Más de 115 ataques con drones o misiles reivindicados por Irán o milicias afines dañaron estructuras en 26 bases militares y otros sitios con equipo de Estados Unidos en Medio Oriente hasta agosto de 2026, según una investigación de Associated Press. Entre los primeros objetivos estuvieron sistemas de alerta aérea y hangares, una combinación que expuso la vulnerabilidad de instalaciones necesarias para detectar ataques y mantener aeronaves.
AP publicó su análisis el 31 de octubre, tras revisar imágenes satelitales de varios proveedores y consultar a cuatro funcionarios regionales informados de los daños o con conocimiento directo de ellos. Los funcionarios hablaron bajo condición de anonimato por la sensibilidad de la información. La guerra comenzó el 28 de febrero, cuando Estados Unidos e Israel lanzaron ataques contra Irán.
Qué muestran los ataques contra las bases
De acuerdo con AP, al principio de la guerra fueron atacadas estructuras que protegían radares estadounidenses y otros sistemas utilizados para detectar amenazas entrantes. Después también resultaron dañados almacenes, instalaciones de combustible y edificios para las tropas. La agencia identificó ataques en Kuwait, Baréin, Irak, Jordania, Omán, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Kuwait concentró la mayor parte de los ataques examinados. La base aérea Ali Al Salem recibió al menos 30 impactos, que dañaron o destruyeron al menos 15 hangares de aeronaves, además de almacenes y otros edificios, según la investigación. En Camp Buehring, también en Kuwait, fueron alcanzadas instalaciones utilizadas por las tropas.
En otro ataque ocurrido en Kuwait, seis soldados estadounidenses murieron el 1 de marzo en Port Shuaiba. Un informe de inspectores generales del gobierno de Estados Unidos registra esas seis muertes; AP lo describe como el ataque más mortífero conocido contra tropas estadounidenses durante la guerra con Irán.
Las cifras no cuentan lo mismo. Los 26 lugares del análisis de AP son bases y otros sitios donde había equipo estadounidense, no necesariamente 26 bases de propiedad exclusiva de Estados Unidos. Los más de 115 corresponden a ataques que, según la agencia, causaron daños en esos lugares hasta agosto.
Por separado, The Washington Post identificó en mayo al menos 228 estructuras o piezas de equipo dañadas o destruidas en instalaciones militares estadounidenses, tras analizar imágenes satelitales. Su recuento mide objetivos afectados, no ataques, y corresponde a un periodo anterior. El informe oficial de los inspectores generales, cuyo periodo termina el 30 de junio, señala que el Comando Central de Estados Unidos reportó cientos de edificios y estructuras dañados o destruidos en bases de la región.
AP también citó un informe del Servicio de Investigación del Congreso actualizado en octubre, que registraba 15 aeronaves estadounidenses dañadas en bases de la región. Ese dato procede de un recuento de aeronaves con una fecha de actualización distinta del corte de agosto usado para los ataques.
Una factura de reconstrucción todavía incompleta
El Pentágono estimó en 33,400 millones de dólares el costo de su operación contra Irán hasta el 29 de junio, pero esa cifra no incluía las reparaciones de infraestructura militar dañada, según el informe de los inspectores generales. El documento explicó que aún no se había definido la presencia militar futura de Estados Unidos en la región ni cómo se reconstruirían las bases.
El centro de estudios CSIS calculó en junio un costo de entre 2,200 y 5,100 millones de dólares por daños en 122 estructuras que examinó mediante imágenes. Es una estimación independiente para ese conjunto de instalaciones, no una cifra final de todo el conflicto ni un presupuesto aprobado.
Dos funcionarios regionales dijeron a AP que Estados Unidos trasladó numerosos recursos fuera del golfo Pérsico. Uno de ellos incluyó aeronaves, defensas aéreas y sistemas de comunicación entre los equipos reubicados. El informe oficial también señala que el Comando Central dispersó fuerzas, en algunos casos hacia nuevas bases, para reducir su vulnerabilidad.
El Comando Central no respondió a AP con detalles de los daños. Un portavoz del Pentágono, Sean Parnell, sostuvo ante la agencia que las fuerzas y las bases estadounidenses están bien protegidas. La decisión sobre qué infraestructura reparar depende, entre otras cosas, de cómo Estados Unidos defina su presencia militar futura en la región.