TL;DR:
- OpenAI, Google, Meta y BlackRock contratan y financian la formación de electricistas, carpinteros y soldadores para levantar sus centros de datos, según un reporte publicado este miércoles por The New York Times.
- Los puestos por hora de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan 42% más que roles equivalentes en otros sectores, de acuerdo con un análisis de Indeed citado por el diario.
- Las tres bolsas de capacitación anunciadas este año suman 265 millones de dólares: menos del 2% de lo que cuesta desarrollar un solo campus como el que Meta y BlackRock construyen en El Paso.
La industria que promete automatizar el trabajo de oficina hoy depende de encontrar suficientes manos para cablear sus edificios. OpenAI, Google, Meta y BlackRock están reclutando electricistas y carpinteros por miles, con los sueldos más altos que ha visto el oficio, según el reporte que Lydia DePillis publicó este miércoles 29 de julio en The New York Times. El número que ordena la historia sale de un análisis del portal de empleo Indeed citado por el diario: los puestos por hora de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan 42% más que roles comparables en otros sectores. Ese diferencial ya está moviendo gente hacia condados rurales donde antes no había obra grande, y está dejando sin cuadrillas a quien no puede igualar la oferta.
La competencia se volvió una guerra de posturas. En los mercados con varios proyectos abiertos, a un trabajador se lo llevan con un bono o un viático más alto, y los contratistas acaban tocando la puerta de agencias de colocación como Aerotek para tapar los huecos. Marty Schager, director de desarrollo de mercado de centros de datos de esa firma, describió al Times un mercado tenso y delicado, y ubicó ahí afuera a un grupo grande de trabajadores que ni siquiera está buscando empleo de forma activa.
"Hay una comunidad de buscadores de empleo pasivos que, creo, está viendo cómo capturar la oportunidad de esta fiebre del oro de los centros de datos que ocurre una vez por generación", dijo Marty Schager, de Aerotek.
Mario Iacobacci, que dirige la práctica de asesoría en construcción e infraestructura de Oxford Economics, lo puso en términos de suma cero ante el mismo diario: los recursos son muy limitados, así que decidir construir una cosa siempre termina restándole a otra. El auge amortiguó la caída de la construcción de oficinas y vivienda, pero la factura la está pagando el resto de la industria.
Los sueldos ya se movieron, y los de los aprendices más que ninguno
Los datos de Indeed que recogió Bloomberg a principios de julio muestran hasta dónde llegó la presión. Entre mayo de 2025 y mayo de 2026, el salario general en Estados Unidos subió 2.4%; el de la construcción, 3.4%. Y dentro de la construcción, el oficio eléctrico es el que se despegó: según la economista de Indeed Sneha Puri, los electricistas registraron un alza anual de 4.6%, los oficiales de 6.6%, los aprendices de 8.2% y los electricistas comerciales de 9.9%.
No es casualidad que sea ese oficio. El trabajo eléctrico representa alrededor de la mitad de toda la mano de obra de un proyecto de centro de datos, dijo Michael Bellaman, director ejecutivo de la asociación Associated Builders and Contractors (ABC).
La brecha entre oferta y demanda se ve mejor con dos cifras juntas, ambas del análisis del analista de Bloomberg Intelligence Scott Levine: el empleo estadounidense en electricidad, plomería y climatización creció 30% desde 2016, mientras que la cartera conjunta de proyectos de Comfort Systems, Emcor y Sterling se multiplicó por seis en ese mismo periodo. Un lado avanzó a paso de peatón; el otro, en ascensor.
OpenAI le dijo a la Casa Blanca que necesita una quinta parte de los oficios del país
La advertencia más fuerte no vino de un sindicato sino de la propia industria. En la carta que Sam Altman envió en octubre de 2025 a la Oficina de Política Científica y Tecnológica de la Casa Blanca, OpenAI estimó, con base en un análisis encargado por la compañía sobre sus propios planes de construcción, que Estados Unidos necesitaría alrededor del 20% de su fuerza laboral actual de oficios calificados durante los siguientes cinco años solo para levantar los centros de datos y la infraestructura energética asociada. La carta enumeró los oficios: electricistas, mecánicos, herreros, carpinteros, plomeros y otros trabajadores de la construcción. Conviene leerlo como lo que es, una proyección de parte interesada y no un dato oficial, pero fija el tamaño del problema tal como lo ve quien está firmando los cheques.
