TL;DR:
- Independiente Medellín igualó 2-2 con Vasco da Gama en la ida de los playoffs de la Copa Sudamericana, en el debut de Amaranto Perea como técnico.
- El local se adelantó dos veces (1-0 y 2-1) y no lo sostuvo, en un partido con dos autogoles y jugado a puertas cerradas por una sanción de la CONMEBOL.
- La llave se define el 29 de julio en el São Januário de Río; un empate allí llevaría la serie a penales y el ganador enfrentará a Olimpia.
Independiente Medellín igualó 2-2 con Vasco da Gama este miércoles 22 de julio, en la ida de los playoffs de la Copa Sudamericana 2026, en un Atanasio Girardot completamente vacío. El Poderoso de la Montaña se puso al frente dos veces y las dos las dejó escapar, en un partido marcado por dos autogoles, uno de cada bando. Fue el estreno oficial de Amaranto Perea en el banquillo del DIM y no le salió como quería: la llave quedó abierta y se resolverá el 29 de julio en el São Januário de Río de Janeiro.
Fue una noche atípica de principio a fin, y el marcador fue apenas una parte. La otra estuvo en las tribunas.
Por qué el Atanasio Girardot estuvo vacío
El Atanasio Girardot, uno de los escenarios más intimidantes del fútbol sudamericano en noches internacionales, no tuvo un solo aficionado en las gradas. Detrás de esa postal hay una sanción de la CONMEBOL: el Medellín debe cumplir cinco partidos de local a puertas cerradas, castigo por los incidentes en el duelo ante Flamengo por la Copa Libertadores en mayo. El golpe deportivo es claro. El local se quedó sin el ruido de su gente, ese factor que suele inclinar estas noches a su favor, justo al arrancar una eliminatoria directa.

Dos autogoles y dos ventajas que el Medellín no supo cuidar
Buena parte del guion lo escribieron los defensores. El DIM pegó primero sobre el cierre del primer tiempo: un contragolpe conducido por el argentino Agustín Martegani terminó habilitando a John Montaño, que definió para el 1-0. La ventaja duró poco. Apenas empezó el complemento, un centro de Cuiabano se desvió en el uruguayo Joaquín Varela, zaguero del propio Medellín, y el balón se metió en su arco: 1-1 para Vasco.
Pasada la hora de juego, el Poderoso volvió a golpear, y otra vez por la vía menos pensada. En esta ocasión el autogol lo firmó el colombiano Carlos Cuesta, defensor del Vasco, que bajo la presión del ataque paisa mandó la pelota a su propia red para el 2-1. El Gigante de la Colina no bajó los brazos: Claudio Spinelli apareció en el tramo final para sellar el 2-2 definitivo. En un estadio sin público, el empate se sintió todavía más frío.
La serie se define el 29 de julio en Río de Janeiro
Con el 2-2, no hay nada resuelto. La CONMEBOL ya no aplica el gol de visitante en sus torneos, así que el empate deja la llave completamente pareja. La vuelta se jugará el próximo miércoles 29 de julio en el Estádio São Januário, un reducto de apenas 21.880 espectadores donde el Vasco juega como pez en el agua.
A partir de ahí, la cuenta para el Medellín es sencilla:
- Si gana en Río, avanza a los octavos de final.
- Si empata, la serie se va directo a la tanda de penales.
- Si pierde, queda eliminado.
El que sobreviva a este cruce se medirá en octavos con Olimpia de Paraguay, uno de los mejores de la fase de grupos. Vale recordar que el Medellín llegó a esta instancia tras terminar tercero en su grupo de la Copa Libertadores, y que este fue su primer enfrentamiento oficial en la historia frente al Vasco.
El Medellín se marcha con la sensación de haber dejado puntos en casa, aunque esa casa fuera esta vez un cascarón vacío. Perea tiene una semana para tapar una defensa que regaló dos goles y para hallar la manera de ganar en Brasil sin el aliento de su hinchada. En Río, con el São Januário en contra, el Poderoso se jugará su vida en la Sudamericana en noventa minutos.