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Europa guarda el doble de agua que los océanos de la Tierra, pero el hielo la aísla

Juno estimó 29 ± 10 km de hielo en Europa y un estudio duda que las grietas conecten con el océano.

por Patricia Rodriguez
Europa guarda el doble de agua que los océanos de la Tierra, pero el hielo la aísla

TL;DR:

  • Los datos de Juno son compatibles con una capa conductiva de hielo de 29 ± 10 kilómetros en la región observada de Europa.
  • Un estudio publicado en Nature Astronomy concluye que el agua que sube por las grietas se enfría, forma cristales de hielo y puede bloquear los conductos en pocas horas.
  • Europa Clipper y JUICE tendrán que determinar si cualquier depósito de agua cercano a la superficie está conectado con el océano profundo.

Europa, la luna de Júpiter ligeramente más pequeña que la Luna terrestre, puede esconder un océano con el doble de agua que el océano global de nuestro planeta. Sin embargo, una medición de la misión Juno estima que la capa conductiva de hielo alcanza 29 ± 10 kilómetros en la región observada, mientras que un estudio de 2026 indica que el agua del océano profundo difícilmente puede atravesar las grietas hasta las capas superiores. Una futura misión podría detectar agua líquida bajo la superficie sin estar viendo una muestra del gran océano que mantiene a Europa entre los principales objetivos de la astrobiología.

La NASA sostiene que existe evidencia sólida de un océano salado bajo el hielo de Europa. El agua podría conservarse en estado líquido gracias al calentamiento de marea: la gravedad de Júpiter estira y comprime la luna de forma repetida, generando calor en su interior.

El problema es cómo circulan los materiales entre ese océano y la superficie. El oxígeno, los nutrientes y otros compuestos tendrían que atravesar una corteza helada para alimentar las reacciones químicas que podrían sostener un ambiente habitable.

El estudio publicado el 23 de julio de 2026 por Lujendra Ojha, Ankit Barik y Jacob Buffo analizó precisamente esa conexión. Sus simulaciones concluyen que el intercambio directo entre el océano profundo y las capas someras probablemente es mínimo.

Luna Europa: el hielo aísla su océano profundo
Un estudio en Nature Astronomy concluye que el agua del océano de Europa casi no llega a las capas someras de hielo.

Juno pone una cifra al muro de hielo de Europa

La medición de Juno procede del sobrevuelo que la nave realizó el 29 de septiembre de 2022, cuando pasó a unos 360 kilómetros de Europa. Su radiómetro de microondas observó temperaturas a distintas profundidades y recopiló datos de aproximadamente la mitad de la superficie visible durante el encuentro.

El análisis publicado en Nature Astronomy es compatible con una capa conductiva de 29 ± 10 kilómetros de espesor, bajo el supuesto de que está compuesta por hielo de agua pura y que no existe una capa interna convectiva.

La cifra no significa que toda la luna tenga exactamente ese grosor. Corresponde a la región analizada y todavía contempla una incertidumbre amplia. Si debajo de la capa conductiva existe otra zona más cálida en movimiento, el espesor total podría ser mayor. La presencia de sales, en cambio, podría reducir la estimación en unos cinco kilómetros, una diferencia que permanece dentro del margen de error.

El mismo trabajo encontró irregularidades en el hielo cercano a la superficie, entre ellas posibles grietas, poros o vacíos:

  • Los dispersores tendrían tamaños característicos de pocos centímetros.
  • Podrían extenderse hasta cientos de metros bajo la superficie.
  • Su tamaño, profundidad y baja cantidad hacen improbable que funcionen como un conducto importante para llevar oxígeno y nutrientes hasta el océano.

La medición de Juno no elimina la posibilidad de intercambio entre el exterior y el interior de Europa. Sí reduce la plausibilidad de que las fracturas superficiales actúen como una conexión amplia y permanente.

El agua se enfría antes de completar el ascenso

El nuevo estudio de Rutgers examinó una hipótesis atractiva para la exploración: que el agua del océano suba por fracturas verticales, conocidas como diques, y se acumule en depósitos mucho más cercanos a la superficie.

Esas bolsas serían más fáciles de estudiar que un océano enterrado bajo kilómetros de hielo. El inconveniente aparece cuando se calcula cómo se comportaría el líquido durante el trayecto.

Los modelos indican que el agua subiría de forma turbulenta, chocando y mezclándose contra las paredes frías de la fractura. Ese movimiento aceleraría la pérdida de calor hacia el hielo que la rodea.

"La ruta desde el océano profundo hasta el hielo somero probablemente es mucho más difícil de lo que se había supuesto", explicó Lujendra Ojha, de la Universidad Rutgers.

El proceso seguiría esta secuencia:

  • El flujo turbulento enfría rápidamente el agua mientras asciende.
  • El líquido puede quedar por debajo de su temperatura normal de congelación sin solidificarse de inmediato.
  • En ese estado aparecen diminutos cristales conocidos como hielo frazil.
  • Los cristales se acumulan en las paredes y terminan obstruyendo la grieta.

Las simulaciones muestran que las fracturas estrechas podrían cerrarse por completo en cuestión de horas. Las más anchas transportarían más agua bajo condiciones ideales, pero tendrían que ser demasiado largas o existir en cantidades poco realistas para explicar algunas estructuras visibles de Europa.

Encontrar agua cerca de la superficie ya no bastará

El hallazgo cambia la forma de interpretar una posible detección de agua líquida. Si Europa Clipper encuentra depósitos someros, estos podrían haberse formado por el derretimiento local del hielo y no por agua que subió desde el océano.

La diferencia importa porque ambos reservorios podrían tener composiciones químicas distintas. Un depósito aislado no necesariamente conservaría la misma información sobre sales, nutrientes o fuentes de energía que existe en el océano profundo.

El estudio tampoco demuestra que no haya agua cerca de la superficie ni descarta que Europa pueda tener condiciones habitables. Sus conclusiones proceden de simulaciones y dependen de variables como el ancho de las fracturas, la velocidad del flujo y la temperatura del hielo.

La pregunta cambia de "¿hay agua líquida?" a "¿de dónde salió y está conectada con el océano?". Esa conexión será mucho más informativa que la simple presencia de un depósito líquido.

Europa Clipper y JUICE tendrán que leer el hielo con cuidado

NASA lanzó Europa Clipper el 14 de octubre de 2024. La nave llegará a Júpiter en abril de 2030 y realizará 49 sobrevuelos cercanos de Europa. Su radar podrá buscar depósitos bajo la superficie y ayudar a estudiar su forma y estructura.

La misión JUICE, de la Agencia Espacial Europea, despegó en abril de 2023 y tiene prevista su llegada al sistema de Júpiter en julio de 2031. Ambas naves aportarán datos sobre el hielo, la composición superficial y las posibles reservas de agua bajo la corteza.

Los datos de Juno y las nuevas simulaciones apuntan en la misma dirección: Europa puede tener un océano enorme, pero el hielo no parece una puerta abierta hacia él. Para saber qué ocurre en sus profundidades, las próximas misiones tendrán que demostrar primero que cualquier agua cercana a la superficie comparte origen con ese océano.

Fuentes: 1, 2, 3

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por Patricia Rodriguez

Solo puedo decir que soy una apasionada con todo lo que tiene que ver con el mundo Digital me encanta todo lo que es escritura, IA, Ediciones de Video Reels y más. Me considero una persona "DIVERGENTE"

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