La inflación medida por el índice de precios del gasto de consumo personal (PCE) de Estados Unidos fue de 3.4% interanual en agosto y de 3.0% sin alimentos ni energía, informó la Oficina de Análisis Económico (BEA) el 30 de septiembre. Ambas tasas igualaron los registros revisados de julio, aunque quedaron por debajo de lo que anticipaban los economistas. Tras el informe, los operadores redujeron sus apuestas de que la Reserva Federal volverá a subir las tasas en octubre. La decisión sigue abierta, sobre todo porque el gasto de los hogares también avanzó.
La revisión de julio cambia la comparación
Antes de la actualización anual de sus estadísticas, el BEA había calculado para julio una inflación PCE general de 3.7% y una subyacente de 3.3%. Las cifras revisadas quedaron en 3.4% y 3.0%, respectivamente, según Reuters. Agosto repitió esas tasas: el dato fue menor a lo previsto, pero no muestra una nueva caída interanual respecto del mes anterior.
En la comparación mensual, el índice general aumentó 0.3% en agosto, frente al 0.1% revisado de julio. El componente subyacente subió 0.2%, después de 0.1% en julio. El BEA revisó las series de ingresos y gastos desde enero de 2021 e incorporó cambios en la medición de algunos precios. La revisión de una estadística histórica no implica que los precios hayan bajado entre julio y agosto.
El consumo da otra señal a la Fed
El gasto de consumo personal creció 0.9% en dólares corrientes durante agosto y 0.6% una vez descontada la inflación. El ingreso personal aumentó 0.2% y la tasa de ahorro quedó en 4.1%, de acuerdo con el BEA. Son medidas distintas: el 0.9% refleja cuánto más se gastó en dinero, mientras que el 0.6% aproxima el crecimiento del consumo real.
En un informe separado del mismo día, el BEA elevó su estimación del crecimiento económico del segundo trimestre de 1.5% a 2.2% a tasa anualizada. Es una revisión del periodo de abril a junio, no una proyección del crecimiento para el resto del año.
El presidente de la Fed de Nueva York, John Williams, había dicho el 29 de septiembre que no veía urgencia de ajustar nuevamente las tasas después del aumento de ese mes. En su pronóstico, un alza adicional podría ser apropiada a finales de 2026, pero condicionó esa posibilidad a los próximos datos. Su discurso precedió al informe de inflación de agosto.
Reuters reportó que, tras la publicación del PCE, los contratos de futuros atribuían aproximadamente una probabilidad de uno entre tres a un alza en la reunión del 27 y 28 de octubre. Esa cotización muestra expectativas de mercado, no una decisión de la Fed. Con la inflación aún por encima de la meta del 2% y el consumo real en crecimiento, el nuevo dato ofrece tiempo para evaluar la siguiente medida sin descartar un ajuste posterior.