Investigadores de Google describieron riesgos de aprendizaje y dependencia emocional asociados con los tutores de inteligencia artificial. Un reportaje de The Wall Street Journal publicado el 1 de octubre de 2026 examina la presencia de Gemini y otras funciones de IA de Google en escuelas estadounidenses. La preocupación crece junto con resultados académicos a la baja, aunque esa coincidencia no demuestra que Gemini los haya provocado.
El diario afirma que entrevistó a más de 60 docentes, responsables escolares, padres, estudiantes y profesionales de la salud, además de revisar más de una docena de trabajos de investigación de Google. Parte de las advertencias se encuentra en documentos que la propia compañía hizo públicos.
Cuando obtener la respuesta sustituye el aprendizaje
En un trabajo sobre el desarrollo de IA para educación, investigadores de Google explican que un modelo entrenado para ser útil puede entregar la respuesta a una tarea en lugar de guiar al estudiante para resolverla. El alumno termina el ejercicio, pero pierde la práctica que buscaba la actividad. Los autores advierten que las respuestas con apariencia de conocimiento experto pueden crear una falsa sensación de dominio de la materia.
El documento estudia LearnLM-Tutor, un tutor basado en Gemini 1.0, y presenta evaluaciones de sus capacidades pedagógicas. No es una medición de daño cognitivo a largo plazo entre alumnos que usan las versiones actuales de Gemini en sus escuelas.
Los mismos investigadores examinan otro riesgo: cuando un tutor parece comportarse como una persona, algunos usuarios pueden desarrollar un vínculo afectivo y apoyarse demasiado en él. El equipo describe pruebas y ajustes para reducir ese tipo de respuestas en LearnLM-Tutor. Esa evaluación del modelo tampoco permite concluir cuántos estudiantes podrían experimentar dependencia emocional durante un uso cotidiano.
Qué permiten los controles y qué dicen las calificaciones
Google señala en sus preguntas frecuentes para centros educativos que Gemini for Education está disponible para alumnos de todas las edades. Según la empresa, los administradores pueden controlar el acceso a la aplicación Gemini y los menores reciben filtros de contenido, una comprobación inicial de respuestas factuales y avisos que invitan a verificar la información. Son medidas que Google declara para sus servicios educativos; su existencia no mide por sí sola el efecto del uso de IA sobre el aprendizaje o el bienestar.
El reportaje del Journal sitúa la discusión junto a descensos en pruebas escolares. Una caída de resultados puede justificar preguntas sobre la enseñanza y el uso de estas herramientas, pero no identifica por sí misma la causa: para atribuirle un efecto a Gemini habría que medir cómo se utilizó y compararlo con otros factores que afectan a los alumnos.
Los documentos públicos permiten precisar el alcance de la controversia. Investigadores de Google identificaron riesgos concretos y la compañía describe medidas para mitigarlos; los resultados escolares citados en el debate no establecen todavía cuánto influyó la IA en cada aula.