TL;DR:
- El capital de riesgo global destinó 47,400 millones de dólares a empresas de IA física en el primer semestre de 2026, repartidos en 521 operaciones, según datos de Crunchbase.
- La cifra supera los 41,900 millones que el sector captó entre 2022 y 2024 sumados, y casi cuadruplica los 12,000 millones del segundo semestre de 2025.
- El conteo de rondas creció menos de 20% en un año, y la Serie D de 16,000 millones de Waymo explica cerca de un tercio del dinero del semestre.
El capital de riesgo global invirtió 47,400 millones de dólares en empresas de IA física durante el primer semestre de 2026, repartidos en 521 operaciones, según datos propios de Crunchbase publicados el 18 de agosto. El monto casi cuadruplica los 12,000 millones del segundo semestre de 2025, crece cerca de 80% frente a los 26,400 millones del primer semestre de ese año y supera por sí solo los 41,900 millones que el sector captó entre 2022 y 2024 sumados. Crunchbase agrupa bajo esa etiqueta a robótica, vehículos autónomos, aeroespacial, drones, automatización industrial y sensores. El número de operaciones, en cambio, creció menos de 20% en doce meses, y una sola ronda, los 16,000 millones que Waymo levantó en febrero, se llevó cerca de un tercio del dinero del periodo.
El dinero creció cuatro veces más rápido que el número de operaciones
Los dos indicadores se movieron a ritmos distintos. Entre el primer semestre de 2025 y el de 2026, el monto invertido subió cerca de 80% mientras el conteo de rondas pasaba de 436 a 521, un alza de 19.5%. Con esas cifras, el promedio simple por operación pasó de unos 61 millones de dólares a unos 91 millones. Frente al segundo semestre de 2025, cuando 470 rondas se repartieron 12,000 millones, el promedio se multiplicó por más de tres.
La ronda de Waymo explica buena parte de esa diferencia. La empresa de vehículos autónomos de Alphabet levantó 16,000 millones de dólares en una Serie D en febrero, a una valuación de 126,000 millones, en una operación codirigida por Alphabet, Dragoneer Investment Group, DST Global y Sequoia Capital.
Si se descuenta esa ronda, quedan 31,400 millones repartidos entre las 520 operaciones restantes: unos 60 millones cada una, prácticamente el mismo promedio del primer semestre de 2025. Es una división simple y no la distribución real, que Crunchbase no publica, pero acota de dónde viene el salto.

El patrón no es exclusivo de la IA física. KPMG, que arma su reporte Venture Pulse con datos de PitchBook y no de Crunchbase, contabilizó 560,400 millones de dólares de inversión de capital de riesgo en el mundo durante el mismo semestre, el nivel más alto en cinco años, y atribuyó el resultado al alza sostenida del tamaño promedio de operación mientras el volumen de rondas caía. Contra ese universo, los 47,400 millones de la IA física pesan alrededor de 8%, con la salvedad de que las dos mediciones salen de bases de datos distintas y no son estrictamente comparables.
Los cheques más grandes fueron para conducción autónoma y defensa
Crunchbase destaca otras tres rondas grandes del semestre, las tres de empresas de defensa. Anduril Industries levantó otros 5,000 millones de dólares en mayo a una valuación de 61,000 millones, el doble de los 30,500 millones que tenía menos de un año antes. En marzo, Shield AI, con sede en San Diego, cerró una Serie G de 2,000 millones codirigida por Advent International y JP Morgan Chase que la valuó en 12,700 millones. Ese mismo mes, Saronic, con sede en Austin y dedicada a embarcaciones autónomas, captó 1,750 millones en una Serie D liderada por Kleiner Perkins, con una valuación de 9,250 millones, más del doble de la que alcanzó en su Serie C de 2025. Su financiamiento acumulado ronda los 2,600 millones.
