OpenAI negocia ceder 5% al gobierno de EE. UU.: la jugada de Altman para bajar la presión política
El gobierno de EE. UU. podría quedarse con 5% de OpenAI, unos 42,600 millones. Así funcionaría el plan de Altman.
TL;DR:
- OpenAI mantiene conversaciones preliminares para entregar al gobierno de Estados Unidos un 5% de la empresa, según reveló el Financial Times.
- Con la valuación de 852,000 millones de dólares que alcanzó en marzo, ese 5% ronda los 42,600 millones.
- El plan contempla que otras firmas (Anthropic, Google, Meta) cedan participaciones similares a un fondo soberano, y probablemente necesitaría el aval del Congreso.
OpenAI, la creadora de ChatGPT, discute con el gobierno de Estados Unidos la posibilidad de cederle un 5% de la compañía, un movimiento pensado para bajar la creciente presión política sobre la industria de la inteligencia artificial. Lo reveló el Financial Times este 2 de julio de 2026, con base en dos personas al tanto de unas conversaciones que describió como preliminares y "conceptuales". El CEO Sam Altman planteó la idea directamente a la administración de Donald Trump y propuso que las principales tecnológicas de IA aporten una porción parecida de su capital. Con la valuación de 852,000 millones de dólares que OpenAI cerró en marzo, ese 5% equivale a unos 42,600 millones. Ni la empresa ni la Casa Blanca hicieron comentarios.
Cuánto vale ese 5% y cómo se repartiría
La propuesta no se limita a OpenAI. Según el Financial Times, Altman planteó que las grandes desarrolladoras estadounidenses de IA destinen cada una un 5% de su capital a un vehículo inspirado en el Fondo Permanente de Alaska, el fondo estatal que invierte los ingresos petroleros del estado en bolsa y reparte dividendos entre el gobierno y los residentes. La idea de fondo: que el valor que genera la IA llegue también al bolsillo de la gente, y no solo a un puñado de inversionistas de Silicon Valley.
Los puntos clave del esquema, según lo reporteado:
- El gobierno tomaría un 5% de cada una de las principales empresas de IA, no solo de OpenAI.
- El vehículo se parecería al Fondo Permanente de Alaska y repartiría dividendos entre el público.
- Cualquier acuerdo tendría que pasar, con toda probabilidad, por una ley del Congreso.
- No está claro si Anthropic, Google o Meta respaldan la idea.
Las conversaciones tampoco nacieron ayer. De acuerdo con CNBC, llevan más de un año, y Altman llevó el planteamiento a la administración por primera vez a inicios de 2025. En esta ronda, además del presidente, participaron el secretario de Comercio, Howard Lutnick, y el secretario del Tesoro, Scott Bessent.
La presión de Washington explica el momento
Los laboratorios de IA atraviesan su etapa más tensa con el gobierno estadounidense. En las últimas semanas, la administración Trump pidió a OpenAI frenar el despliegue completo de su nuevo modelo GPT-5.6 hasta revisar sus capacidades, y la empresa optó por una salida escalonada, aprobada cliente por cliente, antes de abrirlo al público general. Poco antes, el gobierno había restringido el acceso a los modelos de frontera de Anthropic, Fable 5 y Mythos 5, por motivos de seguridad nacional. Según Semafor y Reuters, esta semana Estados Unidos volvió a autorizar el acceso a Claude Mythos 5 para más de 100 organismos y empresas del país.
A esa tensión regulatoria se suma otra pieza: OpenAI presentó en junio, de forma confidencial, su solicitud para salir a bolsa, con proyecciones que apuntan hasta un billón de dólares (un millón de millones). Ceder una parte a Washington puede leerse como una manera de comprar tranquilidad antes de ese estreno bursátil.
La compañía ya venía coqueteando con la idea. En abril, en su documento "Industrial Policy for the Intelligence Age", propuso un "fondo de riqueza pública" para que cada ciudadano tuviera una tajada del crecimiento que impulsa la IA.
"Los rendimientos del fondo podrían distribuirse directamente entre los ciudadanos, lo que permitiría que más personas participen de los beneficios del crecimiento impulsado por la IA, sin importar su riqueza inicial o su acceso al capital."
Así lo planteaba ese texto. La diferencia con lo de ahora es que la conversación con Trump le pone, por primera vez, un número concreto: 5%. El propio presidente ha respaldado el concepto en público. En junio calificó de "algo hermoso" que Estados Unidos tenga participación en las gigantes de IA y dijo que convertiría a los estadounidenses en "socios de esta revolución".
Rescate, precedentes y la propuesta más agresiva de Sanders
No todos lo aplauden. Uno de los reparos más repetidos, señalado por el medio especializado The Decoder, es que en cuanto el Estado tiene una tajada, un rescate se vuelve más probable si a OpenAI le va mal en el mercado. Es un punto sensible: la empresa gasta cifras enormes en infraestructura y todavía carga con dudas sobre su rentabilidad. Altman ya se había adelantado a esa crítica: sostiene que OpenAI no busca ni quiere garantías estatales para sus centros de datos y que las compañías que tomen malas decisiones deberían fracasar, no ser salvadas con fondos públicos.
El movimiento tampoco saldría de la nada. La administración Trump ya tomó participaciones en firmas privadas: se quedó con cerca del 10% de Intel tras una inversión de 8,900 millones de dólares en agosto de 2025, y sumó posiciones en IBM y en empresas de computación cuántica y minerales críticos. Un 5% de OpenAI, eso sí, movería miles de millones desde los accionistas actuales y los futuros compradores de la salida a bolsa hacia manos del Estado.
En el Congreso, la presión viene de los dos lados. El senador Bernie Sanders, con quien Altman también conversó, quiere ir mucho más lejos: propone un impuesto único cercano al 50% sobre las acciones de las grandes empresas de IA (entre ellas OpenAI, Anthropic y xAI), pagado en participaciones que irían a un fondo soberano. Su iniciativa aún no avanza en comité.
Lo que todavía no está confirmado
Conviene bajar las expectativas. Las conversaciones están en una fase temprana y "conceptual", y cualquier acuerdo tendría que pasar por el Congreso, un trámite que puede complicarlo y demorarlo todo. Reuters, que replicó el reporte, aclaró que no pudo verificar de forma independiente la información del Financial Times. Tampoco hay señales claras de que Anthropic, Google o Meta estén dispuestas a ceder su 5%. Y ni OpenAI ni la Casa Blanca han puesto nada por escrito: por ahora es una propuesta sobre la mesa, no un trato cerrado.
Si el plan avanza, Estados Unidos estrenaría algo poco visto en su economía moderna: el gobierno como socio directo de la empresa privada más valiosa del planeta, con la promesa de repartir parte de esas ganancias entre la población. La decisión de fondo, sin embargo, no está en manos de Altman ni de Trump, sino del Congreso, que aún no se pronuncia. Y la salida que encuentre Washington será la referencia para el resto del mundo, incluidos los gobiernos de habla hispana, a la hora de sentarse a negociar con las dueñas de la IA.