De ahí salió la ola de programas corporativos de este año:
- Meta lanzó en junio America's Workforce Academy con una inversión inicial de 115 millones de dólares para el primer año. Es gratuita, cubre colegiatura, vuelos, hospedaje y un estipendio diario, garantiza empleo con un contratista socio al graduarse y entrega credencial del National Center for Construction Education and Research. Arrancó como piloto en Luisiana, Ohio, Indiana y Texas, y la propia empresa informó este mes que la primera generación ya entró a entrenamiento práctico en Ohio e Indiana.
- Google.org anunció el 11 de junio un compromiso nacional de 50 millones de dólares desde su AI Opportunity Fund, dirigido a 14 sindicatos y cuatro asociaciones gremiales, con la meta de preparar a más de 300,000 trabajadores en más de 20 estados. La cifra de 10 millones que todavía circula en la cobertura corresponde a la primera ronda, la de 2025, destinada a la electrical training ALLIANCE que operan en conjunto el sindicato IBEW y la asociación NECA.
- BlackRock creó en marzo Future Builders, una iniciativa filantrópica de 100 millones de dólares financiada por su fundación, con la meta de formar a 50,000 trabajadores de oficios en cinco años.
- OpenAI prometió su propia plataforma de certificaciones y empleos a partir de 2026.
Ese giro hacia el trabajo manual convive con una discusión incómoda sobre cómo se reparte lo que genera la IA, la misma que abrió Alex Karp cuando calculó que la tecnología lo haría veinte veces más rico y apenas duplicaría el sueldo promedio.
El campus de 14,000 millones que se levanta frente a Ciudad Juárez
El anuncio del martes 28 de julio aterriza todo lo anterior en un punto del mapa que a los lectores de este lado les suena cerca. Meta y BlackRock formalizaron una sociedad para desarrollar y operar el campus de centros de datos de El Paso, Texas, con un costo total de desarrollo de aproximadamente 14,000 millones de dólares y capacidad de un gigavatio.
Los términos, según el comunicado de Meta: fondos administrados por BlackRock se quedan con el 80% y Meta con el 20% restante. Meta aporta el terreno y la obra en curso, valuados en unos 2,300 millones; BlackRock pone 4,900 millones en efectivo y recibe además el respaldo de un financiamiento de deuda por 12,500 millones. Meta cobra una distribución única de unos 1,000 millones para cuadrar la participación, se queda como inquilino único con un contrato inicial de cuatro años y cuatro opciones de extensión hasta 20 años, y la capacidad empieza a entrar en línea en 2028.
"Construir la infraestructura para la superinteligencia es clave para asegurar que los beneficios de esta tecnología se distribuyan entre todos", dijo Mark Zuckerberg, fundador y director ejecutivo de Meta.
Larry Fink, presidente y director ejecutivo de BlackRock, remató la parte que interesa a la región: el campus creará miles de empleos calificados y ayudará a impulsar el crecimiento económico de la comunidad local.
Las cifras de empleo del propio comunicado son las que conviene mirar sin filtro: más de 2,300 trabajadores ya están en el sitio, la construcción llegará a un pico superior a 4,000 y, terminado el complejo, quedarán 300 puestos permanentes. Es la aritmética habitual de estos proyectos: una avalancha temporal de obra y una planta operativa pequeña.
El paquete incluye dos compromisos de capacitación con nombre y apellido. El sitio de El Paso forma parte de America's Workforce Academy, y Meta entregó 500,000 dólares en apoyo a escuelas públicas de la ciudad para programas de STEM y oficios. BlackRock, por su parte, destinó cerca de 30 millones de dólares de Future Builders a Texas, con la meta de formar a más de 12,000 electricistas en tres años. Vale aclararlo porque varios medios lo atribuyeron mal esta semana: Future Builders es de BlackRock, no de Meta.
La estructura financiera tampoco es nueva para la compañía. Es la misma lógica de sacar el activo del balance y quedarse como arrendatario que ya usó en Luisiana.

