La manufactura en China registra su mejor trimestre desde 2020 impulsada por la tecnología
La manufactura de China logra su mejor trimestre desde 2020 impulsada por la IA, pero el consumo local preocupa.
TL;DR:
- La actividad fabril china completó en el segundo trimestre de 2026 su mejor periodo en casi seis años, impulsada por la IA global.
- El índice PMI manufacturero promedió 51,9 puntos entre abril y junio, pese a una leve moderación registrada a finales de mes.
- El contraste sigue en el mercado interno: las ventas minoristas caen y el sector inmobiliario frena una recuperación económica total.
El sector manufacturero de China cerró el segundo trimestre de 2026 con su desempeño más sólido en casi seis años. Impulsado por la demanda global de tecnología ligada a la inteligencia artificial, el sector completó su séptimo mes consecutivo de expansión en junio, según el índice privado de gestores de compras (PMI) elaborado por S&P Global y publicado este miércoles. Aunque el ritmo de crecimiento se moderó ligeramente al cierre del mes, el promedio trimestral alcanzó niveles que no se veían desde finales de 2020. No obstante, este músculo industrial contrasta con la debilidad de la demanda interna y el persistente enfriamiento del consumo en la segunda economía mundial.


El empuje tecnológico maquilla la desaceleración del cierre
Los números de la industria manufacturera china reflejan una resistencia notable en la producción, pero también una división clara en sus motores de crecimiento. El índice PMI de RatingDog, compilado por S&P Global, se situó en 51,7 puntos en junio de 2026, una décima menos que el 51,8 registrado en mayo, pero superando el pronóstico de 51,6 proyectado por los analistas consultados por Reuters.
Con este cierre, el promedio del segundo trimestre se ubicó en 51,9 puntos, consolidando el mejor trimestre para las fábricas chinas desde los últimos tres meses de 2020. Detrás de esta racha destacan factores clave:
- Los nuevos pedidos aumentaron por decimotercer mes consecutivo, igualando la racha de expansión más larga de la que se tiene registro desde 2018.
- La creación de empleo registró su ritmo más acelerado desde agosto de 2023, marcando el primer crecimiento neto de personal en tres meses.
- La inflación de los costos de insumos cayó a su nivel más bajo en cinco meses, dando un respiro a los márgenes de ganancia de las empresas.
La joya de la corona sigue siendo el sector de alta tecnología. El índice oficial NBS para esta rama escaló hasta los 53,5 puntos en junio, beneficiado directamente por la ola de inversiones globales en infraestructura de inteligencia artificial.
La fractura del consumo interno amenaza los objetivos de Pekín
A pesar del optimismo que respiran las naves industriales, la economía real de China muestra grietas profundas que los analistas no pasan por alto. La demanda exterior y los pedidos tecnológicos sostienen la producción, pero el motor del consumo local sigue apagado.
Las cifras oficiales de consumo revelan un panorama sombrío: las ventas minoristas cayeron un 0,6% interanual en mayo de 2026, lo que representó el primer retroceso mensual desde diciembre de 2022. En paralelo, la inversión en activos fijos se contrajo un 4,1% en los primeros cinco meses del año. Este estancamiento llevó a firmas financieras como HSBC a recortar a la mitad su previsión de crecimiento de ventas minoristas para 2026, dejándola en apenas un 2,8%.
"La oferta ha demostrado una resiliencia notable desde hace tiempo, pero la verdadera incógnita sigue estando en el lado de la demanda, es decir, el consumo y la inversión", señaló Helen Qiao, economista de Bank of America (BofA).
"La demanda externa y los pedidos tecnológicos vinculados a la inteligencia artificial continúan siendo el motor principal del sector manufacturero, mientras que los servicios inmobiliarios siguen en serias dificultades", explicó Julian Evans-Pritchard, analista de Capital Economics.
Para contrarrestar estas debilidades, Pekín ha fijado un objetivo de crecimiento del PIB de entre el 4,5% y el 5% para 2026, la meta oficial más baja desde 1991. Mientras los aranceles de Estados Unidos elevan la presión comercial sobre sus exportaciones y los hogares chinos prefieren ahorrar antes que gastar, el gigante asiático se enfrenta al reto de equilibrar una maquinaria industrial de primer nivel con un mercado interno que no termina de arrancar.