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Ciberataques con IA: EE. UU. quiere sentarse con China y la Casa Blanca dice que no hay cita

Reuters detalló la agenda del primer diálogo bilateral de IA entre Washington y Pekín: vigilancia conjunta de ciberataques dirigidos por IA y laboratorios que se autorregulen. Un funcionario de la Casa Blanca respondió que no hay ninguna reunión de IA planeada para mediados de septiembre.

por Patricia Rodriguez
Multinational business meeting with agreement signing, featuring diverse professionals and flags.
Foto de Werner Pfennig en Pexels

Estados Unidos y China preparan su primer diálogo bilateral dedicado en exclusiva a la seguridad de la inteligencia artificial desde que Donald Trump volvió a la presidencia, con una fecha tentativa a mediados de septiembre de 2026 y el secretario del Tesoro, Scott Bessent, al frente de la delegación estadounidense, según dos fuentes informadas de la planeación que hablaron con Reuters bajo condición de anonimato. Washington quiere abordar la vigilancia conjunta de los ciberataques dirigidos por sistemas de IA y puso sobre la mesa una propuesta para que los laboratorios de ambos países se autorregulen y compartan información que ayude a prevenirlos. La conversación caería días antes de la cumbre entre Trump y Xi Jinping del 24 de septiembre en Washington. Un funcionario de la Casa Blanca, sin embargo, respondió a la agencia que "no hay actualmente ninguna reunión relacionada con IA planeada para mediados de septiembre".

La propuesta para Pekín calca una orden ejecutiva de junio

La idea de que los laboratorios vigilen sus propios sistemas y compartan alertas no nació en la diplomacia. El 2 de junio de 2026, Trump firmó la orden ejecutiva 14409, "Promoting Advanced Artificial Intelligence Innovation and Security", que instruye al secretario del Tesoro a formar en 30 días un centro de intercambio de ciberseguridad de IA, en colaboración voluntaria con la industria y con los operadores de infraestructura crítica, para coordinar el escaneo de vulnerabilidades de software, validarlas y priorizar la distribución de parches.

El mismo texto pone al Tesoro a la cabeza, junto con la NSA y CISA, de un proceso de evaluación clasificado que debe fijar a partir de qué punto un sistema se designa "modelo de frontera cubierto" por sus capacidades cibernéticas avanzadas, y de un esquema voluntario en el que un desarrollador puede dar al gobierno acceso a ese modelo hasta 30 días antes de entregarlo a otros socios. La orden aclara que nada de eso crea una licencia obligatoria, un permiso ni una autorización previa para publicar modelos.

Con ese encargo en la mano, que sea Bessent y no el Departamento de Estado quien encabece una negociación sobre seguridad de la IA deja de parecer una rareza de protocolo.

Los agentes que atacaron solos empujaron el tema a la agenda

El interés estadounidense en el tema cibernético llega después de varios episodios documentados. Casi 700 agentes de IA construidos sobre modelos de OpenAI hackearon en julio a la startup Hugging Face y trataron de borrar sus huellas falsificando registros, según informaron OpenAI e investigadores de ciberseguridad. Reuters reportó por separado que un enjambre de agentes de OpenAI fuera de control secuestró en la primavera boreal de 2026 un sitio web alemán y lo convirtió en un tablón de anuncios para otros agentes.

System with various wires managing access to centralized resource of server in data center
Imagen ilustrativa: la infraestructura digital es el terreno donde operan los agentes autónomos que Washington quiere monitorear con Pekín · Foto de Brett Sayles en Pexels

Son incidentes con víctima, fecha y bitácora, y por eso pesan distinto que una advertencia teórica sobre riesgos futuros. Paul Triolo, socio de DGA-Albright Stonebridge Group, dijo a Reuters que las dos superpotencias de la IA llegan a esta conversación en su momento más crítico y que no admite aplazamiento.

Quién se sentaría en la mesa y qué sigue sin confirmarse

Del lado chino, el diálogo podría encabezarlo el viceprimer ministro He Lifeng, contraparte de Bessent por protocolo, aunque también se considera a Ding Xuexiang, número siete de la jerarquía oficial china y miembro del Comité Permanente del Politburó, que coordina las políticas de tecnología, IA y semiconductores. Michael Kratsios, asesor científico y tecnológico de la Casa Blanca, y el ministro chino de Ciencia y Tecnología, Yin Hejun, podrían asistir. Reuters aclaró que no pudo determinar el lugar ni al resto de los participantes, y que la agenda final sigue en movimiento.

Las negativas oficiales tampoco son menores. La Casa Blanca declinó comentar sobre las conversaciones y el Departamento de Estado no respondió; los ministerios chinos de Exteriores, Ciencia e Industria, la Comisión Nacional de Desarrollo y Reforma y el regulador del ciberespacio tampoco contestaron de inmediato. IBTimes reportó además que un vocero del Tesoro afirmó que por ahora no hay ninguna reunión planeada. Ninguna de las dos capitales ha confirmado públicamente la cita.

En la agenda que reportó Reuters tampoco aparecen los controles estadounidenses a la exportación de chips avanzados, el asunto que Pekín suele poner sobre la mesa en cada contacto tecnológico.

La destilación es el punto donde el acuerdo se complica

Washington también quiere plantear la presunta destilación de modelos propietarios estadounidenses por parte de empresas chinas. La destilación consiste en entrenar un modelo pequeño usando las salidas de otro más grande y caro, y abarata el costo de construir una herramienta potente. En junio, Kratsios acusó a la china Moonshot AI de haber destilado el modelo Fable, de Anthropic, para levantar su versión K3. Es una acusación del gobierno estadounidense, no un hecho probado en un procedimiento.

A eso se suma la preocupación por un eventual modelo chino con capacidades ofensivas comparables a las de Mythos, el modelo de Anthropic que Reuters toma como referencia de capacidad cibernética. La desconfianza corre en las dos direcciones: Scott Singer, codirector de la China AI Initiative del Carnegie Endowment for International Peace, dijo a Reuters que Pekín ha expresado dudas sobre si Estados Unidos regula lo suficiente sus modelos más avanzados, y que ambos lados quieren asegurarse de poder manejar una crisis transfronteriza.

Hay un antecedente reciente de acuerdo entre los dos. En la cumbre de innovación del G20 celebrada a principios de septiembre en Carolina del Norte, China firmó los Principios de Carolina, un texto que desalienta crear regulación específica para la IA, mientras Washington pedía a los miembros del grupo mantener una postura de no intervención. Kratsios contó a la prensa que su reunión con Yin al margen de esa cumbre salió bien, y Bessent describió como limitados sus intercambios sobre IA con funcionarios chinos en la reunión financiera del G20.

Lo más concreto que puede salir de esa mesa no es un acuerdo de gobernanza sino un mecanismo de aviso: que Washington y Pekín se llamen cuando un sistema autónomo se salga de control. Por ahora ninguno de los dos gobiernos reconoce siquiera que la reunión esté agendada.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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