El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, destituyó al general Brett Sylvia, director de estrategia y planificación del Estado Mayor conjunto, en medio de una investigación por presuntas filtraciones de información clasificada. Un portavoz del Pentágono informó que se remitió un asunto a Justicia, pero las versiones públicas sobre lo ocurrido difieren y un colega de Sylvia dijo que el general había negado las filtraciones.
The Atlantic informó primero sobre la salida de Sylvia el 28 de octubre. Un portavoz del presidente del Estado Mayor conjunto confirmó después su salida a CNN. Sylvia ocupaba la dirección conocida como J5, encargada de asesorar sobre estrategia, planes y políticas militares.
Qué se ha dicho de la investigación
El 29 de octubre, Sean Parnell, portavoz del Pentágono, declaró que una investigación de la Oficina de Investigaciones Especiales de la Fuerza Aérea había llevado a una medida de personal para proteger información sensible. Agregó que el asunto, junto con otros, había sido remitido al Departamento de Justicia para posibles acciones legales.
Parnell no nombró a Sylvia ni detalló pruebas en su declaración. No obstante, CNN informó que un portavoz de la oficina investigadora confirmó a la cadena que había examinado acusaciones de divulgaciones no autorizadas atribuidas al general. Un funcionario del Pentágono también dijo a CBS News que se investigaba a Sylvia por presuntamente compartir con periodistas información clasificada relacionada con Irán y la guerra entre Rusia y Ucrania.
La remisión a Justicia no equivale por sí sola a una acusación formal ni a una condena. Una auditoría de la Oficina del Inspector General de Justicia explica que, en el proceso federal, los fiscales deciden si presentan cargos después de recibir información de las agencias investigadoras. Esa explicación general no determina cuál será el trámite concreto del caso de Sylvia.
Versiones opuestas y preguntas sobre el polígrafo
El funcionario citado por CBS afirmó que Sylvia había reprobado tres pruebas de polígrafo relacionadas con la presunta divulgación. CBS señaló que no pudo verificar las acusaciones de forma independiente y que ese funcionario no presentó pruebas para respaldarlas. Otras dos fuentes del Pentágono dijeron a la cadena que la salida estaba relacionada con las pruebas, pero rechazaron la acusación de que Sylvia hubiera filtrado información clasificada.
Axios publicó que obtuvo un informe interno de la investigación según el cual Sylvia admitió haber compartido información clasificada sobre Irán y Ucrania con dos periodistas. El medio añadió que un funcionario estadounidense sostuvo que el general reconoció la conducta en video tras reprobar cuatro pruebas. CBS indicó que no había visto ni verificado ese informe.
Por su parte, un colega de Sylvia dijo a The Washington Post que el general había negado repetidamente filtrar información clasificada, aunque reconocía haber tenido contacto con periodistas. CBS informó que intentó comunicarse con Sylvia el 29 de octubre y no recibió respuesta.
La difusión de los presuntos resultados también generó debate. Abogados consultados por CBS plantearon que revelar esa información podría violar la ley federal de privacidad. Frank Rosenblatt, presidente del Instituto Nacional de Justicia Militar, no coincidió en que la divulgación fuera ilegal, pero cuestionó la fiabilidad de los polígrafos y su uso para señalar públicamente al general. El Pentágono no respondió a CBS cuando le preguntó por la divulgación y la ley de privacidad.
El cargo y el contexto de la salida
Sylvia dirigía una oficina que ayuda al presidente del Estado Mayor conjunto a preparar asesoría y planes militares. La salida ocurrió mientras el presidente Donald Trump consideraba nuevos ataques contra Irán, según CNN. Un funcionario del Pentágono dijo a Associated Press que Sylvia no era el responsable central de planear la campaña en Irán y que esa función correspondía al Comando Central de Estados Unidos.
El Estado Mayor conjunto había agradecido inicialmente a Sylvia sus 32 años de servicio, pero retiró ese mensaje al día siguiente. Según The Washington Post, explicó que el comunicado no reflejaba adecuadamente todas las circunstancias y que no comentaría más por tratarse de un proceso de personal en curso.
La investigación se suma a la campaña de Hegseth contra las filtraciones. En 2025, el secretario apartó a tres asesores y los acusó de compartir información clasificada; tras una investigación, ninguno fue acusado de un delito y uno de ellos, Dan Caldwell, volvió a trabajar para el Gobierno, informó The Washington Post.