Un metaanálisis internacional publicado en Nature identificó 1,260 variantes del ADN asociadas con rasgos de personalidad. Cada una tiene un efecto muy pequeño y las medidas genéticas actuales ofrecen una predicción individual limitada.
El artículo se publicó el 2 de septiembre de 2026 y Penn Medicine difundió sus resultados el 23 de octubre. El equipo reunió 46 cohortes, con muestras de entre 611,037 y 1.14 millones de participantes según el rasgo analizado. De las variantes identificadas, 824 estaban en regiones antes no vinculadas con el rasgo correspondiente.
La investigación examinó los cinco grandes rasgos de personalidad: extraversión, amabilidad, responsabilidad, neuroticismo y apertura a la experiencia.
Qué significa el porcentaje de influencia genética
Los autores estimaron que las variantes genéticas comunes explicaban entre 4.8% y 9.3% de la variación en las puntuaciones de cada rasgo en el análisis principal. Esa cifra no es una medida de precisión para predecir la conducta.
MedlinePlus, de la Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos, explica que la heredabilidad describe cuánto de las diferencias observadas entre personas se relaciona con diferencias genéticas. Es una estimación propia de una población y un ambiente determinados, que puede cambiar con las circunstancias. Aplicado a este estudio, el porcentaje describe diferencias entre puntuaciones: no divide la personalidad de alguien en una fracción genética y otra ambiental.
El cálculo capta variantes comunes y depende de la fiabilidad de los cuestionarios. Otros métodos incluyen variantes raras e interacciones genéticas, de modo que el porcentaje restante no puede atribuirse automáticamente al ambiente.
Por separado, los modelos estimaron un promedio de 16,180 variantes comunes con asociaciones independientes por rasgo. Es una estimación de la complejidad genética, distinta del número de señales detectadas con significación estadística.
El entorno importa y la muestra tiene límites
Las comparaciones entre familiares respaldaron que gran parte de las asociaciones no se debía al ambiente compartido en el hogar. Eso reduce una fuente de sesgo; el propio artículo aclara que los efectos genéticos pueden actuar mediante experiencias ambientales.
Cerca del 95% de los participantes tenía ascendencia genética europea. Aunque hubo datos de personas con ascendencia africana, los resultados no establecen la misma capacidad predictiva para cualquier población o contexto cultural.
Penn Medicine destacó también asociaciones genéticas entre personalidad y salud: el neuroticismo se relacionó con las condiciones psiquiátricas examinadas y la responsabilidad con menor consumo de sustancias y más ejercicio. Estos vínculos estadísticos no equivalen por sí solos a demostrar causalidad ni permiten anticipar el futuro de una persona.
"Nuestro ADN influye, pero no dicta nuestra personalidad ni nuestro futuro", afirmó Henry R. Kranzler, coautor y profesor de Psiquiatría de Penn, en el comunicado institucional. El equipo plantea ampliar las muestras a más contextos ancestrales y culturales para precisar dónde se mantienen estas asociaciones.