Chris Larsen y Palmer Luckey invirtieron en la firma del hijo de la senadora Gillibrand
Chris Larsen y Palmer Luckey invirtieron en APEC, la firma de derivados del hijo de la senadora Gillibrand.
TL;DR:
- Chris Larsen (Ripple) y Palmer Luckey (Anduril) figuran entre los inversionistas de APEC, la firma de derivados que fundó el hijo de la senadora Kirsten Gillibrand.
- La ronda reunió 30 millones de dólares con una valuación de 300 millones; la mayoría aportó entre 5,000 y 10,000 dólares, pero los montos de Larsen y Luckey no se revelaron.
- El caso sale a la luz mientras Gillibrand negocia la cláusula ética de la CLARITY Act, la ley que definirá las reglas cripto en EE. UU.
El cofundador de Ripple, Chris Larsen, y el fundador de Anduril, Palmer Luckey, están entre los inversionistas que respaldaron a American Perpetuals Exchange Corp. (APEC), la firma de derivados que lanzó Theodore Gillibrand, hijo de 22 años de la senadora demócrata Kirsten Gillibrand. Lo reportó Politico el jueves 2 de julio de 2026. La inversión aparece en un momento incómodo: la senadora negocia en el Senado las cláusulas éticas de la CLARITY Act, el proyecto que fijará el marco cripto en Estados Unidos, y ha sido la voz más dura contra que los funcionarios se enriquezcan gracias a su información privilegiada. A través de un vocero, Gillibrand sostiene que no tiene "ninguna implicación" en el negocio de su hijo.
Según el reporte de Politico, firmado por Declan Harty, Larsen fue uno de los pocos nombres de peso que pusieron dinero en APEC. La lista incluye también al gestor de fondos John Griffin, al inversionista Mark Ein y a Palmer Luckey, fundador de Anduril y conocido aliado del presidente Donald Trump. La ronda, de 30 millones de dólares y con una valuación de 300 millones, fue liderada por la firma neoyorquina Lux Capital, según reportó antes Fortune.
El matiz que ordena la historia está en las cifras. La mayoría de los inversionistas aportó entre 5,000 y 10,000 dólares, un ticket pequeño, de acuerdo con Annica Benning, vocera de la empresa de Theodore Gillibrand. Cuánto pusieron exactamente Larsen o Luckey no se informó. Y hay un dato que Politico subraya: Larsen no es un inversionista cualquiera para esta familia. Es un megadonante demócrata que ha financiado las campañas de Kirsten Gillibrand en varias ocasiones a lo largo de los años.
Por qué la inversión pesa justo ahora
Gillibrand se convirtió en la cara del ala demócrata que condiciona su voto a una regla ética dentro de la CLARITY Act, la ley de estructura de mercado que la industria cripto lleva años esperando. En mayo, durante la conferencia Consensus Miami 2026, fue tajante: dijo que nadie votaría el proyecto sin una cláusula que impida a los altos cargos lucrar con el sector.
"No podemos permitir que miembros del Congreso, altos funcionarios de la administración, presidentes o vicepresidentes se hagan ricos gracias a estas industrias por su posición de acceso privilegiado. Es la peor forma de pay for play; es la peor forma de violación al financiamiento de campañas; es una violación a la Constitución."
Esa cláusula apunta sobre todo a los negocios cripto de la familia Trump, y la Casa Blanca ha rechazado cualquier versión de la ley que señale directamente al presidente. El punto ético sigue sin cerrarse, junto con las reglas para las finanzas descentralizadas y el financiamiento ilícito, según reconoció en junio la senadora republicana Cynthia Lummis.
Ahí es donde el caso de APEC incomoda. La legisladora que exige blindar la ley contra el enriquecimiento por información privilegiada aparece, al mismo tiempo, con dinero de la industria cripto entrando al negocio de su propio hijo, incluido el de un donante histórico de sus campañas. Consultada por el tema, Gillibrand remitió a su declaración del 18 de junio, en la que describió a Theodore como "un adulto que está montando su propio negocio independiente" y afirmó no tener "ninguna implicación en absoluto". Hasta ahora, ninguna fuente ha probado una irregularidad: es una cuestión de percepción, no un cargo.
Qué es APEC y qué planea ofrecer
Conviene aclarar qué construye Theodore Gillibrand, porque no es del todo una empresa cripto. Los contratos perpetuos, o "perps", son un tipo de futuros sin fecha de vencimiento que permiten apostar al precio de un activo sin poseerlo, y se popularizaron en el trading de criptomonedas. APEC quiere ofrecerlos, pero sobre acciones individuales e índices bursátiles, no sobre criptomonedas. La propia empresa aclaró a Inc. que no listará contratos cripto ni se construirá sobre blockchain.
El plan regulatorio es ambicioso. La firma busca una licencia de Mercado de Contratos Designado (DCM) ante la CFTC, con una exención especial para listar perpetuos de acciones bajo supervisión conjunta de la CFTC y la SEC, además de una licencia de cámara de compensación (DCO) para liquidar operaciones de forma interna. Theodore Gillibrand, recién graduado de Stanford y con pasos previos por los fondos Paradigm y Andreessen Horowitz, planteó así su apuesta:
"Es evidente que el futuro de estos mercados no está en entidades extranjeras, offshore y sin regulación, sino en una empresa estadounidense regulada e institucional."
Preguntas rápidas sobre el caso
¿Qué es APEC, la empresa del hijo de Gillibrand?
American Perpetuals Exchange Corp. es una firma fundada por Theodore Gillibrand que planea ofrecer contratos perpetuos sobre acciones e índices bursátiles, no sobre criptomonedas. Reunió 30 millones de dólares con una valuación de 300 millones, en una ronda liderada por Lux Capital.
¿Cuánto invirtió Chris Larsen en la firma?
El monto exacto no se hizo público. Según Politico, la mayoría de los inversionistas aportó entre 5,000 y 10,000 dólares, pero no se detalló la cifra de Larsen ni la de otros nombres grandes como Palmer Luckey.
¿La senadora Gillibrand hizo algo ilegal?
No se ha probado ninguna irregularidad. Gillibrand afirma no tener implicación en el negocio de su hijo. El caso genera dudas por el momento en que ocurre, ya que ella negocia la cláusula ética de la CLARITY Act, pero hasta ahora es una cuestión de percepción y no un cargo formal.
El desenlace legislativo aprieta el calendario. Tras el receso por el 4 de julio, el Senado regresa el 13 de julio antes de otro parón de un mes en agosto, y los republicanos, que tienen mayoría estrecha, necesitan votos demócratas para llegar a los 60 que exige la CLARITY Act. Mientras esa negociación sigue abierta, el dinero que entró al negocio del hijo de una de sus figuras clave le suma una capa de escrutinio que el Senado no buscaba a estas alturas.