Alex Karp llama 'effing insane' a la industria de IA y ataca el modelo de tokens de OpenAI y Anthropic
Karp acusó a OpenAI y Anthropic de cobrar por tokens sin valor y presentó el acuerdo de Palantir con Nvidia.
TL;DR:
- Alex Karp, CEO de Palantir, estalló en una entrevista en CNBC y acusó a los grandes laboratorios de IA de sobrecobrar, quedarse con datos ajenos y comprometer la seguridad nacional de EE. UU.
- Su crítica central: las empresas pagan por tokens que, según él, no generan valor mientras entregan su propiedad intelectual a OpenAI y Anthropic, algo que llamó un "impuesto a la riqueza".
- Las acciones de Palantir subieron más de 9% el miércoles, impulsadas por el acuerdo ampliado con Nvidia para llevar los modelos de peso abierto Nemotron a agencias del gobierno estadounidense.
El CEO de Palantir, Alex Karp, protagonizó el miércoles 1 de julio de 2026 una de las entrevistas más agitadas del año en el programa Squawk Box de CNBC. Entre digresiones y subidas de tono, disparó contra la industria de la inteligencia artificial: acusó a OpenAI y Anthropic de cobrar a las empresas por tokens que, según él, no generan valor, de quedarse con sus datos y su propiedad intelectual, y de comprometer la seguridad nacional al concentrar en Silicon Valley la tecnología militar de Estados Unidos. La frase con la que resumió su enojo, dicha en inglés, fue "effing insane". El estallido coincidió con un acuerdo ampliado de Palantir con Nvidia, y las acciones de la compañía subieron más de 9% en la sesión.
"Algo salió completamente mal": el ataque al modelo de tokens
Karp centró buena parte de su intervención en cómo cobran los laboratorios de IA. El modelo dominante se basa en tokens: las unidades de texto que un modelo procesa y que las empresas facturan según su consumo. Para el ejecutivo, ese esquema dejó a muchas compañías gastando fortunas sin resultados a la vista.
"No los estoy criticando, pero algo salió completamente mal. La visión general entre las empresas de este país es: voy a relajarme y perder el tiempo con tokens, no voy a obtener ningún valor y ellos se van a quedar con mi propiedad intelectual."
Karp lo llamó un "impuesto a la riqueza" sobre los negocios y sostuvo que, en privado, los directores ejecutivos con los que habla están "furiosos". Fue más allá y describió la dinámica como un robo del "alpha" de sus clientes, su ventaja competitiva.
"Quieren saber que son dueños de los medios de producción y que no se están transfiriendo a nadie más. No les interesa un código de despliegue falso que de algún modo despliega tokens y transfiere el alpha a un tercero. Se acabó el juego."
Conviene una aclaración: la afirmación de que usar los modelos de OpenAI o Anthropic pone en riesgo la propiedad intelectual de un cliente es un señalamiento del propio Karp, no una práctica documentada de forma independiente. Ninguno de los dos laboratorios respondió a esas acusaciones durante la entrevista. El día anterior, Palantir había publicado en X un manifiesto de nueve puntos sobre "soberanía de IA" que critica el "tokenmaxxing" como modelo de negocio y advierte a las empresas: "La retención de datos es tu tesoro. Transfiérela bajo tu propio riesgo."
La entrevista completa, transmitida en Squawk Box, muestra el tono con el que Karp defendió sus argumentos:
La seguridad nacional y el "effing insane"
El tramo más comentado llegó cuando Karp trasladó el argumento al terreno militar. Su tesis: en contextos clasificados, cuando el gobierno le pide una aplicación a un laboratorio, la pregunta clave es quién controla los pesos del modelo, los parámetros que codifican lo que el sistema aprendió. Si esa respuesta queda en manos de un puñado de empresas de California, dijo, el país estaría entregando algo que no debería.
"¿De verdad vamos a subcontratar el campo de batalla de este país al consenso de Silicon Valley? Eso es una completa locura."
