EE. UU. niega a Israel el texto del pacto con Irán; analistas israelíes tildan a Netanyahu de 'mentiroso'
Washington pactó con Irán sin Israel y le negó ver el texto. Analistas israelíes hablan de fracaso y humillación.
TL;DR:
- La administración Trump rechazó la petición de Israel de ver el memorando firmado con Irán: el gobierno israelí fue informado del acuerdo, pero no recibió el texto.
- El pacto, firmado digitalmente el domingo, extiende el alto el fuego 60 días, reabre el Estrecho de Ormuz y levanta el bloqueo naval estadounidense; la firma formal será el viernes 19 de junio en Suiza.
- Columnistas israelíes calificaron a Benjamin Netanyahu de "fracaso" y "mentiroso"; en el G7, Trump dijo que sin EE. UU. Israel "habría sido borrado de la faz de la tierra".
Israel pidió ver el acuerdo que su principal aliado firmó con Irán y la respuesta de Washington fue un no. La administración de Donald Trump rechazó la solicitud del gobierno de Benjamin Netanyahu de acceder al texto del memorando de entendimiento que Estados Unidos e Irán firmaron digitalmente el domingo para terminar la guerra, según reportes de medios estadounidenses e israelíes recogidos por Middle East Eye. La cadena ABC News informó que a los funcionarios israelíes se les explicó el contenido general del pacto, pero no se les entregó el documento. El desaire cae mientras la prensa israelí destroza al primer ministro: lo llaman "fracaso" y "mentiroso", y describen el episodio como una humillación pública de su socio más cercano. La firma formal será el viernes 19 de junio en Suiza.
Qué incluye el acuerdo que Israel todavía no ha podido leer
El pacto que tiene en vilo a Jerusalén se firmó de forma electrónica el domingo y dejó efectos inmediatos sobre la mesa. Extiende por 60 días el frágil alto el fuego entre Washington y Teherán, reabre el Estrecho de Ormuz —la arteria por la que pasa buena parte del crudo mundial— y levanta el bloqueo naval que Estados Unidos mantenía sobre los puertos iraníes. La ceremonia formal está prevista para el viernes en Ginebra, con el vicepresidente JD Vance firmando por parte de EE. UU. y el presidente del Parlamento iraní, Mohammad Ghalibaf, por Teherán. Sería el encuentro de más alto nivel entre ambos países desde la Revolución Islámica de 1979.
Los mercados reaccionaron sin esperar. El crudo Brent cayó alrededor de 4% al abrir la semana y el referencial estadounidense WTI se hundió más de 4,6% ante la perspectiva de que el petróleo iraní vuelva a fluir. El acuerdo también contempla, según reportes, la liberación de 12.000 millones de dólares en activos iraníes congelados, con otra cantidad similar después; la cadena CBS matizó que figuras de la propia administración Trump disputan que Irán reciba ese dinero de inmediato. A cambio, Teherán se comprometería a no fabricar un arma nuclear y a congelar el estado de su programa hasta un acuerdo definitivo. Trump, eso sí, advirtió que los ataques contra Irán podrían reanudarse si las partes no cierran un pacto nuclear final.
Israel inició la guerra, pero quedó fuera de cómo termina
Aquí está la grieta. Israel empezó esta guerra junto a Estados Unidos el 28 de febrero, con ataques conjuntos que mataron al líder supremo iraní, el ayatolá Alí Jamenei, pero no estuvo en la mesa donde se negoció el final. El acuerdo lo amarraron Washington y Teherán con Pakistán de mediador —fue el primer ministro paquistaní, Shehbaz Sharif, quien lo anunció— y Jerusalén se enteró de los términos de segunda mano.
Y esos términos, vistos desde Israel, no cumplen casi nada de lo que se prometió al lanzar la ofensiva: ni el derrocamiento del régimen iraní, ni la eliminación de la amenaza nuclear, ni el desmantelamiento del arsenal de misiles balísticos, ni el corte de los lazos de Teherán con sus organizaciones proxy. The New York Times reportó que el marco del pacto parece omitir varias de las disposiciones que Israel consideraba esenciales. El diario israelí Yedioth Ahronoth ya lo bautizó esta semana como un "mal acuerdo".
