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El T. rex 'Gus' sale a subasta por hasta 30 millones y enciende la alarma científica

El fósil 'Gus' podría ser el dinosaurio más caro jamás vendido y la ciencia teme perderlo.

por Alejandro Castillo Leone
El T. rex 'Gus' sale a subasta por hasta 30 millones y enciende la alarma científica
Photo by Tofan Teodor / Unsplash

TL;DR:

  • Sotheby's subasta el 14 de julio de 2026 en Nueva York a 'Gus', uno de los T. rex más completos jamás hallados.
  • La estimación previa llega a 30 millones de dólares, la más alta puesta a un dinosaurio, con una puja de salida de 19 millones.
  • Los paleontólogos advierten que, si termina en una colección privada, el ejemplar podría quedar fuera del alcance de la ciencia.

Un Tyrannosaurus rex de 67 millones de años, apodado Gus, sale a subasta este martes 14 de julio en la sede de Sotheby's en Nueva York con una estimación previa de hasta 30 millones de dólares, la cifra más alta jamás asignada a un dinosaurio antes de una venta. Si la alcanza, sería el fósil más caro de la historia. La puja arranca en 19 millones. El ejemplar es uno de los T. rex más completos que se conocen, y ahí está justo el problema: cuanto más sube el martillo, más lejos quedan los museos y los investigadores que querrían estudiarlo. La venta reaviva una vieja pregunta de la paleontología sobre quién debería quedarse con un hueso de valor científico único, si la ciencia o quien más dinero ponga sobre la mesa.

Gus no es un fósil cualquiera. Cassandra Hatton, responsable global de Ciencia e Historia Natural de Sotheby's, sostiene que su precio refleja lo excepcional del hallazgo.

"Gus es uno de los T. rex más grandes y completos jamás encontrados; se ha identificado el 61% de los huesos. En general, encontrar la mitad del esqueleto ya es un gran hallazgo científico"

, afirmó Hatton.

El esqueleto mide 11.6 metros de largo y unos 3.8 metros de alto, con 183 huesos montados sobre una estructura de acero. Los restos también cuentan una historia violenta. El cráneo tiene una marca de mordida en la parte superior, posible recuerdo de una pelea, y varias costillas muestran bultos donde se fracturaron y volvieron a soldar. El animal sobrevivió a esas heridas.

Lo desenterraron en un rancho ganadero del condado de Harding, en Dakota del Sur, dentro de la formación Hell Creek, un terreno donde los hallazgos de dinosaurios son relativamente frecuentes. El primer hueso apareció en 2021. El apodo viene de Gary "Gus" Licking, el ranchero que durante años se topó con dientes y fragmentos en su propiedad y sospechó que había algo grande bajo tierra. Murió antes de ver el esqueleto montado. La empresa texana Theropoda Expeditions, dirigida por Thomas Heitkamp, se encargó del trabajo: entre la excavación, que terminó en 2023, y la limpieza y el montaje en laboratorio, el proyecto se extendió cerca de cinco años.

A large dinosaur skeleton on display in a museum.
Photo by David Vives / Unsplash

Cinco dinosaurios de récord, todos vendidos desde 2020

El caso de Gus no cae en el vacío. Llega en pleno auge de un mercado que subió a los fósiles al nivel de un cuadro de autor.

La primera vez que un dinosaurio entró en un catálogo de subastas fue en 1997, cuando Sotheby's remató a Sue, otro T. rex, por unos 8.4 millones de dólares. Se lo quedó el Field Museum de Chicago, o sea, una institución pública. Casi tres décadas después, el perfil del comprador cambió por completo.

En 2020, el T. rex Stan se vendió en Christie's por 31.8 millones de dólares, cuando la casa lo había tasado entre 6 y 8 millones. En 2024, el estegosaurio Apex pulverizó el récord en Sotheby's con 44.6 millones de dólares, unas once veces su estimación previa. Lo compró el multimillonario Ken Griffin, fundador del fondo Citadel, que luego lo cedió al Museo Americano de Historia Natural de Nueva York, donde hoy se exhibe. Según la BBC, los cinco dinosaurios más caros vendidos en subasta cambiaron de manos a partir de 2020.

