TL;DR:
- La NASA y la Universidad de Maryland confirmaron TDE 2025abcr, un agujero negro supermasivo que despedazó una estrella a unos 30,000 años luz del centro de su galaxia anfitriona.
- Durante meses el destello brilló más que la galaxia entera en ultravioleta, con la luz de unos 10 mil millones de soles; el agujero negro pesa cerca de un millón de veces la masa del Sol.
- El caso valida un método de búsqueda con inteligencia artificial que podría destapar decenas o cientos de agujeros negros errantes cada año.
Un agujero negro supermasivo despedazó una estrella a unos 30,000 años luz del centro de la galaxia donde apareció, y el fogonazo fue tan brillante que durante meses opacó a toda esa galaxia en luz ultravioleta. La NASA y la Universidad de Maryland publicaron el hallazgo el lunes 27 de julio de 2026 en The Astrophysical Journal Letters, con un detalle que cambia la forma de buscar estos objetos: no lo cazó un astrónomo revisando núcleos galácticos, sino un algoritmo de inteligencia artificial al que le quitaron justamente ese supuesto. El evento, catalogado como TDE 2025abcr, ocurrió en una galaxia situada a 750 millones de años luz, en la constelación de Cetus, y es el más alejado del núcleo jamás registrado en luz visible.
Un evento de disrupción de marea es el destello que se produce cuando una estrella pasa demasiado cerca de un agujero negro y la gravedad la parte en pedazos. Ocurre, en promedio, una vez cada 100,000 años en una galaxia cualquiera. Los sondeos astronómicos cazan alrededor de 30 al año en algún punto del universo y en la última década se identificaron más de un centenar. Casi todos, en el centro de sus galaxias.
Este no. El agujero negro detrás del destello pesa cerca de un millón de veces la masa del Sol, según la NASA, y el equipo de Maryland lo describe como comparable al que ancla el centro de la Vía Láctea. La llamarada radió con la luz de unos 10 mil millones de soles. El telescopio ultravioleta y óptico UVOT del observatorio Swift le tomó la temperatura y marcó unos 30,000 grados Celsius.
El truco fue quitarle un supuesto al algoritmo
El equipo de la Universidad de Maryland encendió su programa de inteligencia artificial en agosto de 2025 y tres meses después ya tenía el hallazgo en las manos. El sistema rastrea el patrón de luz característico de una estrella destrozada, pero sin la condición que arrastraba la búsqueda tradicional: que el destello tenía que venir del corazón de una galaxia.
"Al eliminar el supuesto de que estos eventos solo ocurren en el centro galáctico, pudimos encontrar un agujero negro que de otro modo se habría pasado por alto", explicó Akash Anumarlapudi, integrante del equipo de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill.
La materia prima sale del Zwicky Transient Facility (ZTF), un sondeo que barre todo el cielo del hemisferio norte cada dos días con dos telescopios del Observatorio Palomar, en el condado de San Diego, California. Revisar a mano lo que ese sistema escupe cada noche es imposible para cualquier equipo humano.
"De los medio millón de destellos que ZTF detecta cada noche, nuestro nuevo algoritmo de inteligencia artificial reconoció automáticamente una llamarada que se parecía mucho a un evento de disrupción de marea, pese a su ubicación inusual en las afueras de una galaxia", dijo Robert Stein, investigador de la Universidad de Maryland y del Centro Goddard de la NASA, y autor principal del estudio.
La alerta llegó un sábado. Stein contó en el comunicado de su universidad que el equipo dejó todo y empezó a activar instrumentos para exprimir el fenómeno mientras seguía encendido.
Estaba más lejos del centro que el Sol en la Vía Láctea
La cifra que define la nota es 9.3 kilopársecs, unos 30,000 años luz, entre el agujero negro y el núcleo de la galaxia WISEA J014656.04-152214.7. Para dimensionarlo sirve mirar hacia adentro: el Sol orbita a unos 26,000 años luz del centro de la Vía Láctea. Este monstruo estaba sentado más lejos de su núcleo galáctico de lo que nosotros estamos del nuestro.
La Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill, cuyos astrónomos tomaron los primeros espectros, lo describe como el evento de disrupción de marea descubierto en luz visible con el mayor desplazamiento respecto al centro registrado hasta ahora. Antes de 2024 no se había visto ninguno fuera de un núcleo galáctico. El primero apareció a 2,600 años luz del centro de su galaxia y ese caso abrió la puerta a mirar en las periferias.
"Casi todos los eventos de disrupción de marea que hemos observado ocurrieron en el centro de una galaxia, justo donde esperamos que estén los agujeros negros más grandes. El que descubrimos ocurrió a decenas de miles de años luz del centro, y reveló un agujero negro masivo en un lugar donde normalmente no esperaríamos encontrar uno", dijo Jonathan Carney, coautor del estudio y estudiante de doctorado en física y astronomía en Chapel Hill.
