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La sonda a Alfa Centauri se apagará a los 12 años y solo devolverá datos si alguien la alcanza

Fermi Explorer abrió a licitación su misión interestelar: menos de 15 millones de dólares, lanzamiento antes de que termine 2029 y una carga útil de 1 kg. El diseño acepta perder la radio después del primer año y su presidente dice que los datos solo volverán si otra nave intercepta la sonda.

por Dilis Salazar
A SpaceX Dragon capsule orbited against the dark vastness of outer space.
Foto de Pixabay en Pexels

TL;DR:

  • Fermi Explorer publicó el 1 de septiembre de 2026 los requisitos de su misión a Alfa Centauri y abrió la licitación a fabricantes de satélites, con un tope de 15 millones de dólares y lanzamiento antes de que termine 2029.
  • La fase operativa dura unos 12 años; el equipo acepta quedarse sin radio después del primer año para aligerar la antena, y el resto del viaje son unos 79,500 años con la nave apagada.
  • Los instrumentos científicos que viajen a bordo no devolverán mediciones en unos 80,000 años, y el presidente de la organización dice que la única vía de recuperación es que otra nave alcance a la sonda.

La organización sin fines de lucro Fermi Explorer Mission publicó el 1 de septiembre de 2026 el pliego de su misión a Alfa Centauri y salió a buscar proveedor: quiere que diseñar, construir, lanzar y operar la nave cueste menos de 15 millones de dólares, que despegue antes de que termine 2029 y que lleve una carga útil mínima de 1 kilogramo en una caja de 10 por 10 por 10 centímetros. El objetivo declarado es recorrer al menos el 99% de los 4.4 años luz que separan al Sol del sistema vecino en un plazo de 80,000 años. El pliego también describe cómo termina todo: el diseño acepta perder el contacto por radio después del primer año, la nave se apaga cuando sale del sistema solar y, según su presidente, Philip Johnston, los datos solo regresarán si alguna nave futura intercepta el aparato.

El tramo corto de la misión no son 80,000 años, son 12

El plan no usa antimateria ni velas láser. Es propulsión eléctrica solar, un sistema de eficacia comprobada, según lo describió GeekWire. Tras separarse del cohete, la nave abre su órbita alrededor del Sol y enciende el motor en cada paso cercano, una técnica de bombeo de perihelio que va sumando velocidad revolución tras revolución. Ese ciclo dura alrededor de 12 años y termina con un impulso final que la expulsa del sistema solar.

Johnston detalló a GeekWire el reparto: 12 años de operación y unos 79,500 años de deriva. La velocidad de crucero prevista es de 24.2 kilómetros por segundo, y el paso por Alfa Centauri ocurriría a una velocidad relativa de 17.9 kilómetros por segundo, alrededor de 25% más rápido que el sobrevuelo de Plutón que hizo New Horizons en 2015. Para el gerente de programa, Garrett Jameson, exoficial de la Fuerza Aérea de Estados Unidos, la métrica de éxito es más modesta y más cercana: llegar a la plataforma de lanzamiento.

La comparación que ofrece el propio equipo a Payload sirve para dimensionar el tramo operativo. Las Voyager tardaron unos 35 y 40 años en alcanzar el espacio interestelar; Fermi Explorer quiere hacerlo en 12. Ese es el periodo en el que la misión se juega su definición de éxito, salir del sistema solar con la trayectoria correcta. Todo lo demás es inercia.

Etapas previstas de la misión Fermi Explorer y estado del contacto con la Tierra
EtapaDuración previstaContacto con la Tierra
Espiral de salida y bombeo de perihelioUnos 12 años desde el lanzamientoOperación activa; el equipo acepta perder la radio tras el primer año y seguir la posición con retrorreflectores
Salida del sistema solarImpulso final al cierre de esa faseLa nave se apaga por completo
Crucero interestelarUnos 79,500 añosSin transmisión prevista
Paso por Alfa CentauriUnos 80,000 años tras el lanzamientoSin plan de frenado, órbita ni aterrizaje; la sonda continúa su camino

Los datos solo regresan si otra nave alcanza la sonda

El equipo decidió no cargar una antena capaz de sostener el enlace durante décadas, porque la masa se paga en velocidad. Johnston explicó a Payload que están preparados para quedarse sin comunicaciones por radio después del primer año y rastrear la posición con retrorreflectores, y describió el final de la fase operativa sin adornos: "Todo se apaga y simplemente sigue".

Eso convierte a Fermi Explorer en algo distinto de una misión científica convencional. No hay plan de frenado, órbita ni aterrizaje: la sonda cruza el sistema y continúa. La organización lo advierte por escrito a quienes quieran subir instrumentos, en la convocatoria de tres meses que abrirá para cargas científicas y artísticas: para la mayoría de los sensores, dice su documentación, no habrá datos de vuelta en unos 80,000 años. Preguntado por GeekWire sobre cómo se recuperaría esa información, Johnston respondió que confía en que futuros viajeros interestelares intercepten la nave. "Así es como recuperaremos los datos", dijo.