La imagen que suele acompañar a la expresión IA física es la del robot humanoide, pero los cheques más grandes del semestre fueron a conducción autónoma, sistemas de defensa y embarcaciones no tripuladas. La definición de Crunchbase es amplia por diseño e incluye también aeroespacial, drones, automatización industrial y sensores.
Como contamos esta semana, SoftBank invirtió 200 millones de dólares en Gravis para llevar inteligencia artificial a excavadoras que ya están en operación, exactamente el tipo de compañía que entra en esa cuenta.

Las salidas se concentraron en espacio, defensa y drones
El semestre también dejó salidas, aunque más en aeroespacial, defensa y drones que en robótica. La mayor con diferencia fue la de SpaceX, que captó 75,000 millones de dólares en su oferta pública inicial de junio a una valuación de 1.77 billones. KPMG sitúa esa salida en 85,700 millones una vez ejercida la opción de sobreasignación.
Otras dos empresas debutaron en bolsa. HawkEye 360, de inteligencia espacial y con sede en Herndon, Virginia, levantó 416 millones de dólares. Aevex, fabricante de drones autónomos con sede en Arlington, también en Virginia, captó 320 millones. En fusiones y adquisiciones, la operación más visible fue la compra de Mentee Robotics, una startup israelí de robótica humanoide, por parte de Mobileye por unos 900 millones de dólares; la propia Mobileye ligó esa compra a su avance en IA física.
Dos inversionistas explican por qué el hardware volvió a ser financiable
Crunchbase News consultó por correo a dos inversionistas del sector. Ryan Ziegler, general partner de Edison Partners, dijo que el financiamiento se ha concentrado históricamente en robótica y humanoides, defensa y modelos fundacionales, pero que la oportunidad es más amplia. Para él, la IA física es la convergencia de software, hardware, sensores, IoT y servicios. Lo que cambió, según su lectura, es la capacidad de procesar a escala y velocidad los datos que generan esos sistemas, mientras el hardware se abarata. Como ejemplo de ese abaratamiento citó los escáneres LIDAR que ya traen los teléfonos móviles.
Ziegler compara el cambio con lo que la infraestructura de nube hizo por el SaaS, y ubica el interés de su firma en manufactura, cadena de suministro, servicios públicos, agricultura, transporte, gobierno e inteligencia espacial. Su argumento es que muchas de esas empresas se parecen a negocios de software vertical y que la mezcla de sensores y hardware genera bases de datos propias que ganan valor con el tiempo.
Joe Fath, socio y responsable de crecimiento en Eclipse Capital, sostiene que las industrias físicas siguen siendo intensivas en capital, pero que las condiciones cambiaron:
Las barreras técnicas se están desplomando, entra talento con experiencia y la demanda del mercado crece.
Fath añade que el dinero se está moviendo de la experimentación hacia empresas capaces de alcanzar hitos de producción, conseguir clientes y escalar. Eclipse define la IA física como inteligencia integrada en sistemas que perciben, razonan y actúan en el mundo real, y evita por lo general invertir en proveedores de modelos de lenguaje por sí solos. Respalda dos capas: la infraestructura que habilita la IA generativa, como chips, cómputo, energía y centros de datos, y las empresas que aplican la IA para levantar negocios en el mundo físico.
Los dos hablan desde firmas que ya pusieron dinero en la categoría. Fath dice que la tesis de Eclipse en IA física data de la fundación de la firma en 2015. Edison Partners, por su parte, busca aplicaciones donde el retorno se pueda medir en mantenimiento predictivo, gestión de riesgo, integridad de activos, seguridad y operación autónoma.
Lo que el semestre deja fijado son las referencias de precio. Waymo cerró en 126,000 millones de dólares, Anduril duplicó su valuación en menos de un año hasta 61,000 millones y Saronic más que duplicó la suya frente a su Serie C de 2025. Esas son las cifras públicas de comparación con las que la categoría arranca la segunda mitad del año.