Un equipo liderado por la Universidad de Oxford revisó los límites usados para fechar el origen de los animales y obtuvo estimaciones que lo sitúan entre 800 y 700 millones de años atrás. El estudio cuestiona una referencia fósil que había restringido los cálculos a fechas más recientes.
La investigación apareció el 2 de octubre de 2026 en Science Advances. Según los datos depositados por sus autores en Dryad, el registro de fósiles corporales animales se remonta a unos 574 millones de años. Esa edad documenta que ya existían entonces; determinar cuándo surgieron requiere reconstruir una historia anterior.
Un yacimiento sin animales pone a prueba la fecha límite
La biota de Weng'an, en China, tiene unos 590 millones de años y conserva organismos microscópicos con gran detalle. Se ha utilizado como límite máximo para el origen animal bajo un supuesto: si ya hubiera animales, ese depósito habría guardado sus restos.
El equipo examinó más de 140 muestras de la biota de Kheseen, en Mongolia, mediante microscopía electrónica de barrido. Encontró microfósiles bien conservados, incluidos organismos esféricos y estructuras parecidas a embriones con células internas, pero ninguno pudo identificarse con seguridad como animal.
Kheseen es más de 40 millones de años posterior a Weng'an y comparte algunas de sus especies. Cuando se formó, ya había animales documentados en otros lugares. Esa comparación cuestiona que una conservación excepcional garantice su presencia en un yacimiento.
Los investigadores plantean dos explicaciones: los animales pudieron vivir en ambientes distintos o las condiciones químicas pudieron impedir que sus restos se conservaran. Por ello, consideran insuficiente utilizar la ausencia de animales en Weng'an para fijar cuándo empezó su historia evolutiva.
Cambiar la calibración cambia la edad estimada
Los relojes moleculares comparan diferencias genéticas entre especies actuales para estimar cuándo se separaron sus linajes. Como explica el Museo de Paleontología de la Universidad de California en Berkeley, necesitan fechas obtenidas mediante otros métodos para calibrar las tasas de cambio.
La documentación de Dryad describe una prueba de sensibilidad: los autores conservaron el muestreo de especies y la estructura del árbol evolutivo de un trabajo de 2024 y compararon diferentes límites de datación.
Al incorporar depósitos más antiguos de Noruega, Australia y Arizona, formados hace unos 850 a 730 millones de años, los cálculos desplazaron el origen animal alrededor de 200 millones de años respecto de los análisis restringidos por Weng'an. La nueva horquilla se extiende del Toniense tardío al Criogénico medio.
"Este análisis no demuestra que los animales existieran hace 800 millones de años", afirmó Orin Lole Durbin, primer autor y estudiante de doctorado en Virginia Tech, en el comunicado de Oxford.
Karma Nanglu, paleobiólogo de la Universidad de California en Riverside que no participó en el estudio, explicó a Live Science que el problema es precisar cuánto tiempo separa el origen de los animales de su primera evidencia fósil.
Para contrastar la estimación, los autores proponen explorar yacimientos de otros ambientes y combinar fósiles corporales con rastros de actividad animal y biomarcadores químicos.