Saltar al contenido

Un AirTag siguió 1,000 libros hasta Amazon: 404 Media documenta su destrucción para IA

Un AirTag colocado en un pedido de Biblio terminó en VGT3, dentro de una instalación de Amazon en Las Vegas. La investigación de 404 Media describe un sistema que corta, escanea y descarta libros para obtener datos de entrenamiento.

por Alejandro Castillo Leone
Old and rare books on wooden shelves in a São Paulo library, showcasing classic literature and history.
Foto de Giovanna Kamimura en Pexels

TL;DR:

  • 404 Media colocó un AirTag en un pedido de unos 1,000 libros de Biblio y lo siguió hasta una instalación de Amazon en Las Vegas.
  • El rastreo terminó en VGT3, un equipo cuyos trabajadores, según el medio, cortan los lomos para escanear las páginas; el ejemplar físico queda destruido.
  • Amazon confirmó que compra libros por canales comerciales, pero no publicó cifras ni explicó qué salvaguardas aplica a ejemplares raros o únicos.

Una investigación de 404 Media publicada el 17 de agosto de 2026 rastreó con un Apple AirTag un pedido de unos 1,000 libros vendido mediante Biblio hasta VGT3, una operación dentro del complejo LAS8 de Amazon, en Las Vegas. El envío incluía al menos un ejemplar raro. El medio vinculó esa instalación con el escaneo destructivo de libros para obtener datos de entrenamiento de inteligencia artificial: los trabajadores retirarían los lomos, digitalizarían las páginas sueltas y desecharían los originales. Amazon confirmó que compra libros a través de canales comerciales para desarrollar y mejorar productos, aunque la declaración difundida no precisó el volumen, los títulos ni las protecciones para obras escasas. El rastreo prueba el destino de ese envío; no permite calcular por sí solo cuántos libros procesa Amazon ni cuántos son raros.

El AirTag terminó en VGT3, dentro del complejo LAS8

El punto de partida fue un pedido recibido en julio por un vendedor de libros a través de Biblio, un mercado digital que, según Fast Company, oculta la identidad del comprador a los comercios. De acuerdo con el relato recuperado por el especialista en inteligencia artificial Simon Willison, el lote rondaba los 1,000 ejemplares. El vendedor aceptó introducir en uno de ellos un AirTag proporcionado por 404 Media.

El dispositivo cruzó Estados Unidos hasta llegar al sector VGT3 del complejo LAS8, en el noreste de Las Vegas. La entrada del área mostraba el logotipo de un tiranosaurio que sostiene un libro. La ubicación pertenece a Amazon, pero el dato más relevante vino de publicaciones en foros laborales que 404 Media atribuyó a personas empleadas allí.

Esas publicaciones describían una operación dedicada a recibir grandes cargamentos de libros, retirar sus encuadernaciones y escanear las páginas con mayor rapidez. Separar las hojas permite alimentarlas a escáneres industriales, pero deja al ejemplar físico inservible. El medio identificó el resultado como material de entrenamiento para sistemas de IA de Amazon.

La empresa respondió con una frase acotada: “Amazon compra libros a través de canales comerciales para ayudar a desarrollar y mejorar los productos y servicios que usan nuestros clientes”. La declaración confirma la adquisición comercial, pero no detalla cuántos libros pasan por VGT3, si existen otras instalaciones equivalentes ni qué criterios impiden destruir una copia rara. Esa falta de detalle no demuestra por sí sola que Amazon carezca de salvaguardas; significa que no las explicó en la respuesta publicada.

Un rastreo resuelve una parte del misterio, no todas las compras masivas

La ruta del AirTag aporta una conexión que faltaba en meses de reportes sobre pedidos extraños. Libreros de Estados Unidos, Reino Unido, Irlanda, Australia y Europa habían descrito compras voluminosas, poco sensibles al precio y sin relación temática aparente. El destino final y la identidad del cliente solían quedar ocultos detrás de mercados e intermediarios.

The Guardian encontró en Reino Unido e Irlanda pedidos que mezclaban una traducción al estonio de John le Carré, un ejemplar de Agnes Grey de una editorial concreta y una revista naval de 1983. Un vendedor anónimo dijo haber recibido solicitudes por 6,000 libros desde enero de 2026. Otro comercio, Barter Books, vendió cientos de títulos inconexos a tres compradores por alrededor de 4,000 libras esterlinas.

