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Espacio

NASA y ESA publican un mosaico del Webb de IC 348 con casi 1,180 millones de píxeles

La nueva panorámica de IC 348 reúne casi 1,180 millones de píxeles y da escala visual a una búsqueda de objetos subestelares con masas estimadas en apenas dos Júpiter.

por Patricia Rodriguez
Dynamic scene of colorful gas clouds and stars in a cosmic nebula.
Foto de Robert Gruszecki en Pexels

NASA y la Agencia Espacial Europea publicaron el 15 de septiembre de 2026 uno de los mayores mosaicos difundidos hasta ahora por el telescopio espacial James Webb. La panorámica retrata IC 348, una región de formación estelar situada a unos 1,000 años luz en la constelación de Perseo, y reúne nubes de gas y polvo, estrellas jóvenes y chorros de protoestrellas. Los datos que la hicieron posible también sustentan una búsqueda de enanas marrones cuyos miembros más ligeros tienen masas estimadas en apenas dos veces la de Júpiter, un resultado que empuja hacia abajo el límite conocido de los objetos que pueden surgir mediante el proceso de formación estelar.

Un mosaico de casi 1.18 gigapíxeles

El archivo original publicado por ESA/Webb mide 30,866 por 38,204 píxeles. Eso equivale a 1,179,204,664 píxeles, casi 1,180 millones. Su campo de visión abarca 16.09 por 19.92 minutos de arco y permite recorrer una porción amplia del cúmulo, en vez de limitarse a uno de sus objetos más llamativos.

El equipo construyó el mosaico con 27 campos observados por NIRCam, la cámara de infrarrojo cercano del Webb, durante agosto y septiembre de 2024. El programa recibió 41.4 horas de tiempo del telescopio y empleó cuatro filtros centrados en 1.62, 1.82, 3.6 y 4.44 micrómetros. El catálogo combinado contiene alrededor de 9,400 fuentes, entre estrellas del cúmulo, objetos subestelares y galaxias de fondo.

La zona superior derecha concentra dos estructuras conocidas como objetos Herbig-Haro. Se forman cuando los chorros de protoestrellas en crecimiento chocan contra el gas y el polvo circundantes. Webb resolvió HH 797 como dos protoestrellas con flujos casi paralelos; a su derecha, HH 211 combina un chorro estrecho con flujos más amplios. Esos chorros proceden de protoestrellas, no de las enanas marrones estudiadas en el mismo campo.

La panorámica es nueva, el estudio científico llegó en 2025

La difusión de la imagen es el desarrollo de septiembre de 2026. La investigación que respalda sus principales resultados siguió otra cronología: NIRCam obtuvo los datos del gran mosaico en 2024, NIRSpec realizó la espectroscopia en febrero de 2025 y Kevin Luhman, de la Universidad Estatal de Pensilvania, junto con Catarina Alves de Oliveira, de la ESA, publicaron el trabajo en The Astrophysical Journal Letters en junio de 2025.

Los colores y el brillo medidos por NIRCam permitieron seleccionar 39 candidatos a enanas marrones. El equipo consiguió espectros de 15 con NIRSpec y clasificó nueve como nuevos miembros subestelares de IC 348. Los otros seis ilustran por qué una imagen no basta para confirmar la naturaleza de un punto luminoso: cuatro resultaron ser enanas T de fondo y dos eran galaxias activas.

Según los autores, los miembros menos luminosos son las enanas marrones de menor masa conocidas que cuentan con clasificación espectral. Sus masas estimadas rondan dos veces la de Júpiter, equivalentes a cerca de 0.19% de la masa del Sol.

Dos masas de Júpiter es una estimación dependiente de modelos

El Webb no pesó estos objetos de manera directa. Los investigadores calcularon primero su luminosidad total y después la convirtieron en masa mediante modelos evolutivos, una distancia adoptada de 313 parsecs y una edad de cinco millones de años para IC 348. Los mismos modelos sitúan su temperatura alrededor de 900 kelvin.

El propio artículo acota la precisión de esa cifra: las estimaciones para enanas marrones jóvenes por debajo de 0.05 masas solares todavía carecen de suficientes pruebas con masas dinámicas. Eso abre la puerta a errores sistemáticos considerables. Los autores advierten que incluso un error cercano a 50% no cambiaría la conclusión general de que encontraron objetos con masas de apenas unos pocos Júpiter, pero sí impide tratar la cifra de dos como una medición exacta.

Las enanas marrones se forman mediante el colapso de nubes moleculares, como las estrellas, pero no acumulan suficiente masa para mantener la fusión ordinaria de hidrógeno. Que un objeto caiga en un rango de masa comparable al de un planeta gigante no lo convierte automáticamente en un planeta: aquí se estudia como miembro libre de un cúmulo joven y como producto del proceso de formación estelar.

Un disco no demuestra que ya existan planetas

Dos de los nuevos miembros, con masas modeladas de unas dos y diez veces la de Júpiter, muestran un exceso de radiación infrarroja compatible con discos circunestelares. Es evidencia de materia prima potencial para formar planetas, pero el estudio no detectó planetas ni demostró que el proceso ya esté ocurriendo.

La espectroscopia reveló otra rareza. Once enanas marrones de IC 348 presentan una banda de absorción a 3.4 micrómetros atribuida a un hidrocarburo alifático que todavía no ha sido identificado con precisión. Luhman y Alves de Oliveira propusieron llamar clase H a los objetos definidos por esa señal. Se trata de una propuesta científica, no de una categoría ya adoptada por toda la comunidad astronómica.

El límite inferior tampoco está cerrado. Quedan 19 candidatos viables sin espectroscopia, incluidos dos cuya fotometría sería compatible con una masa cercana a la de Júpiter si se confirma que pertenecen al cúmulo. Por ahora, el resultado más sólido es la clasificación espectral de miembros de IC 348 cuyas masas modeladas rondan dos Júpiter.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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