Jacob Tsimerman, medallista Fields en julio de 2026, hizo público el 8 de septiembre de 2026 el Mathematical AI Safety Institute (MAISI), con sede en el área de la bahía de San Francisco y con el objetivo de ponerle cimientos matemáticos a la seguridad de la inteligencia artificial. Él será el director científico y Andrew Critch, matemático de Berkeley, el director ejecutivo. Las solicitudes ya están abiertas: el instituto busca entre 10 y 30 matemáticos para su primer semestre, en enero de 2027, y entre 30 y 100 para un Special Year que arrancaría en septiembre de ese año. Su planteamiento público no promete un resultado positivo. Enumera tres escenarios en los que la respuesta sería que no, y recuerda que la matemática es de las pocas disciplinas capaces de demostrar que uno de sus propios problemas no tiene solución.
Las tres formas en que la respuesta podría ser que no
MAISI formula su objetivo como una pregunta: qué premisas permitirían deducir con alta confianza que una tecnología de IA nueva no va a provocar una catástrofe. El instituto se compara con la física y la estadística: las matemáticas que permiten afirmar que un reactor nuclear es seguro o seguir el avance de una pandemia.
El texto advierte enseguida que los problemas centrales del riesgo existencial de la IA podrían resultar demostrablemente difíciles o intratables, y que las respuestas encontradas podrían ser negativas. Lista tres posibilidades concretas.
| Obstrucción | Qué afirmaría sobre la IA | Qué salida ofrece el propio texto |
|---|---|---|
| No se puede hacer segura | El paradigma actual de desarrollo de IA no puede volverse existencialmente seguro para la humanidad | Un cambio de paradigma de fondo |
| Se puede, pero no se puede afinar | Existe una configuración segura, pero montarla es demostrablemente caótica y sensible al ruido | Ninguna por ahora: el texto la describe como inabordable con lo disponible en septiembre de 2026 |
| Se puede, pero no se puede comprobar | La IA podría ser segura, pero verificarlo cae en una clase de complejidad computacional demostrablemente alta | Ninguna: el texto no plantea remedio para este caso |
El instituto trata esas tres salidas como información que conviene tener. Si alguna de esas obstrucciones existe, dice el texto, quiere saberlo, y aspira a que, cuando una tecnología no pueda hacerse segura, salga a la luz "un relato matemático de esa imposibilidad" antes de que sea demasiado tarde. También aclara que los avances matemáticos no serán una cura para todo y que seguirán haciendo falta la regulación y el endurecimiento de la infraestructura tecnológica y social.
El instituto no abre hasta enero y su formulario recluta también para otros dos
Lo que se anunció el 8 de septiembre es una convocatoria, no una operación en marcha. MAISI funcionará como un instituto de investigación matemática clásico, con el modelo del Institute for Advanced Study de Princeton o del Fields Institute de Toronto: miembros que llegan por uno o dos semestres, oficinas alrededor de un espacio común y salas de seminario. Los aspirantes deben mudarse al área de la bahía, y el formulario precisa que las entrevistas finales las hace Tsimerman.

El formulario incluye además una casilla poco habitual. Bajo el rótulo de socios seleccionados, el aspirante puede pedir que su solicitud también la evalúen el Alignment Research Center (ARC) y Resolution, dos organizaciones que el instituto describe como igualmente interesadas en contratar matemáticos para seguridad de la IA. Las dos aparecen en el panel asesor del instituto por medio de sus responsables: Paul Christiano dirige ARC y Geoffrey Irving es cofundador y científico jefe de Resolution. Completan el panel Ravi Vakil, profesor en Stanford y presidente de la American Mathematical Society desde 2025, y Timothy Gowers, medallista Fields en 1998 y titular de la cátedra de combinatoria en el Collège de France.
El consejo directivo es más corto y menos previsible: dos matemáticos de la Universidad de Toronto, Arul Shankar y Yevgeny Liokumovich, y Matthew Chou, director general de Unipetro Group, un negocio de infraestructura de transporte y lubricantes con sede en Mississauga.
Hay una ausencia notoria en la página del equipo. La ficha de Tsimerman menciona su cátedra en la Universidad de Toronto y cuatro premios previos, entre ellos el Ostrowski de 2023 y el New Horizons de 2022, pero no dice nada de OpenAI. Tsimerman anunció su llegada a esa empresa, para trabajar en seguridad de la IA, justo después de recibir la medalla en el Congreso Internacional de Matemáticos de Filadelfia, en julio. Las fichas de Christiano y de Irving sí detallan su paso por OpenAI, DeepMind y los institutos de seguridad de Reino Unido y Estados Unidos.
Lo que le pasó a las matemáticas en los cinco días previos
El 4 de septiembre de 2026, Anthropic anunció que su modelo Claude había producido la primera demostración del último teorema de Fermat verificable por computadora, 13 millones de líneas de código Lean escritas en once días para un proyecto que se calculaba en diez años de trabajo humano. Daniel Litt, teórico de números en la Universidad de Toronto, resumió el alcance a Nature: "Si pueden formalizar el último teorema de Fermat, probablemente puedan formalizar cualquier cosa".
Cuatro días después, el mismo día del anuncio de MAISI, OpenAI dijo haber generado una solución al problema de Navier-Stokes, uno de los siete Problemas del Milenio del Clay Mathematics Institute, dotados con un millón de dólares cada uno. Según Nature, la empresa concentró recursos en ese problema el 1 de septiembre tras enterarse de rumores de que Levent Alpöge, de Harvard, y Tristan Buckmaster, de la Universidad de Nueva York, habían resuelto alguna versión del acertijo con modelos de Anthropic; los dos publicaron su artículo el 7 de septiembre, usando Claude y los modelos Codex y Astra de OpenAI.
Tsimerman ya venía trabajando en el tema fuera de la matemática pura. En julio de 2025 subió a arXiv, junto con Critch, un informe que clasifica escenarios de omnicidio provocados por la IA, es decir, situaciones en las que muere toda o casi toda la humanidad; los autores lo presentan como posibilidades evitables y no como un pronóstico. Las dos firmas de ese informe son las que hoy dirigen MAISI.
MAISI también quiere romper con el ritmo académico que lo inspira. En lugar de pulir resultados durante años hasta convertirlos en artículos de revista, plantea circular documentos vivos en cuanto puedan servirle a alguien en seguridad de la IA.
Por ahora, lo que el instituto tiene publicado son tres direcciones de investigación para matemáticos y un formulario abierto. El primer semestre empieza en enero de 2027, y la respuesta que persigue puede terminar siendo, según su propio texto, que el problema no tiene solución desde los cimientos actuales.