TL;DR:
- Un equipo internacional midió por primera vez, de forma coordinada, la polarización en rayos X y en radio de un magnetar; el resultado se publicó el 5 de agosto de 2026 en Nature.
- La polarización llega a 65% a 2 keV y roza el 80% en ciertas fases de rotación, casi el triple de lo visto en fuentes parecidas.
- Sería la primera observación directa de la birrefringencia del vacío, pero otro análisis de los mismos datos, publicado este año en The Astrophysical Journal, sostiene que la evidencia no es concluyente.
Un equipo internacional encontró la señal más contundente hasta ahora de un efecto cuántico que Werner Heisenberg y Hans Euler predijeron en 1936: la birrefringencia del vacío, la idea de que el espacio aparentemente vacío puede torcer la luz. El trabajo salió el 5 de agosto de 2026 en Nature, lo encabezan Rachael E. Stewart, doctoranda en George Washington University, y Hoa Dinh Thi, investigadora posdoctoral en Rice University, y se apoya en más de 140 horas de observación del telescopio IXPE de la NASA entre marzo y abril de 2025. Si el resultado se sostiene, sería la primera vez que alguien ve al vacío comportarse como un prisma. Ese "si" no es adorno: la propia NASA titula que su telescopio puede haber probado la teoría, no que la probó.
El brillo polarizado que ningún modelo de superficie explica
La protagonista es 1E 1547.0-5408, apodada 1E1547, una estrella de neutrones que da un giro completo cada dos segundos y que emite radio y rayos X al mismo tiempo, algo poco común entre los magnetares y que los científicos todavía no terminan de entender. IXPE la observó junto con NICER, el telescopio de rayos X instalado en la Estación Espacial Internacional, y Murriyang, el radiotelescopio de Parkes que opera CSIRO en el interior de Nueva Gales del Sur, el mismo que el cine hizo famoso con The Dish. Fue la primera medición coordinada de polarización en radio y rayos X de un magnetar.
Los números son los que mueven la historia. Según el artículo de Nature, el grado de polarización promediado alcanza 65% a 2 keV y cae de forma marcada entre 2 y 4 keV; en ciertas fases de la rotación, la banda de 2-3 keV trepa a casi 80% y se mantiene por encima del 40% mientras el haz de radio cruza la línea de visión. La NASA resume la anomalía sin rodeos: es casi el triple de lo medido en fuentes parecidas.
El problema es que la geometría del campo magnético debería dar valores cercanos a cero en ciertos puntos de la estrella. Los modelos estándar de emisión desde la superficie de una estrella de neutrones tampoco llegan a esas cifras. Algo más está amplificando la polarización.
La birrefringencia del vacío es un efecto de la electrodinámica cuántica por el cual un campo magnético extremo hace que el espacio vacío desvíe la luz de manera distinta según su polarización, igual que un prisma. Heisenberg y Euler lo dedujeron hace nueve décadas: el vacío no está vacío, sino poblado de partículas virtuales que aparecen y desaparecen. Marcus Lower, de Swinburne University of Technology, lo explicó en el comunicado de CSIRO con una imagen sencilla: la fuerza del campo alinea esas partículas virtuales con la dirección a la que el campo apunta.

Otro equipo leyó los mismos datos de IXPE y pidió calma
Un segundo grupo trabajó con la misma observación y llegó a una conclusión más prudente. Roberto Taverna y Roberto Turolla, de la Universidad de Padua, encabezan un equipo italiano y británico que publicó este año en The Astrophysical Journal su análisis de los mismos 500 kilosegundos de IXPE de marzo de 2025. Midieron 47.7% ± 2.9% de polarización en la banda de 2-6 keV. Hasta ahí, ninguna sorpresa.
La diferencia está en la geometría de la estrella, y de ella depende todo lo demás. El equipo de Stewart usó las ondas de radio de Murriyang para reconstruir cómo están orientados los ejes magnético y de rotación de 1E1547, y concluyó que están casi alineados y que la vemos casi de polo, la combinación que vuelve visible el efecto. Taverna y su grupo, que trabajaron solo con los rayos X, obtuvieron lo contrario: un rotador inclinado, visto casi de perfil. Con esa geometría, escriben, la alta polarización de la fuente no puede tomarse como evidencia concluyente de birrefringencia del vacío, por grande que sea el número.
