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Venice AI capta 65 millones y se vuelve unicornio con su IA privada y sin censura

Erik Voorhees levantó su primera ronda, liderada por Dragonfly, y Venice ya es rentable con 70 millones en ingresos.

por Alejandro Castillo Leone
Venice AI capta 65 millones y se vuelve unicornio con su IA privada y sin censura

TL;DR:

  • Venice AI levantó 65 millones de dólares en una Serie A que la valora en 1,000 millones, su primera inversión externa.
  • La empresa ya es rentable, con ingresos anualizados de más de 70 millones de dólares y más de 3 millones de usuarios activos.
  • Dragonfly lideró la ronda; los inversores recibieron 8.98% del capital más warrants sobre tokens VVV.

Venice AI, la plataforma de inteligencia artificial que ofrece acceso a más de 200 modelos sin almacenar las conversaciones de sus usuarios, entró al club de los unicornios. La compañía anunció este miércoles 1 de julio de 2026 que levantó 65 millones de dólares en una ronda Serie A que valora su capital en 1,000 millones de dólares, su primera inyección de capital externo. La firma de capital de riesgo Dragonfly, especializada en cripto, lideró la operación, con participación de Coinbase Ventures, North Island Ventures, F-Prime, Archetype, Liquid2 Ventures y Morgan Creek, entre otras. El dato que vuelve inusual el caso: a diferencia de las grandes de la IA que queman efectivo, Venice ya gana dinero, con ingresos anualizados de más de 70 millones de dólares, según su fundador y CEO, Erik Voorhees.

Rentable mientras la industria de la IA pierde dinero

En apenas dos años, Venice pasó de curiosidad para entusiastas de la privacidad a un negocio con números que llaman la atención. Su sitio supera los 850,000 visitantes únicos, atiende a más de 3 millones de usuarios activos —el umbral que la propia empresa dice haber cruzado en abril— y procesa un promedio de 1.7 millones de llamadas a su API cada día. Nada de eso, sin embargo, es lo que más pesa.

Lo que separa a Venice del resto es que es rentable. "En abril alcanzamos los 3 millones de usuarios y, a partir del primer trimestre, en un entorno donde las firmas de IA perdían dinero mientras te espiaban, Venice se volvió rentable eligiendo no hacerlo", afirmó la compañía. Sus ingresos anualizados rondan los 70 millones de dólares, un contraste directo con los gigantes que aún operan a pérdida para financiar su expansión.

Voorhees atribuye el salto a algo concreto: acercarse a ChatGPT.

"Cuando lanzamos, estábamos muy lejos de lo que ChatGPT podía hacer, pero la gente nos usaba porque era privado. Y hoy estamos muy cerca de lo que ChatGPT puede hacer […], así que a medida que cerramos esa brecha, se volvió una alternativa cada vez más atractiva."

Un detalle matiza la etiqueta "cripto-IA" que arrastra la empresa: solo alrededor del 8% de sus usuarios paga con criptomonedas. El grueso llega y paga como en cualquier otra app.

Sin guardar tus datos y "sin censura": la apuesta que divide

Venice AI es una plataforma de inteligencia artificial enfocada en la privacidad que da acceso a más de 200 modelos y no guarda las conversaciones de los usuarios en sus servidores. La empresa aloja modelos de código abierto "sin censura" en sus propios centros de datos y enruta el resto de las consultas hacia modelos cerrados —como los de OpenAI o Anthropic, a los que accede de forma anónima vía API—. Cada entrada se cifra y descifra del lado del cliente y pasa por un proxy externo antes de procesarse, sin quedar almacenada. Algunos modelos suman cifrado de extremo a extremo, aunque esa función exige pagar una suscripción.

El diseño aterriza en un momento incómodo para la industria. Las preocupaciones por el efecto de los chatbots en la salud mental, la seguridad personal, el acoso y la desinformación empujaron a las desarrolladoras de IA a colocar salvaguardas cada vez más estrictas. Venice va en la dirección opuesta y lo vende como ventaja: se presenta como la alternativa privada y "sin censura" a ChatGPT, con "personajes" de IA personalizables y modelos que varían en su nivel de moderación.

Voorhees defiende esa postura tratando a Venice como una herramienta neutral, y la compara con la lógica de Bitcoin.

"Este es el mismo principio que existe en Bitcoin, donde Bitcoin, como protocolo neutral, funciona igual para todas las personas. Creo que es bastante peligroso, desde el punto de vista de la seguridad, que el mundo entre en esta próxima fase y que todos estén siendo vigilados constantemente. Para mí, eso es mucho más peligroso que cualquier persona en particular haciendo una pregunta controvertida o algo que pudiera considerarse malo."

La visión no salió de la nada. Voorhees fue un defensor temprano de bitcoin y fundó empresas cripto como el sitio de apuestas Satoshi Dice y la casa de cambio ShapeShift. Cuando una investigación de The Wall Street Journal acusó a ShapeShift —que en sus inicios no exigía identificar a sus usuarios— de procesar millones en fondos sospechosos, Voorhees habría respondido que no le parece que las personas deban registrar su identidad para atrapar a un criminal ocasional. "Estamos optimizando para la libertad y realmente tratando a los usuarios como adultos, algo que hoy es raro", resumió sobre Venice.

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Photo by Chris Yang / Unsplash

Capital, tokens y warrants: cómo se armó la ronda

Aquí está la parte que casi nadie desglosa. A cambio de los 65 millones, los inversores de la Serie A recibieron una participación de 8.98% en Venice, más un paquete de tokens: una asignación con vesting de 1.5 millones de tokens VVV y warrants para comprar otros 5 millones de VVV durante los próximos ocho años. Si ejercen esos warrants, tendrían que pagar unos 66.5 millones adicionales, lo que llevaría el capital total captado a cerca de 131.5 millones de dólares. Tanto la asignación de tokens como los warrants quedan bloqueados un año y luego liberan de forma lineal durante los tres siguientes.

Voorhees explicó por qué Venice prefirió vender acciones en lugar de tirar de su tesorería de tokens:

"Estamos convirtiendo a Venice en una app de consumo masivo, una plataforma de IA abierta y sin restricciones para al menos unos cientos de millones de personas y varios miles de millones de agentes de IA. Lograrlo requiere capital."

La decisión también protege al token. "No queremos vender el token", dijo el fundador, quien recordó que Venice sigue siendo el mayor tenedor de VVV, con más de 30 millones de los más de 80 millones en circulación. Ni la empresa ni el equipo han vendido VVV pese a que el token subió más de 700% en lo que va del año. La estrategia, agregó, no cambia: Venice seguirá usando parte de sus ingresos para recomprar y quemar VVV mientras reduce las emisiones con el tiempo.

Los dos tokens funcionan en tándem. VVV se lanzó a inicios de 2025 para atraer usuarios; DIEM llegó en agosto de ese mismo año. Quien hace staking de VVV puede acuñar DIEM, un segundo token donde cada unidad equivale a un dólar de crédito para usar la API de Venice, que no expira ni cambia de valor.

Con el dinero fresco, Venice planea dejar de arrendar GPUs y construir sus propios centros de datos —el primero ya está en la lista— para asegurar capacidad ante la escasez de cómputo que se avecina y mejorar sus márgenes brutos. También quiere expandirse a nuevos mercados, comprar negocios "aditivos" y contratar. En plena carrera por la IA, un producto que promete a la vez privacidad y ganancias —dos cosas que casi nadie ofrece junto— encontró quién pague mil millones por él.

Fuentes: 1, 2

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por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

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