TL;DR:
- Un equipo dirigido por UC Davis, con UC Riverside, identificó SDMYB, el gen que determina si un aguacate florece como tipo A o tipo B.
- Antes había que esperar a que el árbol floreciera para saberlo, entre cinco y diez años según UCR; ahora basta una prueba de ADN en el plantón.
- Muchos huertos californianos dedican cerca del 10% de la superficie a polinizadores tipo B cuyo fruto casi no se vende: ese es el costo que el hallazgo apunta a reducir.
Un equipo dirigido por la Universidad de California en Davis, con participación de UC Riverside, identificó el gen que decide a qué hora del día un aguacate abre sus flores femeninas y a cuál las masculinas. Es el rasgo que los productores llaman tipo A y tipo B, y que ordena el diseño de cualquier huerto comercial del mundo. El trabajo se publicó en la revista PNAS y las dos universidades lo difundieron el 28 y el 29 de julio de 2026. El gen se llama SDMYB, controla el horario de apertura floral y aparece con las mismas dos versiones en al menos 26 especies emparentadas. Para los mejoradores, la parte práctica llega ya: hasta ahora, saber de qué tipo era un plantón obligaba a esperar la primera floración.
"Esto nos da un atajo que nunca habíamos tenido", dijo Eric Focht, investigador del Departamento de Botánica y Ciencias Vegetales de UCR y coautor del estudio.
Cada flor abre dos veces y nunca a la misma hora
La dicogamia sincronizada es el mecanismo por el que todas las flores abiertas de un mismo árbol funcionan como hembras a una hora del día y como machos a otra. El aguacate es hermafrodita, pero nunca ejerce los dos papeles al mismo tiempo. Cada flor abre dos veces: primero en fase femenina, se cierra, y vuelve a abrir en fase masculina, ya con las anteras listas para soltar polen.
La diferencia entre los dos tipos está en el reloj:
- Los árboles tipo A, entre ellos el Hass, abren en femenino por la mañana y en masculino la tarde del día siguiente.
- Los tipo B, como Fuerte, Bacon, Zutano o Ettinger, siguen el patrón inverso: femenino por la tarde, masculino a la mañana siguiente.
- Como los dos grupos se turnan, mientras uno recibe polen el otro lo está liberando, y el intercambio ocurre a lo largo de todo el día.
Todo ese aparato existe para lo mismo: esquivar la autofecundación y la endogamia que viene con ella. Graham Coop, profesor de evolución y ecología en UC Davis y autor sénior del trabajo, lo resume con una imagen simple: si todas las plantas fueran macho a la vez y hembra a la vez, no habría intercambio posible de polen.

La escala del asunto explica por qué la polinización manda tanto en este cultivo. Un árbol adulto escalona más de un millón de flores a lo largo de la temporada, según recogió IFLScience. Y el rendimiento real es minúsculo: el Instituto de Hortofruticultura Subtropical y Mediterránea La Mayora, del CSIC, midió que apenas alrededor del 0.15% de esas flores termina convertido en fruta.
Un alelo dominante y 42 millones de años de equilibrio
Los investigadores compararon el ADN de 374 plantas de aguacate, según el detalle publicado por IFLScience, cruzándolo con observaciones de campo hora por hora. El equipo de UCR confirmó el tipo floral de más de 500 árboles individuales, un trabajo que obligó a vigilar las mismas plantas de día y de noche, porque un cambio pequeño de temperatura corre el horario varias horas.
El resultado encajó con la genética de manual. El rasgo se hereda según los patrones clásicos que describió Gregor Mendel, con un alelo dominante: los tipo A llevan una copia de cada versión y los tipo B llevan dos copias de la versión recesiva. El resumen del artículo en PNAS añade un dato que los comunicados no destacan: SDMYB, cuyo nombre completo es SYNCHRONIZED DICHOGAMY MYB, es el pariente más cercano en el aguacate del gen OsMYB8 del arroz, donde una variación en la misma zona regula a qué hora del día abren las flores del indica y del japonica.
"Nuestro estudio da una explicación genética a un misterio centenario de la polinización", afirmó Jeffrey Groh, primer autor, que llevó el proyecto como doctorando en UC Davis y hoy es investigador posdoctoral en UC Berkeley.
Las dos versiones del gen llevan unos 42 millones de años conviviendo, sostenidas por selección equilibradora, y segregan en al menos 26 especies emparentadas dentro de las lauráceas. Conviene marcar el límite de esa afirmación: en la mayoría de esas especies el comportamiento diario todavía no se ha observado directamente, y el propio equipo señala que en la canela verdadera, con un sistema reproductivo parecido, el polimorfismo de SDMYB no aparece.
