TL;DR:
- Un equipo de Estados Unidos y Kenia describió 21 huellas de hace 1.43 millones de años dejadas por ocho individuos en la orilla del lago Turkana.
- Las medidas apuntan a cuerpos de hasta 1.80 metros y unos 75 kilos, muy por encima del promedio de 1.37 metros y 49 kilos que la ficha oficial del Smithsonian asigna a los machos de la especie.
- Los ocho caminaban en la misma dirección y casi todos eran machos adultos, sin hembras ni crías: la evidencia más directa de vida social en Paranthropus boisei.
Ocho parientes humanos cruzaron una orilla fangosa del lago Turkana, en el norte de Kenia, hace 1.43 millones de años. Dejaron 21 huellas, y esas huellas acaban de descuadrar lo que la paleoantropología daba por sabido sobre el tamaño de una especie extinta. El estudio, publicado el lunes 27 de julio en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) por un equipo de Estados Unidos y Kenia, calcula que quienes pisaron ese barro llegaban a 1.80 metros de estatura y unos 75 kilos. Los autores atribuyen las marcas a Paranthropus boisei, el homínido de mandíbula descomunal al que la divulgación bautizó como "Hombre Cascanueces". La ficha oficial del Smithsonian le asigna a los machos de esa especie un promedio de 1.37 metros y 49 kilos.
El yacimiento se llama GaJi10 y está en la Formación Koobi Fora, en la cuenca de Turkana. No es un hallazgo de esta temporada. Lo encontró Kay Behrensmeyer en 1978, cuando colegas kenianos excavaban una zanja para revisar capas geológicas y ella notó una hendidura redonda y profunda en la roca. Era la pisada de un hipopótamo. Al limpiar la superficie alrededor aparecieron dos huellas de homínido.
El equipo volvió a enterrar el sitio en arena para protegerlo. Regresó en 2016 y en 2023, y ahí se destapó todo lo demás: 21 huellas de ocho individuos, más rastros de hipopótamos, antílopes y otros animales. La ceniza volcánica de las rocas circundantes fechó la superficie hace unos 1.43 millones de años, en el Pleistoceno temprano.
"Lo especial de las huellas, en términos científicos, es que conservan un instante en el tiempo. También permiten que la gente se identifique con estos fósiles mucho más fácil que con un pedazo aislado de hueso o de mandíbula", dijo Kay Behrensmeyer, geóloga investigadora sénior y curadora de paleontología de vertebrados en el Museo Nacional de Historia Natural del Smithsonian.

Los huesos decían 1.37 metros; las huellas dicen 1.80
El programa Human Origins del Smithsonian, que mantiene la ficha oficial de la especie, calcula a los machos de P. boisei en un promedio de 137 centímetros y 49 kilos, y a las hembras en 124 centímetros y 34 kilos. Esas cifras salen de huesos. Y ahí está el problema: casi todo el registro fósil de esta especie son cráneos y dientes, con muy poco material del cuello para abajo.
Las huellas ofrecen otra vía de cálculo. El equipo, encabezado por Kevin Hatala, profesor asociado de biología en Chatham University e investigador asociado del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva, mapeó las improntas en dos y tres dimensiones y comparó proporciones y patrones de marcha contra huellas de humanos actuales y de otros homínidos del Pleistoceno temprano.
"Los tamaños de las huellas indican cuerpos de talla humana: hasta 1.8 metros de altura y alrededor de 75 kilos", dijo Kevin Hatala.
Ese número no es el promedio de la especie. Es el techo que marcan las huellas más grandes del yacimiento.
El propio estudio deja abierta una segunda lectura
La atribución no está cerrada, y los autores lo dicen. La mecánica interna del pie que quedó grabada en GaJi10 se parece a la de huellas ya asignadas antes a P. boisei: arcos más planos y dedos gordos más móviles que los de un humano moderno, rasgos que también aparecen en las huellas mucho más antiguas de Laetoli, en Tanzania, atribuidas a Australopithecus afarensis.
El tamaño, en cambio, complica el cuadro. Para la mayoría de los individuos, la estatura y la masa que salen de las huellas quedan por encima de casi todas las estimaciones esqueléticas conocidas de P. boisei, y en algunos casos se acercan más a lo que se esperaría de Homo erectus. De ahí salen dos posibilidades, según detalló el medio especializado Sci.News:
- Que P. boisei fuera bastante más grande, y con mucha más variación de talla, de lo que sugieren los fósiles conocidos hasta hoy.
- Que las huellas sean de Homo erectus, con una anatomía del pie y una mecánica de marcha que variaban más de lo documentado en cualquier población humana moderna.
Las dos lecturas incomodan al consenso previo. Ninguna se descarta con lo que hay sobre la mesa.
Ocho caminando al oeste, sin hembras ni crías
El barro se formó rápido, así que las huellas no son visitas separadas por años: corresponden a una ventana corta de tiempo. Un rastro apunta al este; todos los demás van hacia el oeste. Los investigadores anotan que el individuo que iba al este podría estar también entre los que iban al oeste, pero no hay evidencia para determinarlo.
Con eso, el grupo se lee como un grupo de verdad: varios adultos grandes, casi todos machos, caminando en la misma dirección y casi al mismo tiempo. Es evidencia directa de comportamiento social, algo que el registro fósil normalmente solo permite deducir de forma indirecta a partir de huesos y herramientas de piedra.
"Que ocho individuos de *P. boisei*, en su mayoría machos adultos, aparentemente viajaran juntos como grupo, sin hembras ni crías, apunta a una estructura social compleja en esta especie", señaló Neil Roach, investigador de la Universidad de Harvard y coautor del trabajo.
Roach añadió que pudieron vivir en grupos grandes, con machos que competían por las hembras pero que se toleraban entre sí en ciertos momentos, por seguridad en un entorno peligroso. Y peligroso era: en esa misma orilla había cocodrilos y elefantes.
Pariente, no antepasado: la etiqueta que arrastra el "Hombre Cascanueces"
Varios medios que levantaron la noticia describieron a P. boisei como antepasado del ser humano. No lo es, y la corrección viene de la misma institución que difundió el hallazgo.
Paranthropus boisei es un homínido extinto que vivió en África oriental hace entre 2.3 y 1.2 millones de años, con molares cuatro veces más grandes que los de un humano actual y el esmalte dental más grueso de todos los homínidos conocidos. El Smithsonian lo pone por escrito: Paranthropus ocupa una de las ramas laterales de la evolución humana y, según el consenso científico, no condujo a Homo sapiens. El apodo popular viene de esa dentadura. Mary Leakey desenterró en 1959 el cráneo OH 5 en la garganta de Olduvai, en Tanzania, y el ejemplar se ganó el mote de "Nutcracker Man".
El candidato a antepasado directo es el otro, Homo erectus, que pisaba la misma orilla. En 2024, parte de este mismo equipo describió un rastro algo más antiguo, de hace 1.5 millones de años, con huellas de ambas especies en la misma superficie. Behrensmeyer marca el límite del dato: no se puede decir cómo interactuaban las dos en el lodazal, pero consta que las dos estuvieron ahí al mismo tiempo.
Purity Kiura, investigadora de los Museos Nacionales de Kenia y coautora del estudio, apuntó al otro lado del hallazgo: refuerza a la cuenca de Turkana como uno de los paisajes paleoantropológicos más importantes del planeta y, con eso, la responsabilidad de protegerlo. La orilla oriental del lago acumula cientos de huellas de homínidos depositadas a lo largo de más de 100,000 años. El trabajo suma además autores de Rutgers, la Universidad George Washington y Stony Brook, con financiamiento de la Fundación Nacional de Ciencias de Estados Unidos y del Turkana Basin Institute. El equipo regresa a Kenia este año.
Preguntas rápidas sobre las huellas de Paranthropus boisei
¿Qué se encontró en el lago Turkana?
Veintiún huellas fósiles de hace 1.43 millones de años dejadas por ocho individuos en el yacimiento GaJi10, en la Formación Koobi Fora, norte de Kenia. El sitio se descubrió en 1978 y se amplió en 2016 y 2023. El estudio salió el 27 de julio de 2026 en PNAS.
¿Cuánto medía el Paranthropus boisei?
La ficha oficial del Smithsonian, basada en huesos, da un promedio de 137 centímetros y 49 kilos para los machos. Las huellas de GaJi10 apuntan a individuos de hasta 1.80 metros y unos 75 kilos, según el cálculo de Kevin Hatala. Es un techo, no un promedio.
¿Paranthropus boisei es un antepasado del ser humano?
No. El programa Human Origins del Smithsonian señala que Paranthropus pertenece a una rama lateral de la evolución humana que no llevó a Homo sapiens. Convivió con Homo erectus, esa sí candidata a antepasado directo, en la misma región durante cientos de miles de años.
Durante casi setenta años, el "Hombre Cascanueces" fue una mandíbula con nombre propio y poco más. Veintiuna pisadas en un lodazal seco le devuelven estatura, peso, dirección de marcha y compañía. Si el equipo acierta con la especie, la foto del Pleistoceno temprano en Turkana ya no es la de un homínido bajito conviviendo con uno grande, sino la de dos parientes del mismo tamaño disputándose la misma orilla.