El propio Johnston no espera que su sonda sea la primera en llegar. Su cálculo, expuesto a MIT Technology Review, es que un motor construido dentro de mil años que fuera apenas 20% más rápido que los actuales alcanzaría Alfa Centauri más de 10,000 años antes que la nave de 2029. En su lectura, la misión sale primero y llega al final.

La organización publicó un video de presentación en el que expone el concepto y el destino de la misión.

Quién pone los 15 millones de dólares

El financiamiento sale de donativos, porque ningún fondo espera 80,000 años. La organización montó una escala de aportaciones que empieza en 10 dólares por aparecer en el sitio y sube a 1,000 por un nombre grabado, 10,000 por una imagen monocroma de 2 por 2 centímetros, 100,000 por un cubo de 2 por 2 por 2 milímetros que admite un cabello o cenizas, y 1 millón de dólares por uno de 3 por 3 por 3 centímetros, el tamaño de un adorno pequeño o la piedra de un anillo familiar. La sonda también llevará una copia digitalizada del Disco de Oro de las Voyager y mensajes de 300 caracteres escritos por niños de cada país en su propio idioma, gestionados a través de agencias espaciales y ministerios de educación.

El grueso del dinero tiene que venir de otro lado. Johnston dijo a GeekWire que ya recaudaron fondos significativos y que un fundador multimillonario del sector espacial, al que no identificó, ofreció verbalmente 10 millones de dólares, es decir dos tercios del tope. Del lado del gasto, Payload reporta que la organización ya recibió una propuesta de un fabricante de buses satelitales por menos de 15 millones. Johnston también dijo a GeekWire que conversan con la NASA, pero que la agencia tiene procesos largos y que la misión se hará con ella o sin ella. Su meta siguiente ya tiene precio: 100 millones de dólares para enviar una nave a Andrómeda en mil millones de años, según le dijo a Payload.

Dos versiones sobre cuánto trabajó la IA que encontró la ruta

La trayectoria que hace viable el presupuesto no salió del equipo humano. La encontró un sistema de Physical Superintelligence (PSI), el laboratorio de física con IA que salió del sigilo el mismo día con 58 millones de dólares. Hasta ahí coinciden todas las coberturas. El detalle no coincide.

MIT Technology Review, con base en el CEO de PSI, Matt Pines, escribe que el equipo de Fermi pasó un año intentándolo sin éxito y que el sistema trabajó en gran medida por su cuenta durante tres días, consumiendo mil millones de tokens. Johnston, a Payload, cuenta otra aritmética: su propio equipo llevaba tres meses y mil millones de tokens gastados, y PSI resolvió el problema en una semana quemando 10,000 millones. Ninguna de las dos organizaciones ha publicado una reconciliación de esas cifras, y el trabajo tampoco ha pasado por revisión de pares. También difiere quién validó el resultado: Johnston dijo a Payload que el hallazgo se validó con gente de la NASA, sin nombrarla, mientras que Pines describió a The Deep View una revisión hecha por el propio equipo técnico de Fermi Explorer.

El mismo Pines admite el límite de la herramienta ante MIT Technology Review: el modelo no distingue qué problemas valen la pena y se atasca persiguiendo callejones sin salida. "No creo que hayamos descubierto cómo estos modelos pueden representar internamente algo así", dijo sobre el criterio de un investigador humano.

El informe de PSI ya tenía reparos documentados antes de este anuncio.

PSI: 58 mdd y un informe de Alfa Centauri que no cierra
PSI levantó 58 mdd para hacer física con IA; su informe sobre Alfa Centauri no cierra la misión desde órbita baja.

Una estrella del cielo del sur

El sistema elegido carga una historia larga en el cielo austral. La organización lo prefirió sobre la más cercana Próxima Centauri porque sus estrellas se parecen al Sol y emiten unas 2,000 veces más energía que la enana roja vecina, y en su documentación pública añade una razón cultural: en la astronomía andina, Alfa Centauri es desde hace siglos el ojo de la Yakana, la llama celeste que bebe del río de la Vía Láctea. La foto que la misión usa como imagen principal se tomó en el desierto de Atacama, en Chile, el 14 de julio de 2026.

Stunning capture of the Great Sphinx of Giza beneath a star-lit sky with the Milky Way.
Imagen ilustrativa del cielo nocturno en un desierto; no corresponde a la fotografía oficial de la misión · Foto de Pixabay en Pexels

El blanco tampoco es el punto donde hoy se ve esa estrella. La nave apuntará a donde estará el sistema dentro de 80,000 años, una zona del cielo que ahora ocupa la constelación de Cáncer.

Las próximas semanas darán señales verificables: si llegan ofertas formales de fabricantes, si la promesa verbal de 10 millones se convierte en dinero depositado y si arranca la convocatoria de tres meses para cargas científicas. Johnston sostiene que no habrá marcha atrás. El calendario que él mismo fijó, con lanzamiento antes de que acabe 2029, deja poco más de tres años para demostrarlo.

Fuentes: 1, 2, 3, 4

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por Dilis Salazar

Dilis Salazar es coordinadora editorial y redactora de FomoEra. Supervisa la agenda y la revisión de contenidos para asegurar precisión, atribución, claridad y contexto.

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