Irak desafía a la OPEP y sella un acuerdo clave con Halliburton para disparar su producción de crudo
Irak se alía con Halliburton para explotar dos yacimientos en Basora y presionar por mayores cuotas ante la OPEP.
TL;DR:
- Irak firma un contrato de gestión conjunta con el gigante estadounidense Halliburton para expandir dos yacimientos en Basora.
- El proyecto busca elevar la capacidad conjunta a 250,000 barriles diarios y hasta 560 millones de pies cúbicos de gas asociado al día.
- La alianza presiona los límites de la OPEP en pleno debate sobre las cuotas de producción y los ingresos del gobierno iraquí.
La estatal iraquí Basra Oil Company selló un contrato de gestión conjunta por cinco años con el gigante estadounidense de servicios petroleros Halliburton. El acuerdo busca reactivar y disparar la capacidad de los yacimientos de Nahr Bin Omar y Sindbad, ubicados en la provincia sureña de Basora. Con este paso estratégico, Bagdad no solo asegura tecnología de punta para capturar gas y crudo, sino que redobla su pulso silencioso contra la OPEP, presionando por un incremento urgente en sus cuotas de extracción tras semanas de tensiones diplomáticas sobre sus límites de producción.


El plan para extraer más petróleo y gas en Basora
El acuerdo abarca los yacimientos petroleros de Nahr Bin Omar y Sindbad, según anunció formalmente el Ministerio de Petróleo de Irak. Bajo los términos firmados, se prevé que la producción en Nahr Bin Omar escale hasta los 150,000 barriles diarios en un plazo de cinco años, sumado a 300 millones de pies cúbicos estándar diarios de gas asociado, de acuerdo con el ministro de Petróleo iraquí, Basim Mohammed Khudair Al-Abadi.
En el caso de Sindbad, las proyecciones oficiales apuntan a alcanzar una producción de entre 80,000 y 100,000 barriles por día, con un aporte de gas asociado de entre 240 y 260 millones de pies cúbicos estándar diarios.
El contrato se estructuró bajo la modalidad de Gestión Integrada de Yacimientos e Ingeniería, Adquisiciones y Gestión de la Construcción (IFM y EPCM, por sus siglas en inglés). El proyecto se venía cocinando desde principios de 2025, cuando el gabinete iraquí dio luz verde a las bases de este pacto. La estatal Basra Oil Company se mantendrá al frente como el operador principal de los campos, mientras que la firma estadounidense asumirá la gestión directa de los proyectos tanto en la superficie como en el subsuelo.
El dilema de las cuotas y la amenaza velada a la OPEP
Este movimiento se produce en un momento de alta fricción diplomática dentro del cártel. Irak, el segundo mayor productor de la OPEP después de Arabia Saudita, reclama con insistencia una cuota de producción más holgada. A finales de junio, el portavoz del Ministerio de Petróleo, Salim Al-Rikabi, llegó a advertir que el país tendría que decidir si permanecer o retirarse del bloque si no se elevaba su techo de extracción, según reportó Bloomberg. Aunque el ministerio matizó después estas declaraciones asegurando que no reflejaban la postura oficial del gobierno iraquí, el amago dejó en claro las urgencias de Bagdad.
Para julio de 2026, la cuota asignada a Irak por la OPEP es de 4.378 millones de barriles diarios, de acuerdo con datos recopilados por Reuters. Sin embargo, la Agencia Internacional de la Energía (AIE) estima que el país tiene la capacidad técnica de bombear hasta 4.9 millones de barriles diarios en un plazo de 90 días. Esa diferencia de medio millón de barriles se traduce en una pérdida de ingresos de aproximadamente 36 millones de dólares al día con los precios actuales del mercado. El propio ministro Khudair adelantó que el país busca formalmente una cuota de 5 millones de barriles diarios.
Un asesor energético iraquí comentó a Reuters que la presión de Bagdad responde principalmente a urgencias fiscales:
"La demanda de Irak de una mayor cuota de la OPEP es sobre todo una respuesta a las crecientes presiones económicas. Las interrupciones en las exportaciones y las pérdidas derivadas de los conflictos armados han incrementado la necesidad de producir más".
Una estrategia de infraestructura a gran escala
A largo plazo, Irak tiene la mira puesta en un objetivo ambicioso: alcanzar una capacidad de producción sostenible de 7 millones de barriles diarios. Para lograrlo, la administración no solo confía en el desarrollo de pozos, sino en la ampliación de sus rutas de salida comercial. En la misma reunión de gabinete donde se autorizó el proyecto con Halliburton, el gobierno aprobó acuerdos preliminares con un consorcio que incluye a Chevron y a la firma qatarí UCC para estudiar proyectos estratégicos de oleoductos de exportación, según reportó Reuters.
El dilema para la OPEP no es menor. Mientras el cártel intenta recortar el bombeo global para sostener los precios del crudo, Irak acelera el desarrollo de su infraestructura con socios de primer nivel. Con las obras de Halliburton en marcha, Bagdad no solo asegura un suministro masivo de gas para reducir sus costosas importaciones de energía, sino que acumula la potencia física necesaria para forzar, tarde o temprano, una renegociación de sus límites o actuar por su cuenta en el mercado global.