El desplome del petróleo frena la prisa del BCE por subir las tasas de interés
El desplome del petróleo abre una grieta en el BCE y enfría las expectativas de nuevas alzas de tasas para julio.
TL;DR:
- El Banco Central Europeo enfrenta una división interna sobre la necesidad de aplicar más alzas a las tasas tras el desplome del petróleo a unos 73 dólares.
- Alexander Demarco, miembro del Consejo de Gobierno, defiende esperar a las próximas proyecciones macroeconómicas antes de mover ficha.
- Los mercados financieros ya recalculan el calendario y retrasan la probabilidad del próximo incremento de julio hacia octubre.
El Banco Central Europeo (BCE) ha entrado en una fase de debate interno sobre el rumbo de su política monetaria tras el drástico desplome de los precios del petróleo, provocado por un acuerdo de paz interino en Oriente Medio. Alexander Demarco, gobernador del Banco Central de Malta y miembro del Consejo de Gobierno de la institución, advirtió este martes de que lo más prudente es no apresurarse a decretar nuevas subidas en las tasas de interés. Tras el incremento de 25 puntos básicos aplicado el pasado 11 de junio de 2026, que situó la tasa de depósito en el 2.25%, la rápida caída del crudo desde los 120 dólares en marzo hasta rondar los 73 dólares reduce la presión inflacionaria. Este nuevo escenario altera las expectativas del mercado, que ya descarta un movimiento inminente en la reunión del próximo 23 de julio.


Demarco pide cautela ante el alivio energético
La postura de Demarco marca un punto de inflexión en las discusiones del Consejo de Gobierno. Según el banquero central maltés, el abaratamiento de la energía debería trasladarse con rapidez a las expectativas de precios de los consumidores y mantener bajo control las presiones salariales. Por esta razón, el BCE puede permitirse el lujo de esperar a la próxima ronda de proyecciones macroeconómicas de su equipo técnico antes de decidir si es necesario un endurecimiento adicional de las condiciones financieras.
Demarco descartó que existan motivos de peso para actuar de inmediato en el corto plazo. El único argumento que justificaría nuevas alzas, según explicó, estaría ligado a los llamados efectos de segunda ronda o a una pérdida de anclaje en las expectativas de inflación a largo plazo. Actualmente, el gobernador maltés no observa señales de ninguno de estos dos riesgos en la economía de la eurozona.
Esta visión no es aislada dentro del emisor. El gobernador del banco central de Eslovenia, Boštjan Dolenc, coincidió en que la caída del crudo alivia la presión sobre el emisor europeo para tomar medidas restrictivas. Por su parte, el economista jefe del BCE, Philip Lane, destacó durante el foro de Sintra que la cotización del petróleo ha retrocedido mucho más rápido de lo previsto tras el fin de la guerra entre Estados Unidos e Irán y la consecuente reapertura del estrecho de Ormuz, lo que devuelve al mercado a un escenario más alineado con las proyecciones base de la institución.
Sintra expone el nuevo manual de Lagarde
El debate coincide con el Foro anual del BCE en Sintra, Portugal, celebrado a finales de junio de 2026. Allí, la presidenta de la institución, Christine Lagarde, perfiló un marco de actuación muy distinto al de las crisis anteriores. La banquera central francesa dejó claro que la era de las respuestas agresivas y no convencionales ha dado paso a un enfoque de "vuelta a lo básico", caracterizado por tomar decisiones reunión a reunión y en estricta dependencia de los datos macroeconómicos que vayan surgiendo.
"Ya no necesitamos actuar con la misma fuerza. Podemos hacer ajustes medidos a las tasas, calibrados para los choques que enfrentamos", señaló Christine Lagarde en su discurso de apertura del foro el pasado 29 de junio.
Aunque Lagarde evitó descartar por completo futuras subidas, enfatizó que la caída del precio del petróleo de casi 120 dólares por barril en marzo a unos 73 dólares actuales da un respiro considerable a los hogares y empresas de la región. No obstante, la presidenta del BCE mantuvo un tono de cautela al advertir que la durabilidad del pacto de paz en Oriente Medio todavía está lejos de estar garantizada.
Los mercados recalculan la ruta de las tasas
La velocidad a la que se ha disipado la tensión en los mercados energéticos ha descolocado las previsiones de los inversores. Cuando el BCE elevó el tipo de depósito al 2.25% el pasado 11 de junio (su primera subida desde septiembre de 2023), la persistente tensión internacional hacía temer una escalada inflacionaria severa. En ese momento, los mercados financieros descontaban hasta tres subidas adicionales de tasas para lo que restaba del año.
La realidad de las últimas semanas ha cambiado el tablero de juego para los inversores internacionales. Con el petróleo de vuelta a niveles moderados, la urgencia de aplicar un nuevo ajuste a corto plazo ha disminuido sustancialmente. Los operadores de mercado ahora reducen al mínimo la probabilidad de ver un movimiento en la reunión del 23 de julio y apuntan a que la próxima subida de 25 puntos básicos se retrasará al menos hasta el mes de octubre.
El BCE respira aliviado gracias a la tregua del crudo, pero la división interna revela que el camino de la normalización monetaria sigue lleno de matices. Mientras el ala más ortodoxa del consejo vigila de cerca cualquier repunte persistente en los precios finales, la corriente mayoritaria parece inclinarse por congelar las tasas y observar el impacto del último movimiento antes de volver a presionar el freno.