Un equipo dirigido por la Universidad de Queensland subió el 4 de septiembre de 2026 al repositorio arXiv el conjunto de supernovas tipo Ia más completo y coherente disponible hasta ahora: 2,884 explosiones reunidas bajo el nombre Unite, resultado de fusionar los catálogos Pantheon+ y DES-SN5YR. Al combinarlo con el fondo cósmico de microondas y con mediciones de oscilaciones acústicas de bariones, los datos se apartan del modelo estándar, que supone una energía oscura fija. El artículo cifra esa desviación en 2.5 o 3.1 sigmas según el método estadístico, lejos del umbral de 5 que la física exige para hablar de descubrimiento, y reconoce que su propio análisis bayesiano encuentra apenas una preferencia débil por una energía oscura que varíe con el tiempo.
Tres décadas de observaciones reprocesadas con un solo criterio
Unite no es un catálogo nuevo levantado desde cero. Actualiza Pantheon+ con las mejoras de método que hizo posibles la muestra del Dark Energy Survey y le suma las supernovas nuevas de ese cartografiado. El resultado aplica un mismo modelado, un mismo criterio de selección y unas mismas correcciones de sesgo a explosiones observadas por telescopios distintos a lo largo de treinta años.
"Reconstruimos tres décadas de observaciones astronómicas en un solo marco coherente", dijo Ryan Camilleri, candidato a doctor en la Escuela de Matemáticas y Física de la universidad y primer firmante del artículo, en el anuncio difundido por la universidad.
El trabajo más pesado está en las correcciones. Camilleri detalló que hubo que enlazar observaciones de instrumentos con capacidades diferentes y descontar factores que alteran la luz que llega de una supernova, como el polvo cósmico y la masa de la galaxia anfitriona, además de la lente gravitacional que curva y amplifica esa luz al pasar cerca de objetos masivos. El equipo volvió a determinar la masa estelar de las galaxias anfitrionas de más del 98% de la muestra bajo un mismo marco. La masa de la anfitriona es la variable que ha sostenido la discusión de los últimos dos años sobre si las supernovas tipo Ia siguen sirviendo de referencia fiable.

Por qué 3.1 sigmas todavía no cierra la pregunta
Con Unite por sí solo y suponiendo un universo plano con constante cosmológica, la densidad de materia sale en 0.310, con un margen de más 0.012 y menos 0.011. El cambio aparece al añadir las otras sondas. Cuando el artículo ajusta un modelo de energía oscura con una ecuación de estado constante, encuentra una tensión fuerte entre lo que dice el fondo de microondas y lo que dicen juntas las oscilaciones acústicas y las supernovas. Esa tensión se alivia si se permite que el parámetro cambie con el tiempo.
En ese segundo modelo los valores quedan en 0.305 para la densidad de materia, menos 0.861 para el parámetro w0 y menos 0.60 para wa, con una figura de mérito de 315 para la energía oscura. Esa cifra corresponde a una región de incertidumbre de w0 y wa alrededor de un 30% más pequeña que la restricción anterior, la que salió de combinar el sexto año del Dark Energy Survey, la segunda entrega de datos de DESI y el fondo de microondas.
La precisión mejoró, pero la certeza no avanzó al mismo ritmo. El artículo reporta dos cifras frecuentistas distintas para la preferencia sobre el modelo estándar, 2.5 sigmas usando la probabilidad máxima a posteriori y 3.1 usando la máxima verosimilitud, y ninguna se acerca a las 5 sigmas que la física de partículas y la cosmología usan como convención para anunciar un hallazgo. Una sigma mide cuán improbable sería ver estos datos si el modelo estándar fuera correcto; no mide la probabilidad de que el modelo estándar sea falso. Y el propio equipo escribe que la evidencia bayesiana, otra forma de pesar los mismos números, solo muestra una preferencia débil por la energía oscura variable.
Que la energía oscura cambie no es lo mismo que decir que no existe
La astrofísica Tamara Davis, coautora y también de Queensland, situó el resultado en una secuencia: los datos de supernovas del Dark Energy Survey publicados en 2024 fueron los primeros en insinuar una energía oscura que varía, el instrumento DESI vio pistas parecidas en las ondas sonoras del universo temprano, y esta compilación vuelve a desviarse del modelo estándar aunque en una dirección algo distinta. Su lectura es que se trata de dos mediciones independientes que apuntan al mismo lado.
Ese resultado no es el mismo que el de otro estudio de supernovas que reapareció en circulación la misma semana. El 11 de junio de 2026, Animesh Sah y Mohamed Rameez, del Tata Institute of Fundamental Research, y Subir Sarkar, profesor emérito de la Universidad de Oxford, publicaron en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society una carta que aplica al catálogo Pantheon+ una corrección por la edad de las estrellas progenitoras y concluye que la expansión estaría frenándose, no acelerando. En el mismo número de esa revista salió un artículo con firma de Oxford y Southampton que sostiene lo contrario. Ese pleito lo contamos cuando ocurrió. Lo que volvió a moverlo ahora es una republicación: ScienceDaily reeditó el comunicado de Oxford el 8 de septiembre de 2026, tres meses después de su fecha original.

Las dos investigaciones usan supernovas tipo Ia y las dos discuten el modelo estándar, pero no afirman lo mismo. Esta tabla compara qué sostiene cada una:
| Punto de comparación | Unite, 4 de septiembre de 2026 | Sah, Rameez y Sarkar, 11 de junio de 2026 |
|---|---|---|
| Datos | 2,884 supernovas Ia: Pantheon+ más DES-SN5YR | Más de 1,700 supernovas Ia del catálogo Pantheon+ |
| Quién firma | Universidad de Queensland con equipos de Pantheon+ y del Dark Energy Survey | Tata Institute of Fundamental Research y Universidad de Oxford |
| Qué concluye | La energía oscura no sería constante: su ecuación de estado cambiaría con el tiempo | La expansión no aceleraría de forma uniforme y el efecto sería direccional |
| Dónde está | Preprint en arXiv, sin revisión por pares | Carta publicada en Monthly Notices of the Royal Astronomical Society |
El catálogo todavía no es público y el artículo no ha pasado revisión
En las notas que acompañan al preprint, los autores escriben que el diagrama de Hubble de Unite y su función de verosimilitud se harán públicos cuando el artículo sea aceptado. El conjunto de datos que sostiene el resultado todavía no está disponible para que otros grupos lo reanalicen, y el trabajo, de 28 páginas y 22 figuras, tampoco ha pasado por revisión de pares. Ninguna de esas dos condiciones invalida las cifras, pero sí explica por qué el propio texto se cuida de anunciar un descubrimiento.
Los dos bandos apuntan al mismo árbitro. El equipo de Sarkar dijo en junio que quiere poner a prueba sus resultados con el Legacy Survey of Space and Time del Observatorio Rubin, que medirá cientos de miles de supernovas frente a las 2,884 que reúne Unite hoy.
Mientras esa muestra no llegue, la desviación seguirá donde está desde 2024: lo bastante persistente para aparecer en catálogos y sondas distintas, y lo bastante corta para que el equipo que la midió siga hablando de pistas y no de un descubrimiento.