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San Francisco: ni $360,000 al año alcanzan para vivir frente a la nueva élite millonaria de la IA

Ni $360,000 al año alcanzan en San Francisco, mientras la riqueza de la IA crea una nueva élite.

por Dilis Salazar
San Francisco: ni $360,000 al año alcanzan para vivir frente a la nueva élite millonaria de la IA
Photo by Shen Pan / Unsplash

TL;DR:

  • Una pareja con ingresos combinados de más de $360,000 al año buscó departamento en San Francisco durante tres meses y no encontró ninguno por debajo de $5,000 mensuales.
  • El salario promedio en la ciudad llegó a $196,365 en 2025, casi 28% más que en 2020, según la Oficina de Estadísticas Laborales de EE. UU.
  • Anthropic ya presentó documentos confidenciales para su salida a bolsa y OpenAI prepara la suya; juntas podrían ampliar todavía más una brecha que ya dejó a unas 10,000 personas con fortunas de más de $20 millones en Silicon Valley.

Katrine Razniak gana $180,000 al año como reclutadora en la firma de software Rippling. Adam Woodbury, su pareja e ingeniero de software, gana $185,000. Juntos suman más de $360,000 al año —una cifra que en la mayoría de las ciudades de Estados Unidos equivaldría a una vida desahogada—, pero pasaron tres meses buscando un departamento de una habitación por menos de $5,000 mensuales en San Francisco sin encontrar una sola opción dentro de su presupuesto, según reportó The New York Times. El caso resume un fenómeno que crece en la ciudad: mientras Anthropic ya presentó documentos confidenciales para su salida a bolsa y OpenAI prepara la suya, una nueva élite de la inteligencia artificial acumula fortunas de decenas de millones de dólares y deja a los sueldos de seis cifras —antes sinónimo de vida cómoda en San Francisco— luchando por quedarse en la ciudad.

Woodbury terminó por mudarse a Lake Tahoe, a más de tres horas de la ciudad. Razniak se quedó, pero ahora vive con compañeros de departamento por $1,650 al mes, una fracción de lo que les habría costado el departamento que nunca encontraron.

Antes de llegar a ese punto, la pareja recorrió más de 30 unidades. Todas quedaban fuera de presupuesto o desataban una competencia feroz entre decenas de solicitantes por el mismo contrato de renta.

"En algún momento, los dos nos dimos cuenta poco a poco de que quedarnos aquí ya no tenía sentido", dijo Woodbury.

Razniak llegó a San Francisco en 2022 como reclutadora en LinkedIn, con un sueldo inicial de $70,000 al año. Pensaba que, al cruzar el umbral de los $200,000 anuales, el dinero dejaría de quitarle el sueño. El año pasado, en cambio, ella y sus amigas cambiaron los restaurantes por cenas en casa frente a programas de telerrealidad.

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Photo by Joshua Sortino / Unsplash

El sueldo promedio subió 28% y aun así no alcanza

La pareja no es una excepción. El salario promedio en San Francisco llegó a $196,365 el año pasado, frente a los $153,359 de 2020 —un salto de casi 28%—, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales de Estados Unidos citados por The New York Times. El ingreso subió. El costo de vivir ahí subió más rápido.

  • El precio medio de una vivienda superó los $1.7 millones en abril de 2026, según Redfin.
  • La renta promedio de un departamento llegó a $3,827 al mes, de acuerdo con datos de CoStar: la cifra más alta de cualquier ciudad de Estados Unidos, por encima incluso de Nueva York.
  • La tasa de vacancia en zonas como Marina District y Pacific Heights cayó del 13% en 2020 a cerca del 3% hoy.

Ese aumento no se reparte parejo entre quienes trabajan en tecnología. Una franja relativamente pequeña de la industria —la conectada directamente al auge de la inteligencia artificial— concentra una riqueza que el resto de la fuerza laboral tecnológica no logra replicar.

Una élite de 10,000 personas con fortunas de más de $20 millones

Deedy Das, socio de la firma de capital de riesgo Menlo Ventures, describió ese desequilibrio como el más marcado que ha visto en su carrera. Según sus estimaciones, alrededor de 10,000 personas en Silicon Valley acumularon fortunas superiores a $20 millones en los últimos cinco años gracias al boom de la IA: empleados de Anthropic, OpenAI, xAI, Meta y Nvidia, además de fundadores de startups del sector.

"Nunca imaginaron que, a los 30 años, ya tendrían el futuro resuelto", escribió Das sobre esa nueva generación de millonarios.

El propio mercado interno de acciones de OpenAI ilustra la escala del fenómeno. En octubre de 2025, la compañía organizó una venta de acciones por $6,600 millones entre más de 600 empleados actuales y antiguos, según reportó The Wall Street Journal. Alrededor de 75 personas alcanzaron el tope máximo de $30 millones cada una, un límite que la propia OpenAI había triplicado ese mismo otoño a petición de sus inversionistas. El presidente de la compañía, Greg Brockman, declaró ante una corte que su participación accionaria vale cerca de $30,000 millones, de acuerdo con Reuters.

Das también describe el otro lado de la moneda: ni esa fortuna trae tranquilidad. Habla de una "profunda falta de propósito" entre quienes ganaron la lotería de la IA, y de una gerencia media que siente que el terreno se mueve bajo sus pies mientras las estructuras corporativas se adelgazan.

Anthropic ya tocó la puerta de la bolsa; OpenAI podría esperar hasta 2027

Las salidas a bolsa que se asoman en el horizonte podrían profundizar todavía más esa brecha. Anthropic, la empresa detrás del asistente Claude, presentó el 1 de junio de 2026 un registro confidencial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) para su oferta pública inicial. Está valuada en casi $1 billón tras levantar $65,000 millones en su última ronda, aunque la compañía misma reconoce que la fecha real de la oferta dependerá de las condiciones del mercado.

OpenAI avanza por el mismo camino, aunque con menos certeza sobre el calendario: ya contrató banqueros y abogados, y originalmente apuntaba a debutar en bolsa en el tercer o cuarto trimestre de 2026. Pero asesores cercanos a la empresa le recomendaron posponer la salida hasta 2027, según reportó The New York Times el 26 de junio de 2026, en medio de un mercado bursátil más volátil tras el debut accidentado de SpaceX. El director ejecutivo Sam Altman insiste en una valuación de al menos $1 billón —muy por encima de los $730,000 millones de su última ronda privada— y rechazó cualquier cifra menor.

Ninguna de las dos compañías confirmó una fecha definitiva. Pero si la venta interna de acciones de OpenAI sirve de referencia —75 nuevos multimillonarios de un solo movimiento—, una oferta pública en cualquiera de las dos firmas podría multiplicar otra vez el número de personas con fortunas de ocho o nueve cifras compitiendo por las mismas calles donde Razniak y Woodbury no lograron encontrar dónde vivir.

Mientras tanto, el resto de la fuerza laboral tecnológica de San Francisco navega un mercado que cambió de escala sin que los sueldos lo hicieran al mismo ritmo. Para Razniak, Woodbury y miles en su misma situación, la pregunta ya no es cuánto ahorrar: es si todavía vale la pena quedarse en una ciudad donde hasta un sueldo de seis cifras se quedó chico frente a la nueva aristocracia de la inteligencia artificial.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Dilis Salazar

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