El 10% del huerto que casi no se vende
Aquí está la parte que le duele al bolsillo. Muchos productores californianos destinan cerca del 10% del huerto a árboles polinizadores tipo B que ayudan a los Hass vecinos a cuajar más fruta, y ese fruto polinizador suele tener poco valor comercial, según UC Riverside. En España, la recomendación técnica que manejan las fincas ronda el 7% a 10% de árboles tipo B intercalados. Traducido: uno de cada diez árboles ocupa suelo, agua y podas para producir algo que casi no llega al supermercado.

La aritmética se vuelve seria cuando se mira el mapa. México es el mayor productor del planeta: el reporte anual del USDA proyectó para 2025 una cosecha de 3.03 millones de toneladas sobre unas 256,500 hectáreas plantadas, y los datos del SIAP concentran cerca del 68% de esa producción en Michoacán, seguido de Jalisco con alrededor del 12%. Ninguna autoridad mexicana publica cuánta de esa superficie corresponde a polinizadores, así que el porcentaje californiano no se puede trasladar como cifra; lo que sí se traslada es el problema, porque el Hass es tipo A en Michoacán, en la Axarquía y en Perú por igual.
La empresa española que financió el estudio ya vende esa solución
El agradecimiento de financiamiento del estudio, publicado por UC Davis, incluye a la Fundación Nacional de Ciencias, los Institutos Nacionales de Salud, el Instituto Nacional de Alimentación y Agricultura, un fondo de reservas naturales de la Universidad de California y una empresa: Eurosemillas, con sede en España. Ese nombre conecta las dos puntas de la historia.
Eurosemillas es la licenciataria maestra de Luna UCR, denominación oficial BL516, la variedad de flor tipo B que UCR liberó en 2023 y que, a diferencia de los polinizadores verdes tradicionales, da fruta con acabado y calidad de Hass. Su patente estadounidense, la número PP35444, acredita como inventores a Mary Lu Arpaia y a Eric Focht, los mismos dos investigadores de UCR que firman ahora el estudio del gen. La compañía tenía acuerdos con productores de 14 países fuera de Estados Unidos cuando se anunció la variedad, y TIME la incluyó ese año entre sus 200 mejores inventos.
Conseguir esa variedad tomó generaciones enteras de trabajo. El programa arrancó en UCLA hace más de 80 años y pasó a UCR en los años cincuenta; B.O. Bergh y Gray Martin llegaron a plantar hasta 70,000 plantones genéticamente distintos de madres Gwen en tres microclimas de California, y de un solo árbol en Camarillo salió lo que hoy es Luna UCR. Bergh murió en 2021, a los 96 años, dos años antes de que la variedad se liberara. Cuando UCR anunció el premio de TIME, Arpaia y Focht ya advertían que el sucesor de Luna podría tardar otros 20 años. El marcador genético ataca justo el cuello de botella que hizo tan largo ese camino.
Lo que el marcador no acelera
Hay un matiz de cifras que vale la pena señalar, porque las dos universidades lo cuentan distinto. UCR sitúa entre cinco y diez años el tiempo que tarda un árbol en madurar lo suficiente para revelar su tipo floral; Coop, en el comunicado de UC Davis, habla de hasta 10 o 15 años para que una planta de aguacate llegue a florecer. Ninguna de las dos versiones cambia el fondo del asunto: es una espera medida en lustros, y ahora deja de aplicarse al primer filtro.
Lo que no cambia es el resto del embudo. Un mejorador todavía tiene que evaluar sabor, tamaño, materia seca, aguante en frío y comportamiento del árbol en campo, y eso solo se sabe con fruta en la mano. El estudio quita una variable del arranque, la que obligaba a plantar cientos de plantones a ciegas y regresar una década después a ver qué salió.
Preguntas rápidas sobre el aguacate tipo A y tipo B
¿Qué diferencia hay entre un aguacate tipo A y uno tipo B?
Es cuestión de horario, no de calidad del fruto. Las flores de los árboles tipo A, como el Hass, abren en fase femenina por la mañana y en masculina la tarde siguiente; las de tipo B, como Fuerte, Bacon o Zutano, hacen lo contrario. El estudio de PNAS atribuye esa diferencia al gen SDMYB.
¿El Hass es tipo A o tipo B?
El Hass es tipo A, y por eso los huertos comerciales intercalan árboles tipo B que lo polinicen. UC Riverside calcula que muchos productores californianos dedican cerca del 10% de la superficie a esos polinizadores, cuyo fruto suele valer poco en el mercado.
¿Esto va a abaratar el aguacate?
Nada en el estudio lo promete. El marcador acelera la selección de plantones dentro de un programa de mejora, no la producción de los huertos que ya están sembrados. Cualquier efecto sobre el precio pasaría antes por variedades nuevas, y esas tardan años en llegar al campo.
Durante un siglo, el tipo floral de un aguacate fue algo que solo el árbol podía contestar, y a su ritmo. La prueba de fuego del hallazgo será la próxima variedad que salga del programa de UCR, con Eurosemillas colocándola en los 14 países donde ya opera. La diferencia es que ahora el primer filtro cuesta una prueba de ADN en lugar de una década de espacio en el huerto.