Una simulación del sistema nervioso de una mosca de la fruta lleva días “jugando” Doom, y la auditoría publicada en el sitio del propio proyecto enfría el entusiasmo: en tres partidas de prueba de seis segundos, la mosca digital eliminó más enemigos con la pantalla en negro (3, 3 y 2) que viendo el juego (uno por partida). La misma auditoría, fechada el 5 de septiembre, no halló ningún mecanismo de aprendizaje. El experimento de Alex Wormuth, ingeniero de software en Coinbase, es parte de la ola de demos que desató el conectoma MaleCNS, el mapa de 166,700 neuronas de una mosca macho que HHMI Janelia y sus socios, entre ellos Google Research, describieron en Cell el 3 de septiembre de 2026. El mapa es real. Cómo se traduce en saltos, disparos o giros lo decide cada programador.
Qué midió la auditoría del experimento de Doom
Wormuth anunció el proyecto en X el 6 de septiembre, según Tom's Hardware y PC Gamer, con una descripción breve: cada fotograma de Doom estimula neuronas sensoriales, la actividad neuronal se traduce en controles del juego y el daño dispara un estímulo a dos células de dopamina PPL101 como refuerzo. Cerró con una pregunta: “¿Aprenderá la mosca a sobrevivir?”. El código es abierto y la partida se transmite en vivo; cuando PC Gamer la consultó, el 10 de septiembre, iba en la ronda 6,385 y la mosca, en su resumen, no era muy buena.
La auditoría científica del mismo sitio lleva fecha del 5 de septiembre, un día antes del anuncio, y resume el proyecto en su encabezado: “Cableado real. Cerebro aproximado”. Para saber si la visión ayudaba, comparó tres partidas de seis segundos simulados, con el decodificador fijo, en tres condiciones. Con la imagen del juego, la mosca eliminó un enemigo en cada partida; con la entrada en negro, 3, 3 y 2; con los controles apagados, ninguno. El documento reconoce que una prueba así es demasiado pequeña para estimar habilidad, pero concluye que no ofrece evidencia de una ventaja visual.

Que la mosca siga moviéndose y disparando a oscuras tiene una causa que la auditoría identifica: una corriente de fondo artificial en neuronas visuales tempranas mantiene activos los controles aunque no llegue imagen, y al retirarla esos controles se silencian en la prueba de fotograma fijo. Los controles salen de cuatro neuronas que se eligieron después de observar sus respuestas, y el texto aclara que la mosca no tiene una “neurona de disparo”. Tampoco hay cuerpo, músculos ni retroalimentación propioceptiva: el movimiento lo produce la física del juego, que según la auditoría corre en un escenario corto de ViZDoom con recursos de Freedoom 2 y no en la campaña comercial de Doom.
El resto del modelo también descansa en supuestos. Todas las neuronas usan la misma ecuación simplificada, tomada del modelo que Shiu y colegas publicaron en 2024, cuyas predicciones sobre alimentación y acicalamiento se pusieron a prueba en laboratorio. La geometría del ojo se supone, las neuronas visuales que en la mosca real trabajan con señales graduales se imitan con disparos, y 3,718 neuronas con signo de neurotransmisor incierto se tratan como excitadoras. La auditoría propone describir el proyecto como un conectoma completo, simulado con dinámica neuronal aproximada, que mueve una interfaz de Doom hecha a la medida, y sostiene que ni “una mosca entiende Doom” ni “la mosca está aprendiendo a jugar” están respaldadas. Hoy, la página principal ofrece además un modo de entrenamiento experimental con cambios de “memoria” modelados, pero advierte que una mejor supervivencia no está demostrada.
Minecraft, Beat Saber y Mario: cada demo pone sus propias reglas
La moda empezó dos días antes del anuncio de Doom. Según 404 Media, la abrió Evan Sinclair Smith, estudiante de posgrado en computación de Georgia Tech, cuando el 4 de septiembre mostró la mosca dentro de Minecraft; en un día, la publicación sumó millones de visualizaciones. Smith la presentó como una primera versión en desarrollo, hecha con ayuda de GPT-6 Astra. Después llegaron Super Mario 64, Beat Saber, una mosca que hace trading de bitcoin, otra que se estaciona en paralelo y hasta un “cielo de las moscas de la fruta”.