El 35% de quienes construyen en Estados Unidos nació fuera del país
Aquí aparece el dato que la cobertura en inglés menciona de pasada y que a un lector hispanohablante le cambia la lectura completa. Macrina Wilkins, directora de análisis de mercado de la Associated General Contractors of America, señaló a Bloomberg que los trabajadores nacidos fuera de Estados Unidos representan 35% de la fuerza laboral de los oficios de la construcción, contra cerca de 19% en el conjunto de todas las industrias, según datos de la Oficina de Estadísticas Laborales. El endurecimiento migratorio, dijo, está agravando la escasez.
Hay medición de ese efecto. Un documento de trabajo de la Oficina Nacional de Investigación Económica (NBER), reseñado por Fortune en mayo, encontró que el empleo entre inmigrantes probablemente indocumentados cayó 4% en promedio en las zonas donde el ICE realizó operativos recientes, y que la construcción fue el sector más golpeado, con una caída de 7.5%. Al mismo tiempo, la ABC calcula que la industria necesita 349,000 trabajadores adicionales solo en 2026.
Las academias corporativas apuntan a veteranos, recién egresados y gente que cambia de carrera. El sector del que salieron históricamente esos oficios, en cambio, se está encogiendo por otra vía. Las dos cosas ocurren en el mismo mercado laboral y en la misma frontera.
Cuatro años para hacer un electricista, cinco semanas para un ayudante
El cuello de botella no se resuelve con dinero, y los propios contratistas lo dicen. Joseph Cutillo, director ejecutivo de Sterling Infrastructure, admitió en junio ante inversionistas que su empresa está "robando" cuadrillas a talleres más pequeños, y explicó por qué su programa interno no alcanza: convertir a un recluta en electricista certificado toma cuatro años.
"No podemos meter a miles de personas por ahí cada año, que es lo que nos gustaría tener", dijo Joseph Cutillo, de Sterling Infrastructure.
Contra ese calendario, el programa de Meta dura cinco semanas y produce un trabajador acreditado listo para entrar a obra, no un oficial electricista con licencia. Son dos cosas distintas y conviene no confundirlas al leer los anuncios.
El rechazo tampoco se detuvo. El estado de Nueva York aprobó hace poco una moratoria a la construcción de nuevos centros de datos, y medidas parecidas se discuten en Minnesota, Michigan, Nuevo Hampshire, Pensilvania, Carolina del Sur y Virginia. El despacho Foley & Lardner escribió en un análisis que la moratoria neoyorquina por sí sola no cambia la trayectoria del sector, pero anticipa un escrutinio regulatorio más duro para los proyectos que vienen.
Preguntas rápidas sobre el auge de los oficios en centros de datos
¿Cuánto pagan los centros de datos a un electricista?
No hay una tarifa única. El dato agregado más sólido es de Indeed, citado por The New York Times: los puestos por hora de instalación y mantenimiento en centros de datos pagan 42% más que roles equivalentes en otros sectores. En el último año, los salarios de electricistas comerciales crecieron 9.9% y los de aprendices 8.2%.
¿Cómo se entra al programa gratuito de Meta?
America's Workforce Academy está abierta a residentes de los 50 estados sin experiencia previa, incluidos veteranos, recién egresados y personas que cambian de carrera. Meta cubre colegiatura, vuelo, hospedaje y un estipendio diario, y garantiza una oferta de empleo con un contratista socio al graduarse. Las sedes piloto de 2026 son Luisiana, Ohio, Indiana y Texas.
¿Cuántos trabajadores necesita la construcción de centros de datos?
OpenAI estimó ante la Casa Blanca que sus planes requerirían cerca del 20% de la fuerza laboral de oficios calificados de Estados Unidos en cinco años, con base en un análisis que la propia empresa encargó. La Associated Builders and Contractors calcula que la industria de la construcción necesita 349,000 trabajadores adicionales solo en 2026.
Durante dos años la conversación sobre inteligencia artificial y empleo ocurrió casi entera en el terreno del trabajo de escritorio. El reporte del Times mueve el foco a un taller eléctrico y a una obra de 1,000 acres en el noreste de El Paso, donde 2,300 personas ya trabajan a la vista de Ciudad Juárez. Los sueldos que ahí se pagan son reales y los contratos también, con una advertencia que los propios contratistas repiten: el pico de 4,000 empleos dura lo que dura la obra, y lo que queda después son 300 plazas y una credencial que el trabajador se lleva puesta al siguiente proyecto.