La estanflación acecha a la eurozona: el BCE advierte sobre el impacto del choque energético de Medio Oriente
El BCE alerta de presiones de estanflación en la eurozona por el choque energético y el conflicto en Medio Oriente.
TL;DR:
- El gobernador del Banco de Finlandia, Olli Rehn, advirtió en Sintra que el conflicto en Medio Oriente impulsa la inflación y frena el crecimiento.
- La eurozona registró una inflación del 3.2% en mayo y un débil crecimiento del PIB del 0.1% en el primer trimestre de 2026.
- El BCE ya elevó su tasa de depósito al 2.25% para contener las expectativas de precios, mientras vigila el impacto en los salarios.
El Banco Central Europeo (BCE) enfrenta un panorama macroeconómico cada vez más complejo. Olli Rehn, miembro del Consejo de Gobierno de la institución y gobernador del Banco de Finlandia, advirtió este martes que el conflicto en Medio Oriente está provocando efectos estanflacionarios en la eurozona. Este fenómeno presiona al alza la inflación debido al encarecimiento de la energía, al tiempo que ralentiza el crecimiento económico de la región. Durante su intervención en el foro anual de banca central en Sintra, Portugal, Rehn señaló la necesidad de evaluar con cautela cómo estos costos de la energía se trasladan a los salarios y a las expectativas de precios en el mediano plazo.


Los datos del freno económico en la eurozona
La advertencia del banquero finlandés llega en un momento de evidente debilidad para la economía europea. La eurozona ha visto cómo la inflación escaló al 3.2% en mayo de 2026, una cifra significativamente por encima del objetivo oficial del 2% fijado por el BCE. En paralelo, el Producto Interior Bruto (PIB) apenas avanzó un 0.1% durante el primer trimestre, confirmando que el dinamismo económico está prácticamente estancado.
Las perspectivas a mediano plazo tampoco invitan al optimismo. Según las proyecciones de la Comisión Europea publicadas en mayo, se estima que el crecimiento de la región caerá al 0.9% en 2026, una revisión a la baja frente al 1.3% proyectado para 2025. Aunque el acuerdo preliminar del 15 de junio para detener las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz trajo un respiro temporal a los mercados, analistas del laboratorio de ideas Bruegel advierten que el choque energético está lejos de terminar. De hecho, firmas de análisis citadas por Reuters ya apuntaban semanas atrás que la tendencia estanflacionaria podría prolongarse hasta tres meses después de que concluya el conflicto armado.
El BCE ajusta su estrategia de tasas de interés
Para responder a esta doble presión, el BCE rompió una racha de casi tres años de inmovilismo. El pasado 11 de junio, la institución incrementó la tasa de depósito en 25 puntos básicos, situándola en el 2.25%. De acuerdo con Rehn, este movimiento busca anclar las expectativas de inflación y evitar que el incremento de los costos de la energía contamine al resto de los sectores de la economía.
"Debemos actuar con mano firme pero cautelosa", apuntó Rehn en Sintra, sugiriendo que la entidad debe concentrarse en el impacto real sobre el mercado laboral antes de reaccionar de forma desmedida únicamente por los precios del petróleo.
En la inauguración del foro, la presidenta del BCE, Christine Lagarde, reforzó esta postura al señalar que las tasas de interés seguirán siendo la herramienta principal del banco central. Lagarde dejó claro que el rumbo de la política monetaria no está predeterminado y dependerá estrictamente de los datos macroeconómicos que se publiquen en los próximos meses.
Un escenario de riesgo vigilado pero distante de los años 70
A pesar de la gravedad de la situación actual, los encargados de la política monetaria insisten en que Europa no está ante una réplica exacta de las crisis petroleras del siglo pasado. En un análisis previo publicado por el Banco de Finlandia, el propio Rehn destacó que la dependencia del petróleo de la economía global es actualmente unas 3.5 veces menor que en la década de 1970. Esta menor intensidad energética hace que una repetición a gran escala de aquella parálisis sea poco probable.
No obstante, el fantasma de la estanflación, ese escenario donde los precios suben mientras la actividad se hunde, mantiene en alerta a los inversores. Los mercados financieros ya están descontando la posibilidad de nuevas alzas en los tipos de interés antes de que termine el año, una medicina amarga para una economía europea que lucha por no entrar en terreno negativo.