TL;DR:
- Las exportaciones de China aumentaron un 27% interanual en junio, marcando su ritmo de crecimiento más rápido desde octubre de 2021.
- La fiebre global por los componentes de inteligencia artificial y la prisa de los minoristas de EE. UU. impulsaron las cifras.
- El auge comercial contrasta con una economía interna china afectada por la crisis inmobiliaria y un consumo débil.
Las exportaciones de China registraron un sorpresivo incremento del 27% interanual en junio, medidas en dólares, lo que representa el ritmo de crecimiento más acelerado del gigante asiático desde octubre de 2021. Según datos de la Administración General de Aduanas presentados este martes, las importaciones también se dispararon un 36%, superando por amplio margen las expectativas de los analistas que preveían un alza del 18.2% en exportaciones y del 24% en importaciones. Este dinamismo comercial responde principalmente a la demanda global sin precedentes de componentes para inteligencia artificial (IA) y a una estrategia de los importadores de Estados Unidos de adelantar pedidos para sortear la entrada en vigor de nuevos aranceles, en medio de una persistente debilidad en el consumo interno de China.


El motor de la inteligencia artificial rescata a la manufactura
La inversión global en infraestructura tecnológica se ha convertido en el verdadero soporte de los fabricantes chinos. En un momento en que el mercado inmobiliario local sigue deprimido y las familias chinas cuidan cada centavo, la demanda externa de chips y equipos de procesamiento de datos ha inyectado un oxígeno crucial a la industria.
La categoría tecnológica lideró las ganancias con un desempeño extraordinario. Datos de meses anteriores ya anticipaban esta tendencia: tan solo en mayo, las exportaciones de circuitos integrados se dispararon un 111% interanual en valor, mientras que los envíos de equipos de procesamiento automático de datos subieron un 66.1% y los productos de alta tecnología crecieron un 50.9%, según reportó Reuters. Este apetito insaciable por componentes de IA y la consecuente subida en los precios de las memorias semiconductoras explican por qué la manufactura china sigue acelerando.
Para los analistas, esta tendencia quedó confirmada de manera indirecta por los datos de exportación de Corea del Sur, que suele funcionar como un termómetro de la cadena de suministro asiática. Las compras de Pekín a Seúl se concentraron casi exclusivamente en tecnología de semiconductores, dejando claro que el flujo comercial responde a la reexportación tecnológica y no a un repunte genuino del consumo local.
El fantasma de los aranceles obliga a adelantar compras en EE. UU.
El segundo gran catalizador de este auge exportador tiene un origen político. Ante la perspectiva de nuevos aumentos arancelarios en el mercado estadounidense, las cadenas de distribución norteamericanas decidieron no correr riesgos y jugar a la defensiva.
Ejecutivos de firmas logísticas confirmaron a Reuters que los minoristas de Estados Unidos adelantaron sus pedidos habituales para la temporada navideña entre cuatro y seis semanas. Esta prisa responde a la propuesta de la Oficina del Representante Comercial de EE. UU. de aplicar un arancel del 12.5% a diversas mercancías de origen chino tras una investigación comercial.
Esta oleada de pedidos anticipados aceleró una recuperación comercial que ya venía ganando tracción. Tras sufrir caídas de doble dígito durante gran parte de 2025 por los gravámenes aplicados por el presidente Donald Trump, las exportaciones chinas destinadas a EE. UU. se recuperaron hasta alcanzar casi el 90% de sus niveles de 2024 hacia mayo de este año, de acuerdo con CNBC, revirtiendo la caída del 70% registrada el año anterior.
Un contraste profundo con la realidad económica de Pekín
Las cifras comerciales ofrecen un alivio innegable para el gobierno de Pekín, pero también exponen la vulnerabilidad de un modelo de crecimiento que sigue dependiendo en exceso del exterior. El índice oficial de gerentes de compras (PMI) de manufactura subió a 50.3 en junio, entrando en terreno de expansión gracias a la producción de alta tecnología, mientras que los sectores de de bienes de consumo y bienes raíces continuaron rezagados.
La publicación de estos datos aduaneros se produce apenas un día antes de que China presente sus cifras oficiales del Producto Interno Bruto (PIB) correspondientes al segundo trimestre. Firmas de inversión como Goldman Sachs ajustaron al alza su proyección de crecimiento para el tercer trimestre al 5% apoyadas en la expectativa de precios de petróleo más bajos y un mayor gasto fiscal, aunque estiman que el crecimiento del segundo trimestre recién concluido se situará en un más modesto 3.5%.
Las espectaculares cifras comerciales de junio dan un respiro temporal a Pekín, pero el verdadero indicador de la salud económica se conocerá este miércoles con la publicación del PIB. Mientras las fábricas chinas sigan dependiendo de la demanda tecnológica global y del adelanto de compras en Occidente para sostener su producción, la recuperación de la segunda economía mundial mantendrá un equilibrio frágil ante cualquier cambio en la política comercial de Washington o en el ciclo de inversión tecnológica.