En las cuatro demos de videojuegos que describieron 404 Media, Tom's Hardware, PC Gamer e Infobae, una parte de lo que se ve en pantalla la decide quien programó cada proyecto:
- En Doom, Wormuth convierte cada fotograma en estímulos para 3,335 receptores visuales cuya posición en el ojo se infirió del cableado, y traduce en giros, avance y disparos la actividad de las cuatro neuronas que eligió.
- En Minecraft, la mosca de Smith reacciona con comportamientos predefinidos ante la cercanía del jugador, los ataques, la comida o la luz, según Infobae.
- En Beat Saber, Lyra Bubbles usó repeticiones de una canción y aprendizaje por refuerzo para enseñarle dónde golpear. PC Gamer aclara que por eso no reacciona de forma orgánica a las notas, y la autora dice que el siguiente entrenamiento busca reducir su dependencia de señales externas.
- En Super Mario 64, el video de Jessica Paquette muestra a Mario despegando y chocando una y otra vez contra una pared. La autora contó que hizo el código por completo con GPT Astra y “solo por diversión”, según Tom's Hardware e Infobae.
La ola también tuvo quien intentara sacarle ciencia. Nico Christie, emprendedor e investigador de IA, contó a 404 Media que el fenómeno le pareció gracioso, pero que quería hacer más rigurosa la ciencia detrás. El 14 de septiembre, Peter Wang escribió en X que él y Christie encontraron en el conectoma un grupo de neuronas que podría permitir a la mosca orientarse mediante cambios rápidos en la fuerza de sus sinapsis. En Reddit y otros foros, la discusión fue moral y ética: 404 Media recuerda que MaleCNS reproduce el cableado y la estructura del sistema nervioso, pero no la compleja bioquímica del animal real.
El mapa real llevó el equivalente a 44 años de trabajo humano
Detrás del meme hay casi dos décadas de trabajo. Según HHMI, Janelia se propuso en 2008 mapear todas las neuronas del cerebro de la mosca, y el Laboratorio de Biología Molecular del MRC, que codirigió el proyecto desde Cambridge, afirma que la reconstrucción del sistema nervioso central del macho requirió el equivalente a 44 años de trabajo humano. De acuerdo con Janelia, las muestras se fotografiaron con microscopía electrónica de alta resolución, Google Research segmentó las imágenes y equipos de Janelia y Cambridge revisaron y etiquetaron neuronas y conexiones.
El resultado reúne 166,700 neuronas del cerebro y del cordón nervioso ventral, el equivalente de la médula espinal, conectados por un cuello intacto. Es el primer conectoma completo de un macho y el primero que permite estudiar una conducta de extremo a extremo. Greg Jefferis, neurocientífico del LMB y de Cambridge que ayudó a dirigir el trabajo, lo resumió al presentar la versión preliminar en octubre de 2025: “Básicamente nos permite ir de los ojos a las patas de una sola vez”. Google Research reporta unos 125 millones de conexiones sinápticas.
El hallazgo biológico central es la comparación entre sexos. Según la página del proyecto en Janelia, el equipo identificó 262 tipos celulares exclusivos de un sexo y 114 que existen en ambos pero se conectan distinto: en conjunto, el 4.8% del cerebro central. Se concentran en centros superiores; la periferia sensorial y motora es en gran medida compartida. Son pocos, pero su efecto se propaga: el MRC LMB señala que el 12% de las neuronas del cerebro masculino muestra diferencias de cableado, contra el 4% en el femenino.
El mapa tampoco apareció de golpe este mes. Janelia liberó la versión 0.9 de los datos el 3 de octubre de 2025 y la 1.0 el 8 de junio de 2026, con licencia CC-BY, que permite reutilizarlos con atribución. El 3 de septiembre llegaron la publicación formal en Cell y tres estudios complementarios sobre visión, gusto y conducta social; el del gusto, como contamos el 4 de septiembre, trazó el recorrido desde las neuronas gustativas repartidas por el cuerpo hasta las motoras de la alimentación. La primera demo viral apareció al día siguiente.

La distinción importa porque los datos son abiertos y la primera demo viral llegó un día después del artículo en Cell. Un conectoma entrega la red de conexiones, no la fuerza real de cada sinapsis, ni la química de los receptores, ni un cuerpo. La simulación de Doom rellena esos huecos con supuestos que su propia auditoría considera sin validar, y con ellos la mosca digital puede “jugar” sin aprovechar lo que ve.