Un detalle puede empujar todavía más el precio de Gus. A diferencia de otros esqueletos, no se completó con réplicas de huesos de otros ejemplares, así que sale a la venta con "derechos completos", un argumento comercial que Sotheby's usa para atraer compradores, de acuerdo con CNN.

Por qué a los científicos les quita el sueño una colección privada

Para la paleontología, el problema no es que un fósil se venda caro. Es lo que pasa después. Un investigador necesita volver al hueso una y otra vez: contrastar mediciones, revisar conclusiones cuando aparecen nuevos ejemplares, compararlo con otros esqueletos. Si el dueño se muda, pierde interés o muere, ese acceso puede esfumarse, y con él, cualquier descripción publicada. Y hay una barrera todavía más dura.

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Las revistas científicas de mayor prestigio no publican estudios basados en fósiles que están en colecciones privadas. En la práctica, un ejemplar como Gus queda fuera del conocimiento científico formal si no llega a una institución pública.

Susannah Maidment, investigadora de dinosaurios del Museo de Historia Natural de Londres, lo dice sin rodeos en entrevista con la BBC.

"Ya nos resulta imposible acceder a muchísimos ejemplares debido a los altos precios"

, señaló.

Maidment insiste en que ninguna réplica sustituye al fósil real, y en que el momento no podría ser peor para quedarse sin material de estudio.

"Estamos inmersos en lo que probablemente sea una extinción masiva; nuestro entorno está cambiando muy, muy, muy rápidamente. El pasado es, en realidad, el único tipo de datos empíricos que tenemos para saber qué está sucediendo ahora y qué sucederá en el futuro"

, advirtió.

A su juicio, los huesos dejaron de valorarse por su interés científico y pasaron a tratarse "como si viéramos el arte", objetos de lujo que unos pocos coleccionan y cuyo precio se dispara.

El argumento del otro lado: sin cazadores de fósiles, no hay fósiles

Sotheby's y los excavadores comerciales no se quedan callados. Su defensa es que, sin ellos, muchos de estos esqueletos seguirían bajo tierra, erosionándose hasta desaparecer para siempre.

Hatton describe un oficio duro y peligroso, de meses de campamento en medio de la nada, entre serpientes de cascabel y pumas.

"La gente muere en las excavaciones"

, afirmó.

El paleontólogo independiente Fiann Smithwick, con veinte años recolectando fósiles, explica que encontrarlos es apenas el inicio, y que un hueso expuesto es un hueso en riesgo.

"De repente, cuando salen de la tierra, pierden el equilibrio, y eso normalmente significa que empiezan a descomponerse, a desintegrarse"

, dijo a la BBC.

El contraargumento tiene matices. La filantropía a veces tiende un puente, como pasó con Apex, que acabó en un museo neoyorquino gracias a su comprador. Pero un préstamo depende de la voluntad del dueño y puede terminar cuando él quiera, así que no asegura el acceso permanente que la ciencia necesita.

Por qué esto casi solo pasa en Estados Unidos

Hay una razón de fondo detrás de que estas subastas millonarias ocurran en Nueva York y no en Madrid, Buenos Aires o Ciudad de México. En Estados Unidos, lo que se encuentra en un terreno privado le pertenece al dueño del terreno. En buena parte del resto del mundo, incluidos México, España y la mayoría de América Latina, los fósiles son patrimonio del Estado y no se pueden rematar al mejor postor. Según el diario Ámbito, esa diferencia legal es prácticamente la que sostiene todo este mercado. Por eso, para gran parte del público hispanohablante, ver un T. rex con etiqueta de precio suena tan ajeno: aquí, un hallazgo así sería de todos.

El martillo cae el martes. Si Gus supera los 30 millones, no romperá solo un récord: confirmará que el esqueleto de dinosaurio mejor conservado ya vale más como trofeo que como objeto de estudio, y que la próxima gran pieza de la evolución podría acabar en un salón privado, lejos de cualquier microscopio.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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