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El riesgo de un histórico 'short squeeze' del yen se dispara por el cambio en los flujos financieros de Japón

Los flujos de capital en Japón y las apuestas bajistas récord preparan el terreno para un violento rebote del yen.

por Patricia Rodriguez
El riesgo de un estrangulamiento de posiciones cortas en el yen aumenta a medida que los flujos financieros de Japón se vuelven favorables

TL;DR:

  • Los flujos de comercio e inversión de Japón se vuelven positivos, alcanzando su mayor nivel de soporte estructural desde 1996.
  • Las posiciones cortas especulativas contra la divisa nipona se sitúan en máximos de casi una década, con el yen devaluado en un 50%.
  • Una intervención conjunta o un alza de tasas del Banco de Japón podría provocar una recompra forzada masiva y sacudir los mercados globales.

Las condiciones para una reversión abrupta y desordenada del célebre carry trade del yen se están alineando con una fuerza sin precedentes. Mientras las posiciones especulativas en corto contra la moneda japonesa alcanzan su nivel más alto en casi una década, un cambio estructural silencioso ocurre bajo la superficie: la balanza comercial y de inversión de Japón se ha vuelto positiva, registrando su mayor nivel de soporte en tres décadas. Esta combinación de factores, sumada a una infravaloración histórica, ha dejado al mercado expuesto a un violento short squeeze (estrangulamiento de posiciones cortas) que podría sacudir las mesas de dinero a nivel global.

El cruce USD/JPY cotiza en la zona de las 161 a 162 unidades por dólar a fines de junio de 2026, niveles que no se veían desde diciembre de 1986. Sin embargo, detrás de esta debilidad nominal se esconde una anomalía matemática extrema. Según métricas históricas de Bloomberg, el yen se encuentra subestimado en aproximadamente un 50% en comparación con los niveles implícitos por la diferencia de inflación mayorista entre Japón y Estados Unidos, lo que representa la mayor brecha de venta excesiva registrada desde 1982.

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Foto: Ana Hidalgo Burgos / Pexels

El retorno de los flujos de capital a Tokio

La gran novedad de este escenario no radica solo en la debilidad de la divisa, sino en el giro de los flujos de capital subyacentes. El saldo acumulado de 12 meses de la balanza de bienes y servicios de Japón, junto con la inversión directa y la de cartera, ha entrado en terreno positivo este año. De acuerdo con datos consolidados, este indicador ha escalado a su cota más alta desde al menos 1996.

Este cambio de tendencia implica una transformación real en la dinámica de oferta y demanda de la moneda:

  • Los exportadores japoneses están convirtiendo una mayor parte de sus ganancias en moneda extranjera de vuelta a yenes.
  • Los inversionistas institucionales locales están reduciendo la venta de yenes para adquirir activos en el extranjero.
  • Los fondos extranjeros están generando una demanda orgánica de la divisa nipona al adquirir bonos y acciones en la bolsa de Tokio.

Con el viento de cola de estos flujos estructurales, la persistencia de las posiciones bajistas en el mercado de futuros se vuelve cada vez más difícil de justificar en el mediano plazo.

Un mercado sobrecargado de apuestas bajistas

A pesar del cambio en los flujos, el dinero rápido sigue apostando con fuerza contra la moneda japonesa. Los fondos apalancados incrementaron sus posiciones cortas sobre el yen por encima de los 115,000 contratos en la semana que concluyó el 9 de junio, la cifra más elevada registrada desde noviembre de 2017, según los reportes de la Commodity Futures Trading Commission (CFTC).

Esta saturación en el posicionamiento de los operadores crea un escenario de alto riesgo. Si las autoridades japonesas deciden actuar en el mercado de divisas, cualquier repunte inicial del yen obligaría a los fondos bajistas a cerrar apresuradamente sus operaciones mediante la compra masiva de la divisa japonesa, acelerando de forma exponencial la subida.

Michael A. Gayed, gestor de portafolios de The Free Markets ETF, advirtió sobre esta tensa calma el 29 de junio, señalando que las autoridades financieras de Tokio y Washington deberían buscar un desenlace controlado pero contundente:

"Las autoridades deberían forzar un severo estrangulamiento de posiciones cortas en el yen para obligar a una reversión del carry trade."

Según explicó Gayed en análisis previos divulgados en CNBC, un desarme desordenado de estas posiciones de arbitraje financiero podría desencadenar una oleada global de llamadas de margen (margin calls) y una volatilidad financiera generalizada, restableciendo de paso a los bonos del Tesoro estadounidense como el activo refugio por excelencia.

El dilema de tasas y la diplomacia financiera

La presión sobre Tokio es máxima. El Ministerio de Finanzas de Japón ya quemó una cifra récord de 11.73 billones de yenes en operaciones de intervención cambiaria en el periodo de un mes que concluyó el 27 de mayo. Pero la solución no depende de una sola oficina. La ministra de Finanzas de Japón, Satsuki Katayama, sostuvo una conversación telefónica con el secretario del Tesoro de Estados Unidos, Scott Bessent, tras la cual trascendió que ambas naciones comparten "un claro entendimiento de que se deben tomar medidas audaces si es necesario".

Por el lado de la política monetaria, el margen de maniobra es estrecho. Un análisis de la firma Schroders publicado el 25 de junio subraya que el riesgo fiscal de la enorme deuda pública japonesa complica la capacidad del Banco de Japón (BOJ) para elevar agresivamente las tasas de interés con el único fin de apuntalar la moneda. El banco central mantuvo su tasa de referencia en el 0.75% hasta abril de 2026, aunque fuentes de mercado sugieren que la institución evalúa un incremento técnico para situarla en el 1%.

Al mismo tiempo, el incentivo económico para mantener el carry trade clásico del yen se está agotando. Los rendimientos de cobertura cambiaria (hedging yields) para inversionistas que operan en dólares han retrocedido a cerca del 3%, lejos de los picos observados en 2023. Con retornos cada vez menores y el riesgo latente de una intervención conjunta de las potencias económicas, la relación riesgo-beneficio para quienes siguen apostando contra la moneda de Japón se ha vuelto sumamente peligrosa. Si el detonante de la intervención oficial llega en un momento de flujos comerciales favorables y posiciones especulativas tan estiradas, el mercado podría experimentar un reajuste mucho más violento de lo que la mayoría de los operadores anticipa.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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