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Energía

Rune capta 40 mdd para instalar centros de datos junto a granjas solares

Rune recaudó 40 millones de dólares para expandir sus centros de datos modulares, conectados directamente a plantas solares y alimentados con energía que la red no aprovecha.

por Patricia Rodriguez
Expansive solar panel array harnessing clean energy in a sunny outdoor field scene.
Foto de Markus Spiske en Pexels

Rune recaudó 40 millones de dólares en una ronda Serie A liderada por Spark Capital mientras busca escalar un modelo de centros de datos modulares conectados directamente a plantas renovables. La startup ya instaló en el suroeste de Texas una unidad que no depende de la red eléctrica ni de una nueva central: aprovecha energía solar que la planta no puede entregar al sistema. La propuesta ataca uno de los cuellos de botella de la expansión de la inteligencia artificial, el tiempo necesario para conseguir electricidad, aunque su capacidad depende de excedentes variables y de cargas de cómputo que puedan reducirse o detenerse.

El excedente solar se queda antes de la red

Una planta solar no siempre puede convertir toda la electricidad que producen sus paneles en energía vendible. Cuando los paneles generan más corriente continua de la que sus inversores pueden transformar en corriente alterna, aparece el llamado clipping. Si la red tampoco puede recibir toda la generación disponible, los operadores deben reducirla mediante un proceso conocido como curtailment.

Rune afirma que una planta solar típica puede desperdiciar hasta 20% de la energía que genera. El porcentaje depende del diseño de cada instalación, de la capacidad de sus inversores, de las condiciones de la red y de los momentos en que otros equipos quedan fuera de servicio. La empresa busca capturar una parte de ese excedente antes de que desaparezca, en lugar de depender de la ruta convencional hacia la red.

Sus unidades, llamadas RELIC, integran servidores, refrigeración y electrónica de potencia. De acuerdo con la explicación técnica publicada por Rune, se instalan detrás del inversor, en el bus de corriente continua de una planta solar o eólica, y operan sin conexión de corriente alterna a la red. Esa arquitectura reduce conversiones y evita depender de una nueva subestación, de transformadores adicionales o de una larga cola de interconexión.

El planteamiento también cambia el lugar donde se construye el centro de datos. En vez de esperar a que una empresa consiga terreno, permisos, líneas de transmisión y suministro eléctrico, Rune coloca módulos directamente en una instalación de generación que ya existe. El sistema no elimina la variabilidad de las energías renovables: la utiliza como señal para encender, reducir o detener el cómputo.

Un centro que llega en un montacargas

El proyecto del suroeste de Texas muestra la escala y la velocidad que Rune intenta conseguir. Fast Company reportó que sus módulos miden aproximadamente 8 por 8 pies y que el centro texano pudo colocarse en alrededor de una hora utilizando un montacargas. La empresa los presenta como productos estandarizados que pueden añadirse o reubicarse sin convertir cada despliegue en una obra de construcción tradicional.

La capacidad actual todavía es pequeña frente a los grandes complejos de inteligencia artificial. Fast Company corrigió una cifra inicial que atribuía un megavatio únicamente al sitio de Texas: ese megavatio corresponde a la capacidad total de Rune repartida entre varios emplazamientos de Texas y California. La precisión importa porque la propuesta todavía se encuentra en una etapa de despliegue temprano, no en la escala de los campus que consumen cientos de megavatios.

Rune planea poseer y operar los módulos, asociarse con los propietarios de las plantas y vender la capacidad de cómputo resultante. William Layden, cofundador y director ejecutivo, dijo a Fast Company que el modelo puede ser cerca de 90% más barato por megavatio que las alternativas convencionales. La cifra debe leerse como una estimación de la empresa, no como una medición independiente con costos, disponibilidad y rendimiento comparados bajo las mismas condiciones.

La energía excedente también impone límites

El diseño funciona mejor con cargas que toleran cambios rápidos en la potencia disponible. Fast Company señala que Rune está enfocada en trabajos de inferencia, en los que un modelo ya entrenado genera respuestas como texto o imágenes. No es equivalente a ofrecer energía constante para cualquier tipo de entrenamiento o servicio de inteligencia artificial: cuando cae la generación solar o la red necesita recuperar esa capacidad, el cómputo debe ajustarse.

La empresa afirma que también quiere trabajar con parques eólicos y desplegar 100 megavatios de capacidad de cómputo en plantas solares durante los próximos 12 meses. Para lograrlo tendrá que demostrar que los propietarios pueden obtener ingresos previsibles de una energía que hasta ahora era difícil de vender y que los clientes aceptan cargas capaces de convivir con una fuente intermitente.

Si la estrategia funciona, parte de la expansión del cómputo podría trasladarse desde los grandes campus conectados a la red hacia módulos distribuidos junto a las fuentes de generación. Por ahora, la instalación texana sostiene una afirmación más concreta: es posible añadir capacidad de procesamiento en una planta renovable sin construir una nueva central eléctrica ni esperar una conexión convencional a la red.

Fuentes: 1, 2

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por Patricia Rodriguez

Patricia Rodriguez es redactora de FomoEra. Cubre tecnología, ciencia, inteligencia artificial, negocios y actualidad digital. También trabaja en escritura y edición de contenido audiovisual.

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