"Un fracaso estratégico colosal": los analistas israelíes no perdonan
La prensa israelí no se anduvo con rodeos. El columnista de Haaretz Yossi Verter publicó una columna demoledora bajo el título "Sin vergüenza, el arquitecto del fracaso afirmó que salvó a Israel de la muerte colectiva. Fue otra mentira más entre muchas".
"El primer ministro Benjamin Netanyahu está en la cima de lo que cualquier experto objetivo definiría como un fracaso estratégico colosal para el Estado de Israel, y todo lo que tiene que decirles a sus ciudadanos es: 'Irán nunca tendrá un arma nuclear, no mientras yo sea primer ministro'." — Yossi Verter, Haaretz
Verter remató con la imagen que más dolió: Netanyahu no sabe qué firmaron a sus espaldas.
"No tiene idea de lo que contiene el memorando de entendimiento que Estados Unidos e Irán firmaron digitalmente a sus espaldas. Los iraníes lo saben. Los pakistaníes lo saben. Presumiblemente los qataríes también. Netanyahu, al parecer, no." — Yossi Verter, Haaretz
Desde Maariv, Ben Caspit tituló su análisis "El show de Netanyahu terminó: Trump lo arrojó debajo del autobús" y retrató al premier como un patrón que se repite.
"Es apartado, arrojado debajo del autobús y dejado de pie en el pasillo como un niño regañado que espera un veredicto dictado en su ausencia." — Ben Caspit, Maariv
Caspit también recordó otro acuerdo firmado a espaldas de Israel, el de 2015, y se preguntó qué valor real tiene el daño infligido a Irán si Teherán puede repararlo pronto, cobrar peajes por el paso por Ormuz y recuperar miles de millones en activos congelados. El comentarista de Walla Barak Seri lo resumió así: el triunfalismo de Netanyahu "se convirtió en un solo día en su mayor preocupación y su mayor humillación".
"Trump sometió a Netanyahu a una auténtica humillación pública." — Barak Seri, Walla
Netanyahu se defiende y Trump le devuelve el golpe en público
Netanyahu rompió el silencio el lunes por la noche, en su primera comparecencia pública desde que se anunció el pacto. Defendió la guerra, aseguró haber salvado a los israelíes de una "aniquilación nuclear" e insistió en que Irán no tendrá armas atómicas mientras él gobierne. Sobre el choque con Trump, restó importancia.
"Estos desacuerdos existen en las mejores familias." — Benjamin Netanyahu
La réplica de Trump fue más cruda. En privado ya había sido tajante —dijo a Axios que Netanyahu carece por completo de criterio y, según The New York Times, sostuvo que Israel debería estarle agradecido—. En el margen de la cumbre del G7 en Francia, sentado junto al gobernante de Catar, subió el tono.
"Si no fuera por Estados Unidos de América... Israel no existiría ahora mismo. Israel habría sido borrado de la faz de la tierra." — Donald Trump
Y dio un giro inesperado sobre el secretismo que tanto molestó a Jerusalén: tras negarle el texto a Israel, Trump dijo el martes que ahora sí enviará el acuerdo al Congreso y lo hará público. "Nunca pensé en enviarlo... pero lo haré", declaró, y prometió leerlo "palabra por palabra" en una conferencia de prensa para que la cobertura sea precisa.
Ni siquiera la derecha israelí lo defiende sin reservas. El exministro de Defensa Avigdor Liberman afirmó en la radio 103FM que el acuerdo "convierte definitivamente a Irán en una potencia nuclear", aunque admitió que Israel no tiene más remedio que aceptar lo que firme Washington: "Tenemos que vivir con esto. No tengo quejas contra los estadounidenses".
El daño, por ahora, es político y diplomático. Israel libró una guerra para frenar a Irán y termina mirando desde afuera cómo su aliado más poderoso pacta los términos, le niega el documento y, de paso, lo regaña frente a las cámaras del G7. La firma del viernes en Ginebra cerrará la guerra en el papel. La relación entre Washington y Jerusalén tardará bastante más en repararse.