La crisis en el Golfo Pérsico golpea a Europa: las importaciones de gas natural licuado caen un 18% en junio
Las importaciones de GNL en Europa cayeron un 18% en junio por el prolongado cierre de la producción en Catar.
TL;DR:
- Las importaciones europeas de gas natural licuado (GNL) cayeron un 18% interanual en junio de 2026, alcanzando los 7.5 millones de toneladas métricas.
- El cierre de la producción de Catar tras los ataques iraníes de marzo mantiene bloqueado el 19% del suministro global de GNL.
- El precio del gas subió un 2.2% ante la intensa ola de calor en el continente y la ruptura de los diálogos de paz entre EE. UU. e Irán.
Europa enfrenta un complejo escenario energético. Las importaciones de gas natural licuado (GNL) de la Unión Europea cayeron aproximadamente un 18% en junio de 2026 en comparación con el mismo mes del año anterior, registrando cerca de 7.5 millones de toneladas métricas. Esta fuerte contracción es el resultado directo de la prolongada pérdida de la producción de Catar tras los ataques de Irán contra la infraestructura del Golfo Pérsico en marzo pasado. Con el Estrecho de Ormuz prácticamente cerrado al tránsito de buques tanque, el mercado energético europeo sufre una transformación radical en sus fuentes de abastecimiento, justo cuando una intensa ola de calor azota al continente e incrementa el consumo de electricidad.

El vacío de Catar sacude el suministro de gas
El golpe al suministro es profundo. La caída de junio representa el tercer mes consecutivo a la baja en la llegada de gas natural licuado a la Unión Europea. Esto rompe la tendencia de 2025, un año de fuerte crecimiento en el que las importaciones se dispararon un 27%. El origen de este bache se remonta a los primeros días de marzo de 2026, cuando misiles iraníes alcanzaron infraestructura clave en Catar, Arabia Saudita y Kuwait.
Catar, que generaba unas 80 millones de toneladas métricas anuales (el 19% de la oferta global de GNL), detuvo sus despachos por completo. En el tablero logístico, el impacto es crítico: el Estrecho de Ormuz, por donde cruza la quinta parte del tránsito mundial de GNL, quedó prácticamente inutilizado para los buques cisterna. Las alertas de firmas especializadas como Lloyd's List resultaron acertadas al advertir que la parálisis tardaría años, y no meses, en resolverse.
Estados Unidos y Nigeria ganan terreno en el mercado europeo
Ante la ausencia del gigante del Golfo, otros actores movieron sus piezas rápido. Estados Unidos asumió la mayor parte de la carga. Durante la primera mitad de 2026, el GNL estadounidense representó casi el 59% de las importaciones de la Unión Europea, superando el 55% registrado en el mismo periodo del año anterior.
Nigeria también consolidó su posición como el tercer proveedor del bloque europeo. El país africano se ha beneficiado de sus recientes proyectos de expansión, en particular el desarrollo de la planta de licuefacción Nigeria LNG Train 7, que le ha permitido inyectar mayores volúmenes a una Europa hambrienta de gas.
La ola de calor y la tensión geopolítica disparan los precios
Los mercados financieros reaccionaron con nerviosismo. El jueves, los contratos a futuro de gas natural en Europa extendieron su racha alcista. El referente de la región, el contrato holandés Dutch TTF, subió un 2.2% para situarse en 43.43 euros por megavatio-hora, su nivel más alto en casi tres semanas. Del mismo modo, el equivalente británico avanzó un 1.8% hasta las 103.54 peniques por termia.
Dos factores alimentaron esta presión sobre los precios. Por un lado, una sofocante ola de calor recorre el continente, elevando el uso de aire acondicionado y disparando la demanda de energía eléctrica. Como las centrales nucleares y las fuentes renovables operan bajo restricciones debido a las condiciones climáticas extremas, las plantas de generación eléctrica a base de gas volvieron al rescate para estabilizar las redes eléctricas.
Por otro lado, la diplomacia sufrió un duro revés. Las negociaciones indirectas de paz entre Estados Unidos e Irán en Doha se rompieron abruptamente, lo que reavivó los temores de un bloqueo prolongado en el Estrecho de Ormuz y de una escalada militar de consecuencias impredecibles.
Un panorama incierto para la segunda mitad del año
La capacidad de maniobra de Europa de cara al invierno es limitada. Las reservas de gas del bloque europeo cerraron junio en un 59% de su capacidad. Aunque es una cifra respetable, los analistas estiman que las temperaturas inusualmente altas continuarán hasta mediados de julio, lo que dificultará el llenado rápido de los depósitos subterráneos al tener que desviar gas a la generación de energía inmediata.
Los pronósticos de importación para lo que queda del año se desmoronan. La consultora Kpler estimaba originalmente que Europa recibiría 145 millones de toneladas de GNL en todo 2026, una meta que hoy luce casi imposible de alcanzar debido al colapso de las exportaciones del Golfo Pérsico. Para colmo de males, la presión regulatoria no dará tregua: el veto de la Unión Europea a las importaciones de GNL ruso bajo contratos a largo plazo entrará en vigor en enero de 2027, lo que restará aún más flexibilidad a un mercado que ya opera al límite de su capacidad física y económica.