Los propios libreros no podían probar que esos lotes fueran para entrenar IA. Algunos compradores también podían dedicarse a reventa, reciclaje u otras actividades. El caso seguido por 404 Media cierra esa brecha únicamente para un envío: enlaza un pedido realizado en Biblio con una instalación de Amazon que, de acuerdo con el reporteo sobre sus trabajadores, practica escaneo destructivo.

Los libros impresos resultan atractivos porque muchos no existen en formato digital y contienen textos anteriores a la expansión de los generadores de contenido. En julio, 404 Media documentó que ISBNdb ofrecía a empresas de IA servicios de adquisición a gran escala y promocionaba los libros como conocimiento editado, especializado y difícil de replicar mediante un rastreo de la web. La compañía retiró después esas páginas y aseguró que solo había probado el interés del mercado.

Monochrome close-up of book pages with German text, showcasing texture and typography.
Imagen ilustrativa de un proceso de digitalización de libros; no corresponde a la instalación VGT3 de Amazon · Foto de Jonas Thomann en Pexels

El llamado escaneo destructivo corta o retira el lomo para convertir un volumen encuadernado en una pila de hojas que una máquina puede procesar a gran velocidad. Tras la digitalización, las páginas se descartan, reciclan o convierten en pulpa. El archivo queda; el objeto físico desaparece.

El precedente más citado no involucra a Amazon, sino a Anthropic. En junio de 2025, el juez federal William Alsup resolvió en Bartz v. Anthropic que el entrenamiento con determinadas copias y la conversión de libros impresos comprados legalmente a una biblioteca digital podían constituir uso justo en ese caso. Para la conversión de formato, el tribunal tomó en cuenta que el original físico había sido destruido y que su reemplazo digital no se redistribuía.

El mismo fallo negó esa protección a las copias pirateadas que Anthropic había conservado en su biblioteca central. La diferencia es importante: la sentencia no declaró que cualquier empresa pueda copiar cualquier libro de cualquier procedencia, ni decide por anticipado lo que Amazon hace en VGT3. Es una resolución estadounidense sobre hechos y usos concretos de Anthropic.

La discusión tampoco termina en el derecho de autor. Comprar una copia puede resolver cómo se obtuvo, pero no responde si esa copia era sustituible. Una edición difícil de encontrar puede tener duplicados en bibliotecas; otra podría ser el único ejemplar conocido. Anthropic ha dicho por separado que sus programas no compran ni destruyen libros raros o antiguos. La declaración publicada de Amazon no incluyó una garantía equivalente.

Amazon aún no ha revelado la escala de la operación

La investigación deja varias preguntas materiales sin respuesta pública:

  • cuántos ejemplares ha comprado Amazon para digitalizarlos y durante cuánto tiempo ha operado VGT3;
  • qué modelos o productos reciben esos datos y cuánto tiempo conserva la empresa los archivos completos;
  • cómo distingue un libro común de una edición rara, antigua, anotada o posiblemente única;
  • cuántas instalaciones realizan el mismo trabajo y qué ocurre con el material físico después del escaneo.

Tampoco se publicó una lista de los títulos del pedido rastreado. Por eso, no es correcto convertir los cerca de 1,000 ejemplares del lote en “1,000 libros raros”. La evidencia disponible permite afirmar que el envío contenía al menos uno y que terminó en VGT3.

El AirTag convierte una sospecha global en una ruta verificable para un pedido concreto. El problema que queda abierto es si las compras opacas a gran escala pueden retirar ediciones escasas del mercado antes de que los vendedores sepan que el destino final no será otra biblioteca ni un lector, sino un escáner industrial.

Fuentes: 1, 2, 3

Alejandro Castillo Leone imagen de perfil
por Alejandro Castillo Leone

Soy un amante del arte y la cultura. Desde el 2021 dirijo una web dedicada a la historia de mi país y he emprendido la misión de vivir para la cultura, alimentándome principalmente del ámbito Hispanoamericano.

Leer más de Tecnología y Ciencia