"Esos combatientes tienen serios problemas de confianza", añadió sobre los clientes militares y los operadores de infraestructura crítica, aclarando que basa esos comentarios en lo que ya se ha reportado. También advirtió que China está acortando la distancia con los mejores laboratorios estadounidenses más rápido de lo que muchos creen, y que las mejoras en costos y desarrollo fuera de EE. UU. podrían acelerar a sus rivales.
El reclamo no surge en el vacío. El Pentágono catalogó a Anthropic como un "riesgo para la cadena de suministro" en marzo, después de que la empresa dijera que se negaba a levantar las restricciones que impiden usar su tecnología para vigilancia doméstica masiva o armas totalmente autónomas. En junio, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva que pide a las compañías permitir la supervisión federal de los nuevos modelos de IA antes de su lanzamiento público.
El acuerdo con Nvidia: modelos de peso abierto para el gobierno
Todo el enojo tenía un propósito comercial. Karp presentó el acuerdo ampliado con Nvidia como la respuesta a esas frustraciones. Anunciado el 29 de junio de 2026, el pacto integra los modelos de peso abierto Nemotron de Nvidia en un nuevo motor de Palantir para agencias del gobierno estadounidense y operadores de infraestructura crítica.
El planteamiento del sistema, según ambas compañías, se apoya en varios puntos:
- Las agencias corren los modelos Nemotron personalizados en su propia infraestructura, sobre GPUs Blackwell Ultra de Nvidia, dentro de entornos aislados (air-gapped) desconectados de redes externas.
- Entrenan los modelos con sus propios datos y conservan la propiedad total de los pesos resultantes, en lugar de llamar a una API alojada por un tercero.
- El Sistema Operativo de IA Soberana de Palantir, construido sobre AIP, Ontology, Foundry y Apollo, gestiona la autorización de datos, el aislamiento y la auditoría.
- El producto es "agnóstico" respecto al modelo: permite a los clientes cambiar entre distintos modelos según lo necesiten.
El argumento de fondo es la vieja disputa entre modelos cerrados y modelos de peso abierto. Nvidia y Palantir sostienen que combinar modelos abiertos con el software de Palantir ofrece más transparencia, personalización y eficiencia de costos que los modelos cerrados. Es, además, un producto que ya se está vendiendo, por lo que conviene separar la sustancia técnica del choque de rivales que la envuelve.
"Suena bastante enojado": el mercado y el tono de la entrevista
En Wall Street el mensaje funcionó, al menos ese día. Las acciones de Palantir (PLTR) subieron más de 9% el miércoles y llegaron a cotizar alrededor de 127 dólares, según datos de TipRanks, aunque el papel acumula una caída cercana a 34% en lo que va del año. Nvidia, en cambio, retrocedió cerca de 2% en las primeras operaciones.
El tono, sin embargo, se robó buena parte de la atención. Cuando la copresentadora Becky Quick lo interrumpió con un "Suena bastante enojado", Karp respondió:
"Esta es la voz del empresariado estadounidense que se canaliza a través de mí."
Su colega Andrew Ross Sorkin le dijo que aquello "sonaba a crítica". Karp lo negó: "No, no. Esto es informar." Retó a los inversionistas a comprobar sus dichos, que llamaran en privado a dos o tres directores ejecutivos y verían que están, según él, "el doble de furiosos". En un momento se describió a sí mismo, entre bromas sobre su fama pública, como "el neurodivergente, el loco que aparentemente se droga, la única cosa que yo no hago". Y cuando la entrevista parecía haber terminado, preguntó a los conductores: "¿Seguimos al aire?". Seguían. Medios como Futurism describieron la aparición, de casi veinte minutos, como un "colapso televisado".
Más allá del espectáculo, el episodio expuso un cambio de fondo en el mercado de la IA. Empresas presionadas por facturas de tokens al alza, entre ellas Uber y Microsoft, ya limitaron el acceso de sus empleados a herramientas de IA costosas, y una parte creciente busca modelos de peso abierto que hacen tareas similares por mucho menos. Palantir vende justo eso y apuesta a que la desconfianza hacia los grandes laboratorios se convierta en contratos. La disputa de fondo, quién se queda con los datos y los pesos, ya está moviendo dinero.