Singapur de Alibaba, Baidu y Tencent, los tres gigantes tecnológicos chinos que el Pentágono metió en su lista negra por presuntos lazos con el ejército de China. Nada de esto rompe la ley: los controles de exportación de Estados Unidos prohíben vender a China continental, pero no a Singapur, así que basta con que el contrato lo firme una filial registrada allí. El reporte, publicado el viernes 10 de julio de 2026, dejó a la vista un hueco en la estrategia de Washington para frenar el acceso de Pekín a la IA de frontera y volvió a encender la presión para endurecer las reglas.
El caso apunta al corazón de un problema que los legisladores estadounidenses llevan meses debatiendo: las restricciones actuales se escribieron pensando en empresas y territorios concretos, no en la tecnología en sí. Una filial constituida en Singapur es, sobre el papel, una empresa singapurense. Opera bajo la ley de Singapur, paga impuestos ahí y puede firmar contratos que su matriz en Shenzhen o Hangzhou tiene vetados. Ese detalle jurídico lo cambia todo.
Un cambio de domicilio basta para esquivar la lista negra
Los controles de exportación de EE. UU. tienen dos ejes: a quién se le vende y dónde se le vende. China continental está restringida. Singapur no. Y las tres empresas mantienen operaciones grandes en la ciudad-estado, así que el camino ya estaba pavimentado. Alibaba Cloud, de hecho, ofrece desde hace tiempo APIs compatibles con las de OpenAI a través de su infraestructura en Singapur, lo que permite a un desarrollador construir sobre la plataforma de Alibaba usando modelos casi idénticos a los que OpenAI vende de forma directa.
La lista en cuestión es la 1260H del Departamento de Defensa, un registro creado por mandato del Congreso que señala a empresas presuntamente ligadas al Ejército Popular de Liberación. En junio de 2026, el Pentágono la amplió para incluir a Alibaba, Baidu y otras compañías, una medida que le impedirá contratar directamente con ellas o comprar sus productos a través de terceros a partir de junio de 2027. Estar en esa lista, sin embargo, no las excluye del mercado comercial de IA fuera de China.
El temor de fondo se llama "destilación"
La preocupación no es solo comercial. Tiene nombre técnico. La destilación es una técnica en la que un desarrollador usa las respuestas de un modelo avanzado para entrenar y mejorar un sistema rival. Es una práctica común y legítima dentro de un mismo laboratorio, pero se vuelve delicada cuando sirve para que un competidor extraiga capacidades ajenas sin pagar el costo de desarrollarlas.
OpenAI dio un aviso claro de que no está mirando a otro lado. El mes pasado suspendió el acceso a su API a usuarios vinculados a Alibaba tras detectar sospechas de destilación, y reportó la actividad al gobierno de Estados Unidos. La empresa insiste en que sus modelos no están disponibles dentro de China, aunque sí permite que "algunas empresas" de propiedad o sede china los usen en países donde puede aplicar salvaguardas y vigilar ese tipo de extracción. Su postura sobre por qué vende fuera de China fue clara. En palabras de la propia empresa:
"Preferimos que una mayor parte del mundo use IA moldeada por valores democráticos y no IA controlada por gobiernos autoritarios."
Google, por su parte, mantiene sus servicios de IA disponibles en Singapur y Hong Kong bajo políticas que prohíben la destilación y otros usos indebidos. La compañía dijo estar comprometida con cumplir todas las leyes de comercio y control de exportaciones, y aseguró contar con "términos de uso y protecciones sólidos", como desactivar cuentas y bloquear accesos. Al mismo tiempo reconoció una limitación incómoda: restringir las ventas por geografía no elimina el riesgo, porque un usuario sofisticado siempre puede rutear su conexión para saltarse un límite que solo depende del mapa.
Anthropic ha ido más lejos que sus dos rivales. La empresa prohíbe a compañías chinas y a las entidades extranjeras que estas controlan usar sus modelos más avanzados, y hace poco reforzó esas restricciones al detectar intentos de evadirlas. Ya antes había acusado a los laboratorios chinos DeepSeek, Moonshot y MiniMax de practicar destilación contra su modelo Claude.
El pleito regulatorio: ¿controlar por capacidad o por domicilio?
Que todo sea legal es, para muchos críticos, justo el problema. La revelación reavivó una discusión que venía cocinándose en Washington: si las reglas deberían escribirse en torno a la capacidad de un modelo y no al domicilio fiscal de quien lo compra. Chris McGuire, exfuncionario de la administración Biden y hoy en el Council on Foreign Relations, defiende la línea dura. Sostiene que los controles de exportación siguen siendo la herramienta más afilada para frenar el avance de la IA china, y que los modelos más capaces no deberían llegar a manos de empresas chinas sin importar desde qué país se conecten.
Del otro lado del expediente, Alibaba pelea su lugar en la lista. El mes pasado pidió a un tribunal federal que la retire de la 1260H y calificó la designación de "arbitraria y caprichosa". Baidu declinó comentar y Tencent no respondió a las preguntas del Financial Times sobre su uso de modelos de IA estadounidenses.
Washington no ha estado del todo quieto. El gobierno ya reguló el acceso a algunos modelos de frontera, entre ellos Mythos y Fable de Anthropic y GPT-5.6 de OpenAI. Lo que no ha hecho es prohibir de forma amplia que las empresas con sede en China, incluidas las de la lista 1260H, usen software de IA avanzado fuera de su territorio. Las restricciones vigentes se concentran sobre todo en los chips semiconductores usados para entrenar los grandes modelos, no en el acceso a los modelos ya entrenados.
Preguntas rápidas sobre la venta de IA a empresas chinas
¿Es ilegal que OpenAI y Google vendan IA a filiales de empresas chinas vetadas?
No. Los controles de exportación de EE. UU. apuntan a empresas y territorios específicos, no a la tecnología. China continental está restringida, pero Singapur no, así que vender a una filial registrada allí es legal bajo las reglas actuales, según el Financial Times.
¿Qué es la lista negra 1260H del Pentágono?
Es un registro del Departamento de Defensa, creado por mandato del Congreso, que señala a empresas presuntamente ligadas al Ejército Popular de Liberación de China. En junio de 2026 el Pentágono la amplió para incluir a Alibaba, Baidu y otras firmas. Estar en la lista no prohíbe el uso comercial de IA fuera de China.
¿Qué es la destilación de modelos de IA?
Es una técnica en la que un desarrollador usa las respuestas de un modelo avanzado para entrenar un sistema rival. Es legítima dentro de un mismo laboratorio, pero preocupa cuando un competidor la usa para copiar capacidades ajenas. OpenAI suspendió a usuarios ligados a Alibaba tras sospechar de esta práctica.
El episodio deja una lección incómoda para quien diseña estas reglas: un modelo de IA no entiende de fronteras, y una lista negra pierde filo cuando la empresa señalada solo tiene que mudar de domicilio corporativo para seguir comprando. Mientras Washington decide si actualiza sus controles, los modelos estadounidenses más avanzados seguirán fluyendo hacia el mundo, incluidos rincones que su propio gobierno preferiría dejar fuera.