El texto italiano deja la puerta abierta, y ese matiz importa. La geometría que sale de los datos de radio les parece poco probable a partir de IXPE solo, pero cae en el borde de su contorno de 3 sigma, así que no la descartan y admiten que aceptarla eliminaría la tensión entre las dos bandas. Reconocen además que el modelo de vector rotante reproduce bien la modulación del ángulo de polarización, y que eso vuelve a apuntar a efectos cuánticos alrededor de los magnetares. Dicho de otro modo: el desacuerdo no es sobre lo que se midió, sino sobre cómo está parada la estrella.

En 2016 la pista salió de Chile y tampoco cerró el caso
No es el primer aviso. En noviembre de 2016, un equipo dirigido por Roberto Mignani, del INAF de Milán, usó el instrumento FORS2 del Very Large Telescope de ESO, en Cerro Paranal, para medir la polarización óptica de RX J1856.5-3754, una estrella de neutrones a unos 400 años luz. Obtuvieron 16.43% ± 5.26% y lo presentaron como la primera indicación observacional del fenómeno. Casi diez años después, el caso seguía abierto, y hay un detalle que explica bastante: Taverna y Turolla, los que hoy piden cautela, firmaban también aquel trabajo.
En la Tierra el obstáculo es de escala. Lower puso la cifra sobre la mesa: haría falta un campo magnético más de 100 millones de veces más intenso que el más potente jamás fabricado por el ser humano. El experimento italiano PVLAS acumulaba 25 años de intentos con imanes y láseres cuando una revisión de 2020 en Physics Reports hizo el balance, y la medición sigue sin llegar. Por eso la física de laboratorio avanza por otros caminos, con montajes cada vez más finos como el que fotografió un orbital molecular en 3D sin necesidad de un sincrotrón, mientras el vacío magnetizado se estudia a 4,500 años luz de distancia.
Lower contó a la agencia AAP que el equipo no esperaba capturar el fenómeno y que al principio fue muy cauto antes de sostener algo tan fuerte. Lo que sí celebra es lo que el resultado significa para la teoría.
"Es algo así como un alivio, porque significa que nuestras teorías siguen funcionando"
No hay nada roto en la física, agregó, y a partir de ahí se pueden empezar a aprender cosas nuevas sobre la naturaleza del universo.
El caso queda abierto en cuatro frentes
Ni la NASA ni CSIRO presentan esto como un punto final. Lo que falta está bastante bien delimitado:
- Más observaciones de IXPE sobre 1E1547 y sobre otros magnetares, el paso siguiente que plantea la agencia estadounidense.
- Simulaciones actualizadas capaces de separar la señal de birrefringencia de los demás procesos que ocurren alrededor de una estrella así, según el comunicado de CSIRO.
- Resolver la discrepancia de geometría entre lo que dicen los datos de radio y lo que dicen los de rayos X.
- Una medición terrestre, que sigue pendiente después de nueve décadas.
Lower calcula que con esos datos futuros y las simulaciones mejoradas el equipo podría por fin completar la búsqueda que Heisenberg empezó hace casi noventa años. Es una expectativa del propio autor, no un resultado.
Preguntas rápidas sobre la birrefringencia del vacío
¿Qué es la birrefringencia del vacío?
Es un efecto predicho en 1936 por Werner Heisenberg y Hans Euler dentro de la electrodinámica cuántica. Sostiene que el espacio vacío está poblado de partículas virtuales y que, bajo un campo magnético extremo, esas partículas se alinean y hacen que el vacío desvíe la luz de forma distinta según su polarización, como un prisma.
¿Ya está confirmado que el vacío polariza la luz?
No. El artículo publicado en Nature el 5 de agosto de 2026 lo presenta como la señal más sólida hasta ahora, y la NASA habla de una posible primera observación directa. Otro análisis de los mismos datos de IXPE, publicado este año en The Astrophysical Journal, sostiene que la evidencia todavía no es concluyente.
¿Por qué no se puede medir esto en un laboratorio de la Tierra?
Porque hace falta un campo magnético más de 100 millones de veces más intenso que el más potente fabricado en la Tierra, según el cálculo de Marcus Lower, de Swinburne University of Technology. El experimento italiano PVLAS llevaba 25 años intentándolo cuando una revisión de 2020 en Physics Reports hizo el balance.
Nada de esto le cambia el día a nadie mañana. Pero la electrodinámica cuántica es la teoría con la que se calculan cosas tan cotidianas como un láser o un acelerador médico, y lo que se puso a prueba en 1E1547 fue su comportamiento en el entorno con el campo magnético más intenso que se conoce en el universo observable. Por ahora aguanta. Con asteriscos, con un contrapunto ya publicado y con una medición de laboratorio que lleva noventa años pendiente, pero aguanta.