Carney agregó el matiz que explica por qué estos objetos son tan escurridizos: fuera del breve instante en que trituran una estrella, no producen luz.

Cómo llegó hasta ahí sigue sin respuesta
El equipo dejó sobre la mesa dos escenarios, y ninguno está confirmado. El primero: tres o más galaxias se fusionaron y el tira y afloja gravitacional entre sus agujeros negros centrales expulsó al más ligero hacia las afueras. El segundo: una galaxia enana va a medio camino de fusionarse con la grande, la mayor le ha ido arrancando estrellas hasta dejar casi solo el núcleo, y una de esas estrellas pasó demasiado cerca del agujero negro de la enana.
Lo que llama la atención de Sylvain Veilleux, profesor de Astronomía en Maryland, es lo que falta alrededor.
"Tener un agujero negro tan grande fuera de una galaxia me resulta sorprendente. Debería haber un objeto parecido a la Vía Láctea a su alrededor, y claramente no es el caso", dijo Veilleux, que también calificó el caso como el más sólido de un agujero negro errante que se conoce.
Suvi Gezari, astrónoma de la misma universidad y coautora del trabajo, resume el cambio de fondo: hasta ahora la astronomía partía del supuesto de que los agujeros negros supermasivos viven en el centro de las galaxias masivas.
La confirmación pasó por Chile y la búsqueda a escala también
Después del aviso de ZTF, el telescopio SOAR, en Chile, tomó el espectro que apuntaba a un evento de disrupción de marea, y Swift aportó las longitudes de onda que ningún telescopio terrestre puede ver. La siguiente fase vuelve al mismo país: el Observatorio Vera C. Rubin, financiado por la Fundación Nacional de Ciencias y el Departamento de Energía de Estados Unidos, ya opera en suelo chileno con la cámara digital más grande del mundo.
Ahí es donde la técnica deja de ser una anécdota y se convierte en censo. Stein calcula que con Rubin podrían detectarse decenas o incluso cientos de agujeros negros errantes al año. Desde Chapel Hill, la proyección apunta al conjunto de los eventos de disrupción de marea: pasar de decenas anuales en el universo cercano a cientos o miles a distancias mucho mayores, sumando Rubin y el Argus Array que la propia universidad diseñó y construyó. Y el telescopio espacial Nancy Grace Roman de la NASA extenderá la zona de búsqueda hasta 9,000 millones de años atrás en la historia cósmica.
El telescopio que cerró el caso está en pausa
Hay un asterisco incómodo en toda esta historia. Swift, el observatorio que aportó los datos ultravioleta decisivos, tiene sus observaciones científicas dirigidas detenidas. La nave lleva más de 20 años en servicio, su misión primaria corrió de 2004 a 2006, y va bajando poco a poco hacia la Tierra por el rozamiento con la atmósfera.
"Las observaciones científicas dirigidas con los instrumentos UVOT y XRT de Swift están suspendidas temporalmente mientras la misión espera un impulso de órbita, previsto para este verano. Una vez que reanude sus operaciones normales, Swift podría seguir buscando más ejemplos de agujeros negros fuera de lugar", dijo S. Bradley Cenko, investigador principal de la misión en el Centro Goddard y coautor del estudio.
Preguntas rápidas sobre el agujero negro errante
¿Qué es un agujero negro errante?
Es un agujero negro supermasivo que no está en el centro de su galaxia, sino desplazado hacia la periferia, normalmente por fusiones galácticas. Los teóricos llevaban tiempo prediciéndolos, pero casi todos están inactivos: no tragan materia ni emiten luz, así que resultan invisibles hasta que despedazan una estrella.
¿Puede la Tierra toparse con uno?
No se sabe si la Vía Láctea alberga agujeros negros errantes en sus afueras. Robert Stein, autor principal del estudio, fue directo al respecto en el comunicado de la Universidad de Maryland: es muy poco probable que nos encontremos con uno, al menos mientras vivamos.
¿Dónde se publicó el estudio del agujero negro errante?
El trabajo se titula 'TDE 2025abcr: A Tidal Disruption Event in the Outskirts of a Massive Galaxy' y se publicó el 27 de julio de 2026 en The Astrophysical Journal Letters. Lo encabeza Robert Stein, de la Universidad de Maryland y el Centro Goddard de la NASA, con firmas de la Universidad de Carolina del Norte en Chapel Hill y otras instituciones.
Durante décadas, buscar agujeros negros supermasivos consistió en apuntar al centro de las galaxias porque ahí es donde se sabía que estaban. TDE 2025abcr no cambia lo que es un agujero negro: cambia dónde van a apuntar los telescopios y qué se le va a pedir al software que ignore. La cifra que hay que vigilar en los próximos años es cuántos aparecen cuando Rubin empiece a barrer el cielo del sur a gran escala.