Sanciones de EE. UU. asfixian a Hengli: el gigante chino cancela 6 millones de barriles de petróleo
El gigante chino Hengli cancela 6 millones de barriles de crudo y reduce su producción tras sanciones de EE. UU.
TL;DR:
- Hengli Petrochemical canceló la compra de al menos 6 millones de barriles de crudo no iraní tras las sanciones de Washington.
- La refinería de Dalian apagó una de sus unidades de destilación y opera al 50% de su capacidad total de 400,000 barriles diarios.
- El bloqueo comercial aísla a la compañía china y golpea a exportadores de África Occidental como Nigeria, Angola y Ghana.
Las sanciones impuestas por el gobierno de Estados Unidos contra la refinería china Hengli Petrochemical fracturaron sus operaciones comerciales de forma abrupta. La compañía estatal de refinación canceló la compra de al menos 6 millones de barriles de petróleo crudo no iraní y se vio obligada a recortar su producción a la mitad. La parálisis operativa de la mayor refinería china sancionada hasta la fecha ilustra la efectividad del cerco financiero de Washington, que acusa a la firma de adquirir crudo de Irán.


El apagón de la mitad de la capacidad en Dalian
El repliegue de Hengli se hizo evidente a finales de junio de 2026. La firma apagó una de sus dos unidades de destilación de crudo de 200,000 barriles por día (bpd). Con esta decisión, el complejo refinador de Dalian, que cuenta con una capacidad total de 400,000 bpd, redujo sus tasas de operación al 50%. Los inventarios de petróleo se agotan a un ritmo insostenible tras el bloqueo de sus proveedores.
De acuerdo con reportes de Reuters, la cancelación masiva abarca dos frentes principales:
- 2 millones de barriles de crudo de África Occidental que ya se encontraban almacenados en el este de China.
- 4 millones de barriles de Medio Oriente cuya entrega estaba programada originalmente para julio de 2026.
La cancelación de cargamentos que ya están en tránsito o almacenados representa un movimiento sumamente atípico en el mercado energético internacional. Suele acarrear costos financieros severos y un fuerte impacto reputacional. Sin embargo, para Hengli, la alternativa era peor.
El cerco de Washington sobre el crudo iraní
La crisis de Hengli se remonta a finales de abril de 2026, cuando el Departamento del Tesoro de Estados Unidos incluyó a la refinería de Dalian en su lista de sanciones. La medida formó parte de una ofensiva coordinada que afectó a unas 40 empresas navieras y buques cisterna vinculados a la red de comercio petrolero de Irán.
Las autoridades estadounidenses sostienen que la refinería china adquirió miles de millones de dólares en petróleo iraní desde, por lo menos, el año 2023. Aunque la empresa matriz de Hengli, que cotiza en la bolsa de Shanghái, rechazó las acusaciones y las calificó de infundadas, el impacto ha sido fulminante.
El motivo real de las cancelaciones es evidente para los operadores del sector: la sombra de las sanciones ahuyentó a los socios comerciales tradicionales. Los intermediarios y proveedores de crudo prefieren evitar el riesgo de sanciones secundarias por parte de Washington, aislando por completo a Hengli de las cadenas de suministro de petróleo convencional. Sus esfuerzos por conseguir barriles alternativos colapsaron.
Un golpe colateral para los productores africanos
El freno a las importaciones de Hengli tiene consecuencias directas más allá de las fronteras chinas. Productores de África Occidental, específicamente de Nigeria, Angola y Ghana, dependen de las refinerías independientes en China como clientes estratégicos para dar salida a su producción de crudo.
La abrupta cancelación de cargamentos ya entregados a puertos de almacenamiento demuestra con qué rapidez las medidas punitivas de Estados Unidos pueden alterar los flujos comerciales de países exportadores que no tienen relación directa con la disputa geopolítica entre Washington y Teherán. Los operadores del mercado observan con preocupación cómo se reacomodará este volumen de petróleo sin vender en un mercado global ya tensionado.
La defensa legal iniciada por el corporativo de Hengli para salir de la lista negra de Estados Unidos podría tardar meses o incluso años en dar resultados. Mientras tanto, el gigante asiático se enfrenta al desafío de mantener a flote una de sus refinerías más importantes operando a medio motor y con el acceso cerrado a los proveedores de energía